Nada es tan importante como…

En realidad nada es demasiado importante. No es fácil de asimilar, pero casi todo es efímero. En ocasiones, relativizar es positivo para nuestro bienestar. Tomar distancia, verlo con perspectiva, nos puede ayudar muchísimo ya que implicarnos en exceso, darle demasiada importancia a cosas o situaciones que no lo tienen, hace que dependamos mucho de personas o cosas.

nada es importante

Cierto día por la mañana, al ir a encender el móvil, no funcionaba. Así comenzó un día terrible. La rotura del dispositivo, era la premonición de que todo se iba a torcer. Tratando de hacer funcionar el aparato, llegue tarde al trabajo, con la consiguiente reprimenda. Con el enfado, me encaré con mis compañeros y ahora alguno de ellos no me dirige la palabra. Al volver a casa muy contrariado, también hubo discusión y todavía ahora, unas semanas después no lo hemos arreglado.

Otra versión del relato podría ser esta: Cierto día por la mañana, al ir a encender el móvil, no funcionaba, así que comprendí que es un instrumento efímero. Busqué un dispositivo antiguo y me lo lleve al trabajo, allí lo cargué, le puse la tarjeta del otro móvil y no hubo problema. Al salir, pasé por una tienda y le echaron un vistazo, me dijeron que su reparación era tan costosa como comprar uno nuevo, así que fui a unos grandes almacenes y compré uno nuevo. Ahora estoy super contento mirando como funciona y viendo que tiene mucha más calidad, hace unas fotos increíbles y es mucho más rápido que mi viejo móvil.

¿Cuál de los dos relatos preferimos? ¿Cómo reaccionamos ante una adversidad? Esa es la clave. Si entendemos que las cosas son efímeras, que tienen una duración y que luego se estropean o se van y no vuelven, tendremos algo más de paz y felicidad. Nada es para siempre. A veces se nos estropea un instrumento valioso, un recuerdo importante o algo indispensable para nuestra vida, como nuestro medio de transporte.

Pero no tiene ningún sentido enfadarnos ni desquiciarnos por perder cosas materiales y que tienen una vida determinada. Aunque sean cosas de valor elevado, seguramente las podremos reemplazar, por algo similar. Es verdad que algunos objetos tienen valor sentimental y por eso lo apreciamos mucho, pero aún así es positivo entender que son objetos materiales y que se pueden estropear. Otra cosa distinta son las personas. La separación o pérdida, siempre producen un vacío irreparable que, tras un periodo de duelo, podríamos superar.

El consumismo nos obliga, en cierto modo a desear objetos imprescindibles, tenemos que disponer de dispositivos electrónicos, comodidades en el hogar. Sin embargo, si lo pensamos bien, nos daremos cuenta que, todos los artilugios que tenemos en casa y que nos hacen una vida más “cómoda”, son inventos de las últimas décadas. La humanidad ha existido miles de años sin necesidad de ninguno de esos objetos, sin embargo, para nosotros hoy son imprescindibles.

Comprender que nada es importante, que necesitamos bastante poco para poder vivir es fundamental para nuestra felicidad y paz interior. Podemos y debemos disfrutar de todo lo que la sociedad moderna nos ofrece y que nos hacen la vida más fácil, pero sin perder de vista que casi ninguna de esas cosas son importantes. Con ciertas condiciones de salud, alimentación y un lugar donde vivir, podemos ser muy felices. Nada es tan importante como para quitarnos la felicidad

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *