No te muerdas la cola

No sé si han contemplado alguna vez un perro que persigue su cola. Por lo poco que sé de perros, o sea nada, dicen que puede ser un trastorno. Sin embargo, cuando lo contemplo me parece simpático. Igual que cuando jugamos con un gato con algún hilo que hace movimientos rápidos e incluso, he visto algunos vídeos en los que hacen auténticos malabares persiguiendo un puntero láser. Pero no nos desviemos del tema, vamos con los perros y sus colas. No es nada bueno morderse la cola.

La verdad es que no me apetece mucho investigar el motivo por el que los perros se muerden la cola, como ya dije, es cosa seria. Prefiero imaginar algunos motivos. Ninguno es real, todo lo contrario, son inventados. Así que vamos a dejar que la cabeza vuele. Por ejemplo puede ocurrir que no sepan que la cola es suya y de repente, se encuentran con esa parte de su cuerpo que desconocían. Imaginemos que piensan que es la parte de otro animal que es muy curiosa y divertida porque se mueve a cada poco, especialmente cuando están felices.

Sigamos fantaseando. Imaginemos que les causa envidia porque no pueden alcanzarla con facilidad y llama la atención. Como ya sabemos aquello que nos motiva, que nos llama la atención lo queremos conseguir. Además tiene el añadido que no es fácil de obtener, con lo cual se persigue con más ahínco.

Vamos a figurarnos que es una parte, como creo que sí sabemos, se mueve cuando el animal está feliz. Así que, como es lógico, el animal quiere esa felicidad. La cola es un instrumento de alegría, se mueve enérgicamente, cuando llega su dueño, cuando come algo que le gusta, así que quiere esa felicidad. Así que persigue como un loco la felicidad, porque quiere estar siempre feliz.

Y me imagino que ya sabrán por donde van los tiros. Nosotros, igual que los perros, nos pasamos la vida buscando la felicidad, como la cola, está por ahí pero no sabemos muy bien donde. Hay quien dice ser feliz, hay quien dice que sabe como hallarla, pero no la conocemos con certeza, como la cola del perro. Está por ahí, pero, en ocasiones, cuando vemos que la persiguen nos hacen pensar que ellos no la consideran parte de sí mismo.

Así, por tanto, la felicidad no está en ningún lugar oculto, ni haciendo determinadas cosas podemos lograrla. Es como la cola de los perros, está ahí, está con nosotros y simplemente tenemos que menearla un poco para ser felices. Así se sencillo. Ni esperando que cuando suceda algo nos llegue la felicidad, ni buscándola en momentos determinados, sino, simplemente, con nosotros/as. Siempre.

Así que vamos a tratar de menear la cola un poco, de simplemente ser felices, porque la felicidad, como la alegría y tantos otros sentimientos están siempre a nuestro lado, sólo tenemos que moverlas un poquito y enseguida salen a flote. Lo que debemos aprender es a elegir entre menear la cola para ser felices, ponernos en alerta o tener miedo… son algunos de los sentimientos que, con la posición de la cola –pese a mi poco entender– creo que se identifican en la cola del animal.

Así que ¿movemos la felicidad? Está con nosotros, siempre ha estado y está ahí.

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