¡Es que siempre he sido así! No voy a cambiar dijo la piedra. Pero no es verdad. Hasta una piedra erosionada se va moldeando y modificando con el paso del tiempo. La gran diferencia es que la piedra no tiene conciencia y nosotros si, puesto que cambiar, cambiamos todos/as. No se trata de un cambio físico, que ese siempre es más sencillo, sino de los cambios interiores y de mentalidad, siempre hay posibilidades, siempre podemos cambiar.



La respuesta es sí. Porque estamos en continuo cambio. No sólo es posible, sino lo más probable que las personas cambien con el tiempo. Otra cosa bien distinta es pretender que otros se adapten a nuestras expectativas. A veces, erróneamente, alguien nos puede prometer cambiar para agradarnos o queremos cambiar a alguien para que sea como nosotros queremos. ¡Tremenda equivocación! El cambio, si es que se da en la persona, compete únicamente al interesado. Es en singular. Por tanto sí que es posible el cambio profundo, radical, opuesto, definitivo… pero siempre desde el convencimiento individual, casi nunca se produce un cambio duradero bajo la influencia de otros. 
