Somos aquello a lo que le damos importancia. Da igual que sea de manera positiva o negativa. Aquello que nos ocupa, aquello a lo que prestamos atención es lo que hace que seamos de una manera o de otra. Desde un punto de vista positivo, si dedicamos tiempo a una afición, a una actividad, a algo que nos gusta, es probable que nos convirtamos en especialistas en esa materia, que la dominemos y seamos expertos en ella.

Pero desde una óptica negativa, si nos centramos en algo negativo, en ella rencor, en nuestras debilidades, en nuestras carencias, al prestarle atención, de un modo o de otro, en lugar de mejorar es empeorarlo. Una muestra clara, por ejemplo es que imaginemos que nos sale una mancha, seguramente estaremos pensando en esa mancha mucho tiempo y seguramente la haremos mayor de lo que es. Hagamos otra suposición, pensemos que nos duele un poco el pie y cojeamos, seguramente pensaremos mucho en ese inconveniente y cojearemos mucho más. Pensaremos que todo el mundo nos ve cojear y esperamos que nos pregunten, pero nadie dice nada. Es porque nos estamos centrando mucho más en el problema de lo que realmente es.
Centrarnos en determinadas cosas hace que incrementemos su importancia, para bien y para mal. Así cuando tratamos de eliminar nuestras debilidades, en el fondo nos estamos centrando en esas dificultades. Así que lo ideal sería no prestarle demasiada atención.
Al concentrarnos en lo que no tenemos, en nuestras dificultades, de algún modo olvidamos nuestros dones y talentos. Así que siempre es mejor centrarnos en lo que sí que tenemos, en lo que si podemos contar que es con nosotros/as mismos/as
Nuestro mayor potencial es quienes somos, lo que sí sabemos hacer bien. La solución, por tanto, la visión positiva, es conocernos a nosotros mismos, de modo que buscamos tiempo para reflexionar sobre nuestros dones y capacidades, centrándonos en lo que sí que tenemos, en todo lo que somos y no en nuestras dificultades y carencias.
Centrándonos en lo que tenemos seguramente nuestra vida será mucho mejor porque valoraremos nuestras capacidades mejorándolas y ampliándolas. Fijarnos en en lo que sí hacemos bien, en lo que sí que tenemos, no sólo tendremos una vida mejor, sino que progresaremos en nuestras cualidades. Si eres bueno/a escribiendo, cantando, en algún deporte y encima te centras en ello, seguramente progresarás muchísimo. Si, por el contrario, piensas que te falta algo para escribir mejor, que desafinas en alguna nota o que no consigues la marca que deseas, es probable que, no sólo no mejores, sino empeores en tus desempeños.
Por tanto, la pregunta es obvia ¿En qué te centras? ¿Cuál es tu prioridad? ¿Lo que te falta o lo que tienes? Dependiendo de donde deposites tu tiempo, tu trabajo, tu esfuerzo, eso es lo que saldrá fortalecido. Así la pregunta es ¿en que te centras?
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