La juventud no es sinónimo de felicidad

El otro día un amigo contaba que daría cualquier cosa por volver a ser joven. Veía que la juventud era una época dorada de despreocupación, donde todo es felicidad y alegría. Consideraba que aquella época era de las más felices de la vida de cualquier persona. SIn embargo, la cosa no está tan clara. Quizá por el convencimiento que la época más feliz de la persona es la presente. No hay otro momento ni circunstancia para ser feliz que el ahora.

La edad de la felicidad es…

Es un error, por tanto, creer que cualquier época anterior fue más feliz o quienes también esperan que haya un futuro mejor que nunca termina de llegar. Con todo, parece que la ciencia va vislumbrando detalles sobre el periodo más feliz de las personas y precisamente, no es la juventud, tal como algunos creen.

Es probable que se asocie la juventud con felicidad porque es una época de fortaleza física, de ver el mundo por delante, de considerarse capaces de todo, pero no olvidemos que también este periodo es altamente convulso. Es una etapa en la que se pasa de la niñez a la madurez y no siempre es un camino fácil porque está lleno de dudas, inseguridades e incertidumbre.

Ahora nos llega el informe del World Happiness Report 2023 que recopila datos de una encuesta mundial de Gallup. Resulta que esta información, aparte de lo que ya sabemos —Finlandia es el país más happy del mundo— se afirma que «A partir de los 60 la gente es más feliz». La razón parece ser que a partir de esa edad se empieza a sentir de forma más cercana el final de la existencia y se empieza a disfrutar de la vida, de las cosas sencillas de las amistades, de celebrar cada cosa, por que la vida se acaba.

La cosa tiene sentido. Es probable que la madurez dé felicidad, puesto que se ha vivido una vida más o menos normal, se habrá tenido familia, casa, perro y coche. Es, por tanto, el momento de comenzar a disfrutar de la existencia viendo lo logrado y, sintiendo, tal como propone el estudio, que el final cada vez está mas cerca y, por tanto, hay que disfrutarlo al máximo.

Con todo, la propuesta más interesante parece la de ser feliz en el momento que nos toca con aquello que tenemos. Da igual que tengamos tres, dieciséis, veintisiete, treinta y dos o cuarenta y ocho. Porque esperar a tener una determinada edad para ser felices es un erro garrafal, puesto que seguramente, nos pasaremos la vida esperando una felicidad que nunca llega.

Así, por tanto, la propuesta positiva será no esperar a ninguna edad para ser felices, ni tampoco añorar aquella “supuesta” felicidad pasada que no volverá.

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