Has leído bien. Tienes que ser el albañil de tu vida. Vale, bueno, es verdad queda más bonito “Tienes que ser el arquitecto de tu vida”, pero no, es mucho mejor ser el albañil de tu vida. Y, hasta si me apuras mucho, deberías ser el peón de tu vida. Claro que la frase no tiene tanto enganche, ni llama la atención, ni queda tan bien en tu estado de la red social. “Soy el peón de mi vida” Queda un poco cutre ¿no? Soy el albañil de mi vida, no tiene tanto enganche, pero tiene gracia y además es lo que tendríamos que hacer. Deberíamos, sin duda, ser peones o albañiles de nuestra vida.


