Siempre En Positivo

Siempre en Positivo

  • Mejor romper el vaso 

    ¿Cómo ves el vaso medio lleno o medio vacío? Es una pregunta que pulula para plantearnos si somos optimistas o pesimistas. Trata de analizar en que nos fijamos más si en lo que nos falta o en lo que tenemos. Seguro que has escuchado la frase… así que ¿qué eliges el vaso medio lleno o medio vacío? ¿En qué te fijas en lo que tienes o en lo que te falta? ¿Valoras más lo bueno o lo malo? ¿Cómo es tu mirada y tu pensamiento? Pues lo ideal es tirar el vaso a la basura.  Lo mejor es romper el vaso. 

    ¿Cómo ves el vaso?
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  • Cuando se vayan los problemas, seré feliz 

    Pues no.  Con sus dos letras N y O. Seguramente es algo que sabemos, pero que no nos acaba de entrar en la cabeza. La cuestión es que posponemos todo o casi todo. Por lo que he hablado con mi “cocorota”, a ella le encanta estar tranquilita, sin que la molesten, en paz.  Disfruta muchísimo tumbada en la hamaca tomando un refresquito y que alguien la abanique.  Entonces, si aparece un problema, un reto o cualquier situación: pues ya más adelante lo veremos. Y así se nos instala en la cabeza que “mañana, si eso, vamos viendo…” Total que posponemos nuestra felicidad para más adelante. Ahora no soy feliz porque estoy agobiado/a en el trabajo… ahora no soy feliz porque estoy con exámenes… ahora no puedo estar feliz porque tengo que pensar en lo que voy a hacer de comer… ahora no soy feliz, porque tengo muchas deudas y cuando solucione “ya sí  eso” ya seré feliz. 

    ¿Cuando no tengas problemas serás feliz?
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  • La vida es un riesgo

    ¿Cuándo fue la última vez que corriste un riesgo? ¿Cómo te fue?

    Una vida apacible es lo que le gusta a nuestra mente, así que lo mejor será vivir apasionadamente, como si fuera un riesgo. Creo que arriesgarse físicamente puede ser un problema porque pone en peligro nuestra integridad física, pero arriesgarnos a cambiar, a mejorar, a crecer, no es una cosa sencilla. Creo que debiéramos correr riesgos cada día. Una vida sin riesgos, es una triste vida.

    No hay que ponerse en peligro para correr riesgos

    Es un riesgo levantarte temprano en la mañana y salir a hacer deporte en un fin de semana, porque lo adecuado es quedarte durmiendo hasta tarde. Es un riesgo ponerte a leer un libro, porque lo que algunos considera normal es ponerte a ver series en televisión. Es un riesgo cualquier desafío que trastoque lo ideal. Me gustan ese tipo de riesgo más que decir hice un salto de un millón de metros, me tiré en parapente o corrí una maratón. Esos riesgos los realizamos de vez en cuando, pero el riesgo de ir contracorriente, de desafiar lo que algunos consideran “adecuado y normal” es super arriesgado hoy en día.

    Hay otro riesgo muy grave el de decir no, cuando realmente no te apetece algo o de decir sí, cuando lo deseas. Hoy nos dejamos llevar por lo que nos imponen, por lo que decide la mayoría y no somos capaces de arriesgarnos y cambiar, salir, desafiar. Creo que deberíamos correr más riesgos habituales y dejar los riesgos que nos pueden complicar la vida físicamente para otra ocasión.

    ¿Cómo te sientes? Evidentemente bien. Estupendamente bien. Cuando corres el riesgo de levantarte antes, de salir a pasear, de leer un libro porque realmente te apetece, te sientes igual que si hubieras saltado desde lo alto de un precipicio y, seguramente, la satisfacción será parecida…

    Arriésgate a ser tu, a ser diferente, a estar coordinado con tu corazón y con tu vida

  • El deber de ser felices

    Parece que es una moda últimamente buscar entre los filósofos o la filosofía claves sobre la felicidad. No sé si es una moda o no, pero desde luego, si no fue o no es una preocupación por la filosofía el bienestar humano, pues, debería serlo.  Entiendo la filosofía como el conjunto de saberes que busca establecer los principios más generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano. Probablemente, el sentido del obrar humano y la propia reflexión de la persona deberían estar encaminados a desarrollarse de la mejor manera posible o lograr su máxima expresión y esa debe ser la felicidad en su sentido amplio. Todo esto porque ahora es el turno de Immanuel Kant a quien se le atribuye el título de este post: «Tenemos el deber de ser felices». 

    Deber de estar felices
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  • El arte de elegir bien

    Continuamente elegimos. Seguro que ya lo sabemos, no es una novedad. Sin embargo, lo realmente importante es saber elegir.  En muchas ocasiones, en la mayoría, se podría decir, no elegimos de manera consciente ni conveniente.  Es, probablemente, porque vamos casi siempre en piloto automático. Nos dejamos llevar por las circunstancias, por lo que nos rodea y así, no elegimos demasiado. Pero resulta que en nuestras elecciones “se nos va la vida” como se suele decir. Elegir bien, elegir de manera responsable y consciente, es clave para nuestra vida.  

    El arte de elegir bien
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  • ¿Perdemos mucho el tiempo?

    Es una buena pregunta. En ocasiones tenemos la sensación de haber perdido el tiempo. En una reunión inútil, viendo series o películas que no nos decían nada, aburriéndonos, jugando con las pantallas… es terrible esa sensación de habernos perdido algo, que se nos fue un día, un fin de semana o cualquier otro instante en el que aparentemente no pasó nada. Sólo el tiempo poco aprovechado.  

    ¿Perdemos demasiado tiempo?
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  • Prefiero la alegria

    Puestos a elegir, prefiero la alegría. Pero no una alegría ruidosa, que escandaliza o llama la atención en forma de risotada para que los demás crean que somos felices, no. Prefiero una alegría serena, calmada, pacífica que brota del interior como un manantial de agua fresca. Una alegría que nos hace caminar con paz interior, con mirada firme y atentos al presente.  Una alegría que no se escenifica necesariamente con la sonrisa o el postureo que se pone explícitamente para las redes sociales o cuando hacemos una foto.  No una alegría externa maquillada de superficialidad y sin consistencia. Me gusta la alegría como desafío cada día y como motivación para seguir caminando hoy en el sendero de la mejora personal. 

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  • Un paso más hacia el autoconocimiento

    Conócete a ti mismo es una frase atribuida a Sócrates y que está escrita en el Templo de Apolo en Delfos, que nos invita a la introspección. Lógicamente tenemos y debemos conocernos. Sin saber cómo somos, qué queremos, no podemos encontrar la felicidad. Es un poco como ir a ciegas. En el caso del amor, se suele decir que no podemos amar a otros/as si no nos amamos primero. No podemos comprender el mundo sin comprendernos primero. Seguramente si me conozco, si sé de qué van mis sentimientos y emociones, podré, por analogía, saber cómo son los demás.

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  • Cosas sencillas y mente curiosa

     Dos claves más para la felicidad, la sencillez —algo de lo que cada vez estoy más convencido— y una mente curiosa, ocupada, despierta y crítica, son otras claves que me parecen interesantes para lograr un poco más de bienestar.  No cabe ninguna duda de que recibimos muchísimas influencias y, aunque no queramos reconocerlo, hay muchas personas interesadas en manipularnos para conseguir beneficios.  Desde crear productos que no nos hacen falta para nada, pero que nos venden como híper necesarios para beneficios de algunos pocos. Por eso es que una combinación de sencillez y darle una vueltita a las cosas nos va a aportar muchísimos beneficios. 

    Lo sencillo nos aporta felicidad
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  • Lo que te enfada, te controla

     Consideramos absolutamente normal enfadarnos por cosas que suceden en nuestro día a día. Somos humanos y no podemos evitar que una situación injusta nos moleste y nos enfade. «es que me saca de mis casillas», «es que no lo puedo evitar» En alguna ocasión, además, normalizamos los ataques de ira. «Es normal después de lo que le hicieron» o ·está justificada la venganza, por todo lo que tuvo que soportar» Y así podríamos añadir una lista de justificaciones para nuestros enfados que, algunos/as consideran absolutamente normal. 

    Lo que nos enfada nos controla
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