Etiqueta: #feliz

  • Un paso más hacia el autoconocimiento

    Conócete a ti mismo es una frase atribuida a Sócrates y que está escrita en el Templo de Apolo en Delfos, que nos invita a la introspección. Lógicamente tenemos y debemos conocernos. Sin saber cómo somos, qué queremos, no podemos encontrar la felicidad. Es un poco como ir a ciegas. En el caso del amor, se suele decir que no podemos amar a otros/as si no nos amamos primero. No podemos comprender el mundo sin comprendernos primero. Seguramente si me conozco, si sé de qué van mis sentimientos y emociones, podré, por analogía, saber cómo son los demás.

    (más…)
  • Cosas sencillas y mente curiosa

     Dos claves más para la felicidad, la sencillez —algo de lo que cada vez estoy más convencido— y una mente curiosa, ocupada, despierta y crítica, son otras claves que me parecen interesantes para lograr un poco más de bienestar.  No cabe ninguna duda de que recibimos muchísimas influencias y, aunque no queramos reconocerlo, hay muchas personas interesadas en manipularnos para conseguir beneficios.  Desde crear productos que no nos hacen falta para nada, pero que nos venden como híper necesarios para beneficios de algunos pocos. Por eso es que una combinación de sencillez y darle una vueltita a las cosas nos va a aportar muchísimos beneficios. 

    Lo sencillo nos aporta felicidad
    (más…)
  • Lo que te enfada, te controla

     Consideramos absolutamente normal enfadarnos por cosas que suceden en nuestro día a día. Somos humanos y no podemos evitar que una situación injusta nos moleste y nos enfade. «es que me saca de mis casillas», «es que no lo puedo evitar» En alguna ocasión, además, normalizamos los ataques de ira. «Es normal después de lo que le hicieron» o ·está justificada la venganza, por todo lo que tuvo que soportar» Y así podríamos añadir una lista de justificaciones para nuestros enfados que, algunos/as consideran absolutamente normal. 

    Lo que nos enfada nos controla
    (más…)
  • ¿Te atreves a ser el dueño de tus emociones?

    Es cierto. Es algo que se nos enseña desde niños: si haces algo mal o bien, tienes un castigo o un premio. Así, supongo, aprendemos lo que es nuestra responsabilidad. Nuestros actos tienen consecuencias, causa y efecto. Eres responsable, si no, no haber hecho lo que hiciste. En general, se nos pide ser responsable. Tienes que cumplir con las tareas que se te ponen de pequeño, tienes que ser responsable con tus actos —si haces algo malo o bueno debes asumir las consecuencias—. De mayores esa forma de funcionar también tiene su desarrollo en nuestra vida. Si cumples con tu trabajo no te despiden, si no cometes ninguna infracción llevarás una vida normal y no serás castigado. De ese modo nos acostumbramos a ser responsables.  Es seguro que no hay ninguna duda a ese respecto. 

    (más…)
  • Nuestra felicidad depende más de lo que tenemos en la cabeza que en los bolsillos

    No es una frase mía, es de Schopenhauer. Pero son de esas que te encuentras por ahí, no sé muy bien dónde fue, si fue un grafiti, en algún titular, en algún sobre de azúcar. Lo que está claro es que no me dejó indiferente. Son de esas frases que te impactan y que te apuntas, porque sabes que tienen mucha miga. En principio viene a recordarnos aquello que algunos —no todos— tienen claro: la felicidad no está en el dinero sino en otras cosas. Algo con lo que estoy de acuerdo, la felicidad está en nuestra forma de pensar, de ser y existir, no por lo que tengamos ¿y eso qué supone?

    La felicidad está en nuestra cabeza…
    (más…)
  • La soledad es buena consejera

    Nacimos solos y morimos solos. Vivimos solos . Bueno, me dirás que no, que no vivimos solos, sino que casi siempre estamos acompañados. Vivimos solos porque nadie puede vivir nuestra vida por nosotros/as. Somos los que tenemos que tener la conciencia de nuestra propia vida, algo que no pueden hacer otros/as. Es por eso que contradecimos el refrán para decir que la soledad es buena consejera. Tenemos el deber y la obligación de desarrollar una buena vida en soledad. Si no estás bien contigo mismo/a, ¿entonces con quién?

    Estar a solas de vez en cuando está bien
    (más…)
  • Ayuda bien, sin saber a quién

    ¿Para qué haces deporte? Para bajar de peso y estar más “fit”… ¿Por qué llevaste al compañero a casa? Porque estoy seguro de que otro día, si yo lo necesito, él me llevará. ¿Por qué invitaste al cortado ayer? Porque así otro día me invitan ustedes… Así podríamos hacer una retahíla de preguntas y respuestas que no terminan y que tendrían respuestas parecidas. Casi siempre hacemos cosas porque esperamos tener un beneficio a cambio. Es probable que algunos piensen que el mercantilismo es la mejor forma de relación. Siempre hay que esperar algo a cambio. Por desgracia, nuestra sociedad casi está pensada así: trabajo por dinero, compro porque quiero darme un capricho, yo no voy a ese sitio a perder el tiempo. El fenómeno de la productividad, aunque tiene cierto envoltorio de algo nuevo, es tan antiguo como la persona. Queremos que todo lo que hacemos produzca algo. Si planto alguna semilla, espero que produzca mucho fruto. Obviamente, todo esto es bastante normal. No quiero plantar para que simplemente sea bonito, si construyo algún producto o limpio o pinto mi casa, es porque quiero que quede bien… espero algo a cambio. Por eso esa idea de productividad o mercantilismo está en la base de casi todo.

    Ayuda sin esperar nada a cambio
    (más…)
  • Di algo bonito

    Tan fácil como un simple “Gracias”. Tan sencillo como un “por favor”. Tan lógico como un: “Buenos días, buenas tardes o buenas noches” y sin embargo, nos cuesta mucho decir cosas buenas cada día. ¿Será que el estado natural o casi natural de la persona es andar un poco contrariado, enfadado o alerta?  Es probable que hayamos heredado a lo largo de muchos años ese estado permanente de inquietud, de alerta ante posibles amenazas para nuestra supervivencia y, lógicamente, nuestro cuerpo no está programado para la felicidad ni la alegría, sino para sobrevivir.  Seguramente por eso andamos de bastante mala leche cada día porque no estamos diseñados para ser felices, sino para sobrevivir y la supervivencia está más asegurada con agresividad que con felicidad. 

    Photo by Lisa from Pexels on Pexels.com
    (más…)
  • ¿Dónde está mi atención?

    Ando buscando la atención por todos lados. Está dispersa. No la encuentro.  Trato de centrarme y no puedo, intento concentrarme en leer un párrafo y parece como si estuviera escrito en otro idioma. ¿Alguna vez te ha pasado eso? Parece que no puedes concentrarte, que todo te distrae, que nada es capaz de mantenerte en una actividad en un tiempo, que siempre estás cambiando. Es más, necesitas estar cambiando continuamente de actividad para sentirte bien, porque cualquier cosa mantenida en el tiempo te aburre. ¿Te sucede esto?

    (más…)
  • Una vida desde el aprecio

    Vamos demasiado rápido, ¿no crees? Más ahora que pasó la Navidad y ya estamos con el Carnaval encima. Es como un sinvivir, como dirían algunos. Parece como si fuéramos a 200 kilómetros por hora en la autopista, todo el rato y con deseo de parar, de salir, de detenernos en un área de servicio y tomarnos un descanso, respirar.  Pero parece que hay algo que nos obliga a mantener pisado el acelerador a fondo, siempre, todo el rato, sin mirar atrás y sin disfrutar del paisaje.  

    Apreciar lo que nos rodea…
    (más…)