Ayer fui caminando a Candelaria. Hacia muchos años que no iba. Las últimas experiencias de ese trayecto no fueron muy positivas y me había quedado con mal sabor de boca. Por tanto, había decidido no repetirlo. Sin embargo, como afirma el dicho popular, «lo que no se prepara siempre sale bien», decidimos la tarde anterior ir caminando a la Villa Mariana e improvisamos un recorrido no muy largo de entre tres y cuatro horas. Una vez llegados a la plaza, el grupo con el que iba se detuvo como fin de trayecto. Al reunirme con ellos, les dije que el recorrido no era completo si no entrábamos a ver a la virgen. Por eso, llegadas estas fechas me surge siempre la pregunta ¿Candelaria es más folclore o devoción? (más…)
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Envejeciendo
Nunca me he planteado ser eternamente joven. Tampoco añoro la edad que muchos desean tener siempre, los 15 años. Tampoco trato de evitar la edad que tengo. Sin embargo, hay personas que envejecen más rápido que otras, porque el envejecimiento no es apariencia física, sino que el envejecimiento más grave es el mental. No tenemos porque cambiar esencialmente cuando pasan los años, debemos madurar, pero no posicionarnos en otro lugar completamente distinto al que ocupábamos cuando teníamos veinte años menos. (más…)
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Apagado o fuera de cobertura en este momento
Este es el mensaje que más de una vez hemos escuchado cuando intentamos comunicar por teléfono con alguna persona. Sin embargo, pese a no llevar el móvil encima a o estar apagado o fuera de cobertura, muchas personas permanecen desconectadas y apagadas. Me refiero a aquellas personas con las que hablas y no escuchan. Están en otro mundo o con la cobertura en otro lugar. Esto significa que, en lugar de atender a una conversación, parece como si escucharan, pero apenas están oyendo. Muchos califican esta actitud como superficialidad en las relaciones interpersonales. (más…)
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Perdono, pero no olvido. Olvido, pero no perdono
No sé muy bien en qué orden, pero muchas personas pronuncian alguna de estas frases. Siempre me han llamado la atención puesto que decir cualquiera de las dos cosas me parece algo contradictorio. Si perdono algo, me olvido, si no perdono, lo tengo siempre presente. Lo más lógico y sano mentalmente, me parece que es Perdonar y Olvidar, lo cual no supone borrar de nuestra memoria algún acontecimiento. (más…)
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El mejor atleta de las olimpiadas Oscar Pistorius
Viendo una de las pruebas del deporte olímpico por excelencia, el atletismo, mis ojos se quedan como platos al observar a un atleta que trataba de clasificarse y que corría con prótesis en las piernas. Me quedé atónito mirando durante unos segundos, luego me decidí a buscar información sobre Oscar Pistorius.Este atleta, debido a una malformación de nacimiento, tuvieron que amputarle las dos piernas cuando no había cumplido el año. Sus padres, lejos de sobreprotegerle, le apoyaron en todo momento con mucho amor y dedicación. Le plantearon y, consiguieron, que debía realizar las mismas tareas que cualquier otro niño de su edad. Así, para Óscar, nunca fue un problema ir al colegio, tampoco cumplir con sus obligaciones, participar en actividades, en las que se incluía el deporte. (más…)
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Robar para comer y otras paradojas de la vida
Hoy observo incrédulo los noticiarios que publican el asalto a supermercados en Andalucía para repartírselo a personas necesitadas. Al tiempo, también leo en diarios locales de hoy, que se están detectando hurtos en pequeños supermercados de Tenerife. Evidentemente, la situación empieza a ser preocupante porque la próxima semana finaliza el periodo en el que se le proporcionaba 400 euros a personas sin recursos.
Sin embargo, el objeto de la reflexión es otro, preguntarme una vez más, ¿cómo es posible conciliar estas situaciones de pobreza con la alegría de quienes viven holgadamente? ¿Cómo conjugar un noticiario donde se habla de estas situaciones de pobreza, con el programa que se emite a continuación en el que se muestran las viviendas de personas ricas?, ¿Es viable ver reportajes de pobreza en nuestro país y a continuación admirar como muchas personas se van de viaje en vacaciones? ¿Dónde queda la solidaridad entre personas?
Hace días, también en televisión, esta vez en un documental, veía como una pequeña manada de jabalíes era atacada por depredadores. Los animales más grandes y rápidos , consiguen escapar. Lógicamente eran más hábiles y rápidos, mientras que las fieras se cebaron con el benjamín del grupo. Como suele ocurrir, son momentos desesperantes. El cachorro trataba de conservar la vida, ante los embates de las fieras. Seguramente en aquellas escenas podíamos ver reflejado el comportamiento de nuestra sociedad actual. Muchas personas lo pasan mal, como el cachorro, mientras los demás están a salvo. El tiempo del ataque se prolonga más de la cuenta, llegando a ser desesperante, hasta que este sentimiento se cambia por sorpresa. Los jabalíes que escaparon fueron a avisar a una enorme manada que acude al rescate del cachorro. Poco a poco, muchos poniendo en juego su vida, consiguen ayudar al pequeño.
Este reportaje ilustra perfectamente la situación actual. Algunos apenas tienen para subsistir, están a punto de quedarse sin ningún ingreso en el caso de suspender la ayuda de los 400 euros y el resto nos vamos, seguimos a nuestro ritmo. No somos capaces, siquiera de organizarnos, como la manada, para ayudar a los que lo necesitan… Me pregunto ¿Dónde queda la solidaridad?
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Nos empeñamos en desear con más fuerza aquello que no tenemos
Anoche estaba viendo en la tele un documental sobre inventos que ponen en algunos nuevos canales. En el espacio televisivo se mostró como se investigó y se creó una especie de prótesis para que una persona a la que le faltaba una pierna pudiera hacer submarinismo. También apareció el caso de otro hombre al que le faltaba el brazo y se le injertó un brazo artificial para poder boxear.
Miraba con asombro el programa porque no comprendía que una persona a la que le faltaba una pierna quisiera bucear. Porque no se trataba simplemente de bucear, que podía hacerlo perfectamente con algún propulsor que sujetara con las manos. Tenía que bucear con un sistema de propulsión adaptado a la pierna que le faltaba para proporcionarle la misma sensación que a cualquier otro submarinista.
El documental me pareció real como la vida misma. No porque nos empeñemos en querer poseer aquello que no tenemos. Algo que parece natural a las personas, donde el apego, especialmente a aquello que no tenemos, es un gran caballo de batalla para la sociedad de hoy. Lo que particularmente llama la atención es que bajo aquellas imágenes se escondía la falta de aceptación de las posibilidades, lo que produce, lógicamente una gran frustración.
La aceptación, no significa resignación. La aceptación es saber gestionar aquellas cosas que nos suceden de forma que podamos adaptar nuestra realidad a las posibilidades que tenemos. Me parece, por tanto, absurdo, incluso ridículo que una persona que no tiene brazo, se empeñe en ser boxeador. Antes, obviamente, me preocuparía más de una prótesis para poder comer, conducir o realizar actividades de la vida cotidiana. Boxear lo dejaría en un plano secundario. Lo mismo sucede con el otro personaje al que le falta la pierna. Antes de preocuparme por buscar un propulsor para instalármelo en la pierna para nadar, me preocuparía de un sistema que posibilite caminar de la mejor manera posible.
Sin embargo, como decía al principio, el programa me parece un reflejo de la vida que desarrollamos y en la que nos han adoctrinado. ¿Cuántas casas, por ejemplo, no están terminadas, pero en su interior albergan una enorme pantalla de plasma? ¿No hay acaso personas, que tienen dificultad para llegar a fin de mes y que no reniegan de su viaje en verano?
Venimos de una sociedad del bienestar, como muchos la han acuñado. Pero, algunos amigos, especialistas en economía, me han comentado que este modelo de sociedad en el que hemos crecido es un fracaso y no lo volveremos a ver. Se trata de un modelo de vida en el que todo es posible. Si no tienes dinero, te lo prestamos, pero tienes que hacer tu sueño realidad, aunque para eso te “hipoteques” el resto de tu vida. Este es un modelo ineficaz y que sólo produce la felicidad momentánea. Seremos felices justo en el momento en el que conseguimos aquello que tanto quisimos, pero luego, como el niño en su cumpleaños, va dejando los juguetes y volviendo a su rutina normal.
La felicidad, por tanto, no la produce el querer tener cosas, el poseer mucho, sino que nos la proporciona todo aquello que no podemos comprar con dinero. Las relaciones entre personas, el estar bien con uno mismo, la familia, los amigos… Por eso, si la satisfacción y la felicidad nos la proporcionan cosas inmateriales ¿por qué seguimos empeñándonos en tener cosas y cosas y cosas…?
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Me hablaron de Warren Buffet
No es un personaje muy conocido, pero el otro día me llegó un correo con la historia de este hombre. Su vida, no sería importante, si no hubiera donado 31 millones de dólares a los más necesitados. Sin embargo, su vida también destaca porque empezó en los negocios con 11 años, cuando compró su primera acción. Pese a que es muy rico, obviamente, todavía vive en su pequeña casa que compró hace cincuenta años y afirma que no necesita una mansión para vivir mejor. (más…)



