Como pollos sin cabeza

Eres una persona super ocupada. 24/7 dicen algunos, están activos durante todas las horas los siete días de la semana. ¿Para qué perder tiempo en dormir? Descansemos lo justo y necesario, para seguir en activo y seguir trabajando. Hay que hacer, hacer y hacer, rendir al máximo. ¿Pero tiene sentido?

Vivimos una vida muy ajetreada

No. Evidentemente no. Si hay algo de lo que estoy convencido es que necesitamos tiempo de desconexión y descanso. En algunos momentos he pensado que lo ideal es estar especializado en algo. Es decir que es fabuloso dedicar muchísimas horas a una determinada actividad. Un buen mecánico es quien dedica su jornada laboral a arreglar vehículos, luego en su tiempo libre estudia como arreglarlos mejor y luego los fines de semana repara sus propios vehículos y así llega a ser el mejor. Lo mismo el deportista: dedica toda su jornada a entrenar, en el tiempo libre ve vídeos de otros deportistas, luego, hace otro tipo de entrenamientos y su vida está totalmente dedicada a aquello que le apasiona.

Sin duda, una vida dedicada al cien por cien a nuestra pasión hará que seamos super buenos en un determinado ámbito, pero también tendrá algunos inconvenientes, de los que claramente veo dos: uno si por casualidad, dejamos de ejercer esa actividad, por una lesión, porque perdemos el trabajo, nuestra vida se hundirá absolutamente. Y segunda no tener momentos de desconexión y descanso puede que nos obsesione hasta el punto de anular otras esferas de nuestra vida, tales como, las relaciones, disfrutar de la naturaleza e incluso de no hacer nada que también es importante.

Sin embargo, con el paso del tiempo he considerado que es mucho mejor diversificar. Nos podemos especializar en una profesión, dedicar tiempo de trabajo y estudio a ella, pero luego hace falta tener otras opciones: la música, escribir, practicar deporte, aprender otras actividades, son algunas cosas sencillas que podemos incluir para oxigenar y ser más creativos.

Esta idea me surgió escuchando una entrevista en la que un creativo decía que siempre tenía su guitarra cerca y cada cierto tiempo, casi de manera obligatoria, se tomaba veinte minutos para tocar la guitarra. Sucede que vamos como pollos sin cabeza porque se nos exige ser más productivos: hacer, hacer y hacer, quitar horas de sueño, quitar horas de comida y de desconexión para trabajar, trabajar y trabajar… considerando que así somos mejores, producimos más, pero seguramente será justo lo contrario, produciremos menos y con peor calidad.

No entro demasiado en las horas de sueño porque es algo que está más que dicho, es lo peor que podemos hacer para nuestra vida. Al dormir menos, nuestra creatividad y el buen humor casi desaparece. Aumenta la sensación de cansancio y la desmotivación. Por tanto el primer paso es dormir lo necesario: entre 7 y 8 horas diarias.

A partir del necesario descanso es especialmente importante cambiar de actividad cuando vemos que estamos atascados en un problema, cuando no vemos la solución, cuando nos estamos dando golpes en la cabeza para ver una salida que no aparece, es el instante de coger la guitarra, los pinceles o la ropa de deporte y desconectar. Por tanto, no vayamos como pollo sin cabeza, dos claves: buen descanso y alimentación y cambiemos frecuentemente de actividad, aunque exista una primordial, insertemos pequeñas píldoras de otras cosas gratificantes.

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