Mientras mas piensas menos ejecutas

No sé muy bien donde escuché la frase, pero tiene mucha razón. A veces le damos demasiadas vueltas a las cosas. Nos perdemos en charlas, en debates, explicaciones, discusiones y no llegamos a ningún sitio. La cosa, por tanto, será dejar de hablar tanto para hacer más. Y es que a veces hablamos demasiado y hacemos bastante poco de ahí que “cuanto más pensamos menos ejecutamos”

A veces, no hay que darle tantas vueltas a las cosas

No es esto una apología del actuar, sin pensar. Tampoco una propuesta para que cada vez que se nos pase algo por la cabeza, sin pensarlo, ni meditarlo, lo llevemos a cabo. Se trata más bien una invitación a la acción. A no “comernos tanto la cabeza” y hacer más.

No queremos promocionar el que se construya un edificio o se desarrolle un proyecto sin ningún tipo de análisis trabajo previo, sin informes y a loco. Hacemos apología de un poco más de locura, de no le devanarnos los sesos dándole infinitas vueltas a todo lo que hacemos. Porque mientras mas pensamos, menos hacemos.

Me gusta mucho el modo de aprender mediante talleres. Los talleres son una forma de trabajo práctica en la cual se aprende haciendo, no es tanto pensar como hacer. En los talleres se hacen las dos cosas al mismo tiempo pensar y hacer. Aprender haciendo, que se asemeja más a la vida. No se trata tanto de darle vueltas y vueltas al modo de hacer las cosas, sino más bien ir aprendiendo con el ensayo y el error.

Si nos fijamos bien este es el modelo más utilizado de aprendizaje. Un bebé no aprende a andar porque reciba unas lecciones de cómo hacerlo. Cuando su cuerpo está preparado y viendo como caminan los mayores, imita su postura. Se cae y vuelve a intentarlo hasta conseguirlo. No piensa tanto sino que actúa.

Para algunos, no hay forma más efectiva de quitarse a alguien de encima que decirle, hazme un proyecto de eso. En lo que se lo piensa lo redacta, busca todas las partes que lleva ese proyecto, con sus correspondientes informes… seguramente se habrá olvidado o simplemente ya no será tan relevante como en el momento en el que lo propusiste. Una vez más, mientras más piensas menos ejecutas.

El pensar demasiado nos lleva a la inacción. Imaginemos que quiero hacer una excursión, pero me pongo a pensar que si no tengo la mochila adecuada, si tengo que buscar un calzado mejor. Tampoco estamos seguros si aguantaremos el camino, porque hace tiempo que no hacemos deporte… y así hacemos una lista inmensa de “contras” por tanto pensar.

Por tanto la propuesta será atrevernos, hacer más. No darle tantas vueltas a las cosas. Una de las mejores preguntas que podemos hacernos para no pensar tanto y actuar más es ¿y por qué no? ¿Qué te lo impide? Si empiezas a poner una lista de excusas, es que en el fondo no quieres, así que quítatelo de la cabeza. Si, por otra parte, empiezas a hacer una lista inmensa de elementos a tener en cuenta para desarrollar esa idea, tampoco la vas a ejecutar.

Así que desde un punto de vista positivo, la propuesta será, en principio, decir menos y hacer más. Especialmente en lo cotidiano, en cuestiones sencillas. En proyectos importantes que necesiten de una inversión importante de dinero y de tiempo, es lógico que hagamos un buen análisis. Pero es que a veces en lo habitual le damos demasiadas vueltas: nos preguntamos ¿Vamos a la playa? Y ya empezamos a rumiar: y si no hay aparcamiento, y si hay mucha gente, pero no estamos morenos/as y haremos el ridículo… y tengo pelos… Y se nos va la vida en el país de la indecisión, dejando pasar miles de oportunidades.

Vamos a hacer personas de un poco más de acción. Vamos. No le demos tantas vueltas a la cabeza, que al final nos lleva a quedarnos inmóviles perdiéndonos la vida.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *