Categoría: Vivir Feliz

Reflexiones y propuestas, que bajo mi humilde punto de vista, nos pueden ayudar a ser un poquito más felices…

  • ¿Cuánto te quieres?

    Seguramente poco. Y la cuestión es ¿por qué nos queremos tan poco? La verdad es que si lo consideramos en profundidad nos queremos poco y mal. ¿Te has fijado en las cosas que te dices? Que sí un desastre, que sí no doy una, soy incapaz, todo lo hago mal… entre otras lindezas que cada día se nos pasan por la cabeza. Y es por eso por lo que quizá, no sé si como propósito de año nuevo, deberíamos aprender a querernos un poco. 

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  • Ser feliz a pesar de…

    Podemos poner en los puntos suspensivos cualquier cosa. Lo que queramos, todo aquello que nos imposibilita la felicidad o que nos hace un poco —o un mucho— infelices. Los problemas, esa relación complicada, el trabajo, el estrés, los políticos corruptos, el desempleo, la falta de recursos, el no llegar a fin de mes, el no poder cumplir con todos los compromisos y no poder llegar a todo, esa relación tortuosa, el pasado terrible o el futuro incierto.  La cuestión es tratar de ser felices a pesar, o mejor dicho, con todos esos ingredientes. Cosa que no es fácil ni muchísimo menos. Pero si nos pasamos la vida esperando a que cambie en esa relación, a que tenga más recursos, a que encuentre un trabajo, a que tenga todo aquello que anhelamos, seguramente, no seremos nunca felices, cosa que, me da la sensación, ocurre con mucha frecuencia. 

    Ser feliz con lo que tenemos…
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  • Los excesos y los encuentros de Navidad

    Mucho cuidado. Hay que tener mucho cuidado con todo lo que se nos avecina en las próximas semanas. Fiestas, encuentros, desencuentros, excesos y, esperamos, que mucha alegría, sin problema. En ambos casos la recomendación es muy estoica. Usar la moderación, siempre.  Sin excesos, no tendremos ningún tipo de problema. Sin irnos hacia cualquiera de los extremos la cosa irá muy bien.  En estas celebraciones, usando la moderación todo irá perfectamente. Vamos a compartir algunos de esos excesos. 

    Tiempo de encuentros y de excesos
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  • Siempre huyendo 

    ¿Nos pasamos la visa huyendo? A veces parece que sí, que estamos tratando de escapar. Parece que andamos en situación de evitación, como de equilibrio en un campo lleno de minas o situaciones negativas. Ante todo ese mal que nos agobia, puede existir esa sensación de huida, de agobio, de cansancio. Este modo de escape se ve incrementado al tratar de evitar cosas: si no me hace feliz, no lo quiero; si no me motiva, no me interesa; si no está de moda, es importante o lo que todo el mundo hace, tampoco lo quiero. Andamos, seguramente, en ese modo de huida, evitación, corriendo, perdiendo nuestra paz y alegría. 

    Parece que vamos siempre huyendo…
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  • Un buen menú

    Tiene que tener muchos ingredientes deliciosos: unos buenos entremeses y un postre delicioso. Un buen libro, por ejemplo, tiene también otros ingredientes llamativos, lo mismo que una película.  Pero si nos ponemos a mirar con detenimiento, es probable que todos tengan algo en común. Un buen comienzo y un buen final.  Algunos lo llaman el bocadillo, en el sentido de que se debe empezar y terminar bien. Eso, según los entendidos, deberíamos extrapolarlo a nuestra vida. Si queremos una buena vida, deberíamos valorar tener un buen comienzo y buen final en cada día. 

    Un buen menu debe contener….
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  • Hay que cuidar al copiloto pero sin hacerle mucho caso

    ¡Casi nada con los copilotos! En algunos casos son buena gente, van a nuestro lado tranquilos/as disfrutando del paisaje, hablando de alguna cosa interesante, compartiendo sensaciones, tiempo, alegrías, preocupaciones.  Pero, en cambio, hay otros copilotos que nos dan ganas de lanzarlos fuera.  Hay casos en los que probablemente nos gustaría que el sillón de al lado fuera eyectable, como el de los aviones, y apretar un botón y lanzarlos fuera. Es aquel que nos va diciendo continuamente: ¡cuidado!, ¡mira ese que se mete!, ¡frena!, ¡ya puedes!, ¡ahora no!, y, si lo dejas, apenas pones el intermitente para aparcar, se baja del coche para avisarte, aunque tengas sensores, cámaras y aparcamiento automático. ¡Madre mía, qué sufrimiento!

    Hay que cuidar al copiloto
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  • Todo lo que quieres no es lo que te hace falta 

    Seguro que sabemos que estamos en una época de mucha comodidad. Si lo quieres, lo tienes. En cómodos plazos, con tu esfuerzo o, como apuntan algunos si lo deseas, los astros y los planteas se alinean para que lo consigas.  Sólo tienes que desearlo y tus sueños se harán realidad.  

    Ya sabemos que erróneamente hemos depositado nuestra felicidad en cosas materiales. Objetos que se rompen, que dejan de ser bonitos, que únicamente nos satisfacen mientras dura la novedad y que al tiempo descartamos como el niño/a que se aburre de juguete porque ya no le complace. 

    ¿Lo necesitas de verdad?
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  • Mejor el bienser 

    No existe la palabra, obviamente.  Pero viene de una afirmación que leí hace un momento. Es mejor el bienser que el bienestar ¡otra frase con miga! Para apretar la tuerca vamos a ver que dice el diccionario del bienestar.  Lo primero que nos dice es que resulta de la unión de bien y estar —vale, vamos por buen camino— y ahora vamos a las acepciones. La primera: Conjunto de cosas necesarias para vivir bien.  La segunda: Vida holgada o abastecida de cuanto conduce a pasarlo bien y con tranquilidad.  Y tercera: Estado de la persona en la que le hace sensible el buen funcionamiento de su actividad somática y psíquica.  ¡Pues mira, no está mal! Prefiero el bienser. 

    Mejor el bienser…
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  • ¿Cuanto te falta ?

    Es una pregunta que seguramente muchos/as no quiere escuchar.  Por el cansancio que nos daba cuando viajamos con niños ¿Mama/Papá Cuanto falta?  En cualquier viaje, en cualquier espera siempre surge la pregunta y parece que la hemos interiorizado de mayores ¿Cuánto nos falta…? Para tantas cosas; para ser felices, para disfrutar, para jubilarnos, para el fin de semana, para las vacaciones… parece que la moneda de cambio o la medida a utilizar es valorar el debe y no el haber. No lo que tenemos si no lo que hemos de lograr.

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  • La sabiduría de los mayores

     La sabiduría de los mayores es abrumadora.  Seguramente si observamos a los abuelos/as veremos que a mayor edad piden menos y parecen que necesitan menos.  No piden nada por el cumpleaños, no reciben casi nada por Navidad o Reyes. Es probable que pensemos que se han olvidado de pedir, que ya no tienen deseos ni esperanza y por eso viven de una manera tan sobria. Sin embargo, como casi siempre deberíamos aprender de la sabiduría de los mayores y, por tanto, de los abuelos.  

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