Si necesitas forzarlo, ya no te estás aceptando

Voy a tratar de conseguir que… tengo que lograr poner todo de mi parte, debo buscar la manera e incluso otras cosas que a veces nos decimos: voy a comportarme de manera que… Parece que estamos forzando determinadas situaciones,  que no son naturales, que no fluyen, por tanto cuando tratamos de forzar alguna cosa; bien sea externa o interna, seguramente no estamos fluyendo con la vida y tampoco estamos aceptando la realidad. 

Forzar la situación no sirve de mucho

Aceptar que no se aceptaba le permitió aceptarse.

Parece un juego de palabras y, lo es. Pero tiene mucho sentido. A veces queremos que las cosas sucedan tal como hemos planificado, como deseamos, como nos hemos planteado, sin dejar margen a que pueda intervenir el resto de personas, la naturaleza o cualquier otra opción que pueda modifica el curso de las cosas. Aceptar, dicen, es una virtud Estoica. Lo cual no está mal.

¿Cuántas veces sufrimos porque habíamos planeado algo y no sale según lo previsto? No hay que irse a grandes obras y trabajos, sino simplemente a las cosas de cada día. Estamos en el trabajo y nos pensamos: “ahora cuando llegue a casa, voy a hacer esto y lo otro…” pero un atasco nos impide llegar a tiempo; o al llegar, tengo una visita de un familiar que ha venido de lejos,  o los chicos tienen tarea o cualquier otra cuestión y todo se rompe. Lo que peńse no sucede como yo quiero. 

Y trato de forzar la situación, trato de que la visita se vaya, de que los chicos terminen la tarea pronto o de tomar un atajo para que se cumpla lo que yo había pensado. No estoy aceptando, estoy tratando de forzar una situación que no es la que corresponde, lo cual, genera mucho sufrimiento, porque con mucha probabilidad, no lo conseguiremos. 

En otro punto podemos encontrar los imprevistos del trabajo.  Tenemos que cumplir unos plazos, unas entregas y si se produce un contratiempo tenemos que tratar de salvarlo. Pero quizá esa no es la cuestión, porque es algo importante. Más bien son en las situaciones cotidianas, cuando no sucede como estaba planeado, cuando la vida me lleva por otros caminos, tenemos que tratar de disfrutarlos y aceptarlos.  

Forzando no conseguimos nada.  Puede que salga lo que queríamos pero seguramente no es lo natural, lo que debía ser, sino otra cosa. Un gran aprendizaje sería tener la posibilidad de ver lo que la vida nos da y nos ofrece, disfrutándolo. Que no sale lo previsto, pero sale otra cosa. Que voy al cine y no está la película que quería ver, pues veo otra o me doy un paseo. Que tenía previsto un paseo por el monte y hay tormenta, me quedo en casa y disfruto de un buen libro.  Que quería terminar de ver una serie y la red de internet no funciona, pues hacemos otra cosa. Incluso no hacemos nada, cosa que es muy buena.  

Si forzamos no aceptamos ni fluimos. Si forzamos, seguramente será algo antinatural. Es como el vendedor que tiene comisión por vender un producto y nos lo ofrece, nos fuerza, no porque sea bueno, sino porque nos fuerza a ello.   Es como tratar de ir en dirección contraria, es como impedir que el agua se escape por las manos. 

Cuando las cosas suceden de otra manera es que tenían que ser así.  Aprendemos de ello y disfrutemos con esa nueva oportunidad que se nos presenta que seguro que es la adecuada para nosotros/as y nos brinda un millón de nuevas posibilidades. 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *