Vuelve nuevamente la eterna pregunta ¿estamos obligados a ser felices? ¿por qué ese movimiento de quien considera que ser feliz debe ser casi una obligación? ¿Debemos ser positivos siempre? Creo que todas las preguntas se contestan con un NO, rotundo. Se critica desde muchos sectores la imposición del pensamiento positivo y de una vida optimista y feliz, porque lo consideran como una utopía. Y, en cierto modo, tienen razón. No se puede estar feliz, positivo y alegre siempre. Parece que asistimos a una dictadura de la felicidad: Es obligado ser feliz, pero no, no es así.
Muchas situaciones de la vida nos invitan a trabajar en grupo. Como no me canso de decir, somos seres sociales y necesitamos relacionarnos. No podemos vivir aislados. Sin embargo, esa relación crea, en muchas ocasiones fricciones. No es fácil ver que un compañero de trabajo no se implica, no es fácil mirar como un vecino estropea un espacio común, no es fácil percibir que no todos vamos siempre con la misma intensidad y la misma dirección. Lo primero que nos viene a la cabeza es la crítica, pero ¿es saludable y positivo fijarse en lo que hacen los demás?
La vida es simple: es así. Muchas veces nos empeñamos en pretender que las cosas sean como queremos, como pensamos o soñamos. Sin embargo, la vida es así: perfecta en todas sus dimensiones. Este es un gran secreto para evitar frustraciones porque las algo no sale tal y como lo teníamos previsto.
He leído algunas cosas esta semana a favor y en contra de la felicidad. En el lado negativo me encontré con algún artículo en el que propone que la felicidad es una utopía. Algo que perseguimos siempre y que nunca conseguimos ¿será cierto? ¿No somos felices, solo es un anhelo, que se disimula en forma de sonrisa? La felicidad, decía el texto, es como la zanahoria que se pone delante del caballo para que camine y que nunca la consigue. Me da mucho que pensar. En el otro lado, leía hace unos minutos varios artículos que nos daban razones para le felicidad. Así que, desde el punto de vista positivo, me interesa más este aspecto y me pregunto ¿Existen razones para ser feliz?
Escuché esta frase viendo una película y la anoté. Me pareció interesante, digna de reflexión. Nada es perfecto. Todo tiene algo roto, algo negativo. La perfección absoluta no existe en la persona. Hay una grieta en todo, por ahí entra la luz. Si fuésemos perfectos, insuperables, la luz no podría entrar. De ese modo, quien se cree perfecto está cerrado y no permite que entre nada de luz u otras luces que pueden aportar cosas interesantes en su vida. Hay una grieta en todo, hay un agujero en todo. Así debe ser, para poder crecer y mejorar.
Ayer leía un tweet que decía: «Ya vienen los tres reyes Magos: Comprar, Gastar y Malgastar». Es verdad que el consumo se dispara en esta época del año. Probablemente gastamos más de lo que deberíamos en estos días de diciembre y enero. Sin embargo, me gusta ver las cosas con optimismo y sigo considerando, especialmente el día de Reyes el día de la ilusión.
La alegría es uno de los sentimientos o emociones básicas. Reconocemos su forma visible en forma de sonrisa y felicidad en el rostro. El diccionario de la lengua, define alegría como «Sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores«. Sin embargo, la alegría no es fácil de encontrar. Normalmente solemos ver más personas contagiada de otros sentimientos más negativos como la tristeza, el enfado o la ira. Por tanto, la búsqueda de la alegría, como también de la felicidad, se ha convertido para muchos en un desafío para sus vidas.
Las redes sociales nos invitan a contarlo todo. Pocas cosas quedan para la intimidad. Todo o casi todo debe ser público y comentando en el mundo digital para que los conocidos y no tanto sepan como celebras tu cumpleaños, como adornas la casa por navidad o lo bien que lo estás pasando en una fiesta. En contraposición hay otro modelo de felicidad interior, silenciosa, de bienestar que nos invita a disfrutar de nuestra vida en lo íntimo en lo personal, sin exteriorizarlo todo ¿con cuál te quedas?
Algo se ha hablado esta semana de la felicidad y del placer. Algún estudio ha tratado de analizar la las diferencias que existen entre estas sensaciones y de la tendencia a confundir una cosa con otra. Obviamente, no tienen casi nada en común y, sin embargo, las confundimos. Especialmente, desde el punto de vista comercial se tiende a hacernos creer que la felicidad está en el placer. De esa manera, algunas personas se pasan la vida buscando placer como sinónimo de felicidad, algo que conduce a una callejón sin salida.
La frase que conocemos es muy distinta y nos quiere decir, justamente, lo contrario: los sufrimientos, o la procesión—que dice el refranero— va por dentro. Sin embargo, prefiero cambiarlo a positivo. Porque considero que el bienestar está dentro de nosotros y no en el exterior de un selfie sonriente. Hay quienes se empeñan en mostrar una imagen exterior felices, alegres, sonrientes, pero luego, en su interior la cosa es muy distinta.