Siempre hay posibilidades

¡Es que siempre he sido así! No voy a cambiar dijo la piedra. Pero no es verdad. Hasta una piedra erosionada se va moldeando y modificando con el paso del tiempo. La gran diferencia es que la piedra no tiene conciencia y nosotros si, puesto que cambiar, cambiamos todos/as. No se trata de un cambio físico, que ese siempre es más sencillo, sino de los cambios interiores y de mentalidad, siempre hay posibilidades, siempre podemos cambiar.

Seguramente, por herencia de nuestros mayores que, en las etapas finales de su vida, al verse con menos fuerza y menos capacidad de movimiento, caían en el derrotismo de pensar que ya nada se puede hacer. Eso, llevado a nuestro intelecto, se tradujo en yo no tengo nada que aprender, ¿para qué voy a cambiar a estas alturas de la vida? Y así nos anclamos en el siempre he sido así, yo no voy a cambiar.

No es lógico pensar que no se puede aprender, que no se puede modificar. Hay quien considera que una persona actúa de una determinada manera por su educación y aprendizaje y no tiene opción de salir. Sin embargo, sí que hay posibilidades. Pensemos en el peor de los casos, una persona que hace un determinado acto, que actúa mal. Muy probablemente es así porque no conoce otra opción, porque no sabe que existen otras posibilidades.

Quien ha nacido en la montaña y nunca ha salido allí, considera imposible que exista el mar. Lo mismo quien vive en el desierto o en la costa, si no explora otros espacios, seguramente pensará que es lo único que existe. Del mismo modo sucede con nuestra mentalidad, consideramos que lo aprendido, que lo vivido, que lo que conocemos, es lo único que existe.

Por tanto esto es una invitación al cambio a explorar otras posibilidades, a considerar que siempre deberíamos estar dispuestos/as a aprender a cambiar a mejorar. Nunca es tarde para aprender, para conocer, para viajar, para explorar un territorio nuevo, puesto que precisamente eso es lo que nos mantiene vivos.

Las nuevas posibilidades, el cambio, la mejora es como el viento que es capaz de soplar nuestras velas y mover nuestro barco, nuestra vida. Necesitamos esos cambios, necesitamos explorar posibilidades, movernos para que nuestra vida tenga sentido.

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