Una sociedad cansada

 No paramos. No tenemos tiempo ni para respirar ¡Estoy super agobiad/a! Y alguna versión más moderna de este cansancio ¡No me da la vida! ¡Necesito más horas al día! Estoy disponible 24/7 y eso es mucho. ¡No puedo más! Seguramente esas frases nos resultarán familiares. La habremos escuchado en alguna ocasión.  Vamos por la vida bastante cansados, deseando que llegue el fin de semana para cansarnos de ver series o para salir con amigos y cansarnos un  poco más con cualquier otra actividad.  

Sociedad del cansancio

¿Estamos cansados/as? Una primera reflexión nos invita a pensar ¿en comparación con quién?  ¿Con un trabajador de una fábrica en plena revolución industrial? ¿Con un agricultor o ganadero que sus cosechas o granja no conoce los domingos? Seguramente, pensar que no es para tanto, puede que nos haga cambiar de perspectiva.  Aunque claro está, eso no nos quita el cansancio. Sigo estando cansado.  Pero no se trata aquí de machacarnos, ni de pensar que estamos equivocados. Es verdad estamos cansados.  Pero vamos a tratar de pensar ¿A qué viene ese cansancio?

Seguramente uno de los principales problemas del cansancio actual viene por el sueño.  No descansamos bien.  Lo escuchamos multitud de ocasiones, lo hemos oído hasta la saciedad, pero seguimos yendo a la cama muy tarde y levantándonos temprano ¡El sueño está sobrevalorado! Me decía aquella persona tan cansada. Pues no. Algo que influye directamente en nuestro estado de ánimo y en nuestro cansancio es el descanso. Si no descansamos bien, vamos a estar cansados.  

Una segunda clave para este cansancio, me parece el descanso. Es decir nos cansamos de tirarnos una tarde de manta y series de televisión.  ¡Pero si estoy descansando! ¿cómo me va a cansar? Pues cansa… o más bien nos muele. Nuestro cuerpecito no está pensado para tumbarse diez horas a la bartola delante de una pantalla. De momento, mientas no evolucionemos para pasar todo el día delante de la tele, estamos diseñados para movernos y el no hacerlo, el permanecer demasiado horas ociosos, no es nada bueno para mantenernos activos/as. No decimos que sea malo ver una película en el fin de semana o dos o tres capítulos de una serie, pero zamparte una temporada completa. Eso nos cansa.  Por tanto será una buena solución intercambiar momentos de ocio con movimientos.    

Como tercera clave. Disfrutar de un paseo en la naturaleza.  Somos seres que deberíamos vivir en armonía con lo verde, con la tierra, con la naturaleza y vivimos de espalda a ella. Nos refugiamos en nuestros hogares con luz artificial, empantallados, de espaldas al mundo que nos rodea: el mar, el monte, la luz natural.  Nos hemos habituado al sedentarismo como forma de vida, cuando nuestra naturaleza nos pide movernos y estar en contacto con ella. Así que salir, pasear, disfrutar de la luz del sol, del mar, de lo verde, puede ser una asignatura pendiente que hemos de recuperar. 

Lo contrario es que el tiempo se nos va haciendo scroll infinito, con un juego en la consola o viendo series de televisión. Necesitamos recuperar la vitalidad, la actividad, el movimiento para no estar cansados.  Probablemente nuestros abuelos no estaban tan cansados como nosotros. Bueno, seguramente si, pero el poco tiempo del que disponían lo pasaban compartiendo con amigos, disfrutando de todo lo bueno que nos da la vida y, aunque tenían como trabajo jornadas maratonianas, se sentían felices y dichosos, por la vida que llevaban. 

Seguramente hoy no estamos tan cansados, sino más bien, deslumbrados por la vida que nos ciega y no nos deja tiempos para ser nosotros, para pensar para vivir, para descansar y dormir bien por la noche, para realizar actividades placenteras, disfrutar de los amigos y del medioambiente ¿te animas a añadir algo de esto en tus rutinas diarias?

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *