¿Cuanto te falta ?

Es una pregunta que seguramente muchos/as no quiere escuchar.  Por el cansancio que nos daba cuando viajamos con niños ¿Mama/Papá Cuanto falta?  En cualquier viaje, en cualquier espera siempre surge la pregunta y parece que la hemos interiorizado de mayores ¿Cuánto nos falta…? Para tantas cosas; para ser felices, para disfrutar, para jubilarnos, para el fin de semana, para las vacaciones… parece que la moneda de cambio o la medida a utilizar es valorar el debe y no el haber. No lo que tenemos si no lo que hemos de lograr.

El mundo de ¿Cuánto nos falta? Es un un mundo de insatisfacción, de búsqueda obsesiva, de querer tener siempre un poco más, del inconformismo exagerado que nos lleva a no disfrutar de nada, a no estar contentos con nada, a desear más y más, tratando de llenar un bolso que nunca se completa, que nunca está conforme, que siempre está vacío, que necesita algo más que nunca llega. 

Sin profundizar demasiado hallamos el ¿Cuánto nos falta? en el consumo y en las modas, donde siempre hay algo nuevo que no tenemos.  Por supuesto en la tecnología, donde siempre hay una aplicación nueva, un modelo nuevo, algo que otros promocionan que no tenemos y, claramente, deseamos. Porque hay personas encargadas de fomentar nuestro deseo de hacernos ver que para estar bien, para nuestro desarrollo, para estar plenos/as, necesitamos algo, nos falta algo.  

El mundo de ¿Cuánto nos falta? es parecido al del animal al que se le coloca el alimento delante de su hocico para que camine y que por más que camine, corra o vaya más aprisa, nunca consigue.  Es una especie de batalla sin fin, de una espiral por la que nunca conseguimos llegar al final.  

Es probable que en algún aspecto de nuestra vida nos encontremos en ese mundo de ¿Cuánto nos falta? para combatirlo hemos de desarrollar algunas herramientas:

La fundamental es valorar lo que tenemos. Seguramente, si lees esto es que tienes la posibilidad de leer, de contar con un dispositivo con el que hacerlo, que es mucho en este mundo donde hay personas que no tienen ni siquiera para alimentarse.  Si, además, gozas de cierta salud, es probable que tengas bastante. 

Valorar lo sencillo.  Es fundamental recrearnos en cosas pequeñas, en lo cotidiano que a veces pasa inadvertido ante nuestros ojos. Una flor en el camino, un atardecer o el amanecer de un nuevo día con todas sus oportunidades, son cosas que no valoramos.  El agua que tomamos, el alimento que nos mantiene con vida, todo lo damos por hecho y nos despista de sentir y vivir de una manera más plena.  

La Reflexión para valorar. Pasar tiempo en silencio con nosotros/as mismos/as que nos permite valorar todo lo que somos y tenemos, para evitar fijarnos en lo que nos falta o no tenemos.  Una reflexión que puede ser en forma de meditación o simplemente de pasar tiempo a solas y pensando en lo afortunados que somos y no estar pensando continuamente en ¿Cuánto nos falta?

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