Estaba pensando que hemos normalizado decenas de cosas que, probablemente no son en absoluto normal. Es probable que nuestro pensamiento se adapte a la situación en la que vivimos y dejamos de ser crítico.

Estaba pensando que hemos normalizado decenas de cosas que, probablemente no son en absoluto normal. Es probable que nuestro pensamiento se adapte a la situación en la que vivimos y dejamos de ser crítico.

Llevo esperado mi oportunidad, pero nunca llega, decía alguien que intentaba una y otra vez lograr un objetivo que se había trazado. Me siento, espero y espero a que me llamen y nunca se produce la tan ansiada llamada. Vuelvo a presentar mi proyecto una y otra vez, pero nada… seguramente eso de la serendipia es un cuento.

Seguramente no. Pasado ese tiempo, es probable que ya no sea tan importante. Pues entonces ahora tampoco ¿Entonces para que nos estamos preocupando? Se trata sin duda de una pregunta que nos podemos hacer con frecuencia y que nos ayudará a vivir más felices.

¡Que maravillosa manera de comenzar! A veces nos anclamos en otras formas como “siempre ha sido así”, “mejor ir a lo seguro”, “¿para qué cambiar?” “No vale la pena intentarlo” y tantas otras lindezas que pensamos y que asumimos como una verdad inamovible. Pero ¿y si… cambiamos, lo hacemos de otra manera, lo intentamos, buscamos otra solución…? Ahí la imaginación y la creatividad empiezan a desarrollar todo su potencial.

Todo es posible. Puedes lograr todo lo que te propongas. Lucha por tus sueños y los conseguirás. Con determinación y confianza puedes lograrlo. Todo es posible, si tu crees que es posible ¿te suenan alguna de esas frases? Seguro que en algunas ocasiones las has visto o escuchado. Puede que quizá la hayas visto en una taza de desayuno o en el estado de una red social. Pues hay malas noticias. Resulta que no… que a lo mejor todo lo que te propones no es viable o posible. Puede que por mucho que te esfuerces nos llega ese objetivo que te has marcado… y eso es lo que ha hecho mucho daño a la postividad. Podríamos llamarlo en lugar de pensamiento positivo, pensamiento mágico.

Normalmente llevamos mucha carga en nuestra mochila. Cada cierto tiempo me pongo a mirar en mi mochila de trabajo a ver si puedo quitar algo. Aunque sea simplemente unos cuantos papeles de mas, busco la manera de quitarlos para aliviar algo de peso. Llevo la mochila a cuesta gran parte de la jornada laboral, como si fuera una joroba y siempre trato de buscar que sea lo más ligera posible.

Ernesto es una de esas personas siempre alegres y positivas. Un tipo legal del que te puedes fiar y con el que un apretón de manos basta para comprometerse en lo que sea. Es alguien honesto y sincero, al que le gusta cumplir su palabra y que cuando empezaba algo llegaba hasta el final. No importa que sea un puzzle, un libro o un proyecto. Si empezaba algo lo cumple. Es una de esas personas optimistas que tenía una visión positiva de la vida. Pensaba que lo mejor de entrada era no negarse, que luego ya habría tiempo de hacerlo. Así, para cualquier cosa que lo necesitaban, no daba un no por respuesta. Generalmente contestaba afirmativamente.

No sé si han contemplado alguna vez un perro que persigue su cola. Por lo poco que sé de perros, o sea nada, dicen que puede ser un trastorno. Sin embargo, cuando lo contemplo me parece simpático. Igual que cuando jugamos con un gato con algún hilo que hace movimientos rápidos e incluso, he visto algunos vídeos en los que hacen auténticos malabares persiguiendo un puntero láser. Pero no nos desviemos del tema, vamos con los perros y sus colas. No es nada bueno morderse la cola.

Hay muchas expresiones que nos decimos para lamentarnos de la mala suerte. ¡Siempre me toca bailar con la más fea o feo! Todo lo malo me pasa a mi, todo el mundo es feliz menos yo. Parece que alguien me ha puesto un pie encima o estoy marcado por lo negativo. Nunca he tenido suerte, la vida no me sonríe… Y podríamos hacer una lista inmensa de frases que nos decimos cuando vemos lo bien que le va a los demás y lo mal que nos va a nosotros/as.

No debería ser. El éxito siempre es éxito ¿A quién no le gusta ser una persona de éxito? ¿Quién no quiere conseguir sus metas o logros en la vida? En el fondo todos deseamos tener éxito. Sin embargo, el éxito en sí mismo no nos aporta demasiado, cuando todo va bien, cuando la vida nos sonríe, cuando conseguimos todo aquello que nos proponemos, seguramente no estamos aprendiendo nada. El éxito visto así, no tiene mucho sentido, tiene algo de fracaso.
