Normalmente no nos fijamos en los pequeños detalles. No le damos importancia. Parece que las cosas sencillas o lo pequeño no tienen importancia, cuando sí que debiéramos valorarlo. Probablemente, una buena forma de ser y actuar es fijarnos en los detalles pequeños, sencillos. Ser detallista es precisamente fijarse en lo mínimo, ser meticuloso y delicado. A todos/as nos gustan las personas detallistas, no entendido como aquel que nos abre la puerta del coche al subirnos o que nos cede el asiento —que también—, sino como quien se da cuenta cuando estás un poco regular, cuando ve algo que desentona en el conjunto, cuando le gusta que en la comida que prepara esté todo perfecto hasta el último elemento.

Está muy bien eso de ser detallista con los demás, con el entorno, con los conocidos, con el medioambiente. Todo detalle es poco. Sin embargo, la propuesta de hoy es ser detallista con nosotros/as mismos/as. La propuesta de hoy es cuidar nuestros propios detalles, lo que hacemos cada día casi de manera inconsciente y que va haciendo que nuestra vida sea de una manera o de otra.
Especial mención merecen los pequeños detalles. Esos pequeños hábitos que luego se convierten en costumbre y que son tan difíciles de quitarnos de encima. Podemos hablar de hábitos de fumar o cualquier otro tóxico. Nadie empieza fumando dos paquetes de tabaco al día. Normalmente pruebas uno en una fiesta, luego otro tomando una copa o un cortado, luego después de las comidas y así vamos incrementando poco a poco hasta que se convierte en una costumbre arraigada y difícil de quitar.
Así que la idea es plantearnos esta semana o durante un día ¿Qué hábitos minúsculos hacemos? Quizá podríamos prestar atención a aquellas cosas sencillas que componen nuestro día a día, porque eso luego se convierte en una costumbre o hábito difícil de eliminar, cuando no nos guste. ¿Y cómo hacer eso?
Prestando atención. No yendo siempre en piloto automático y preguntando de vez en cuando ¿Por qué…? ¿Por qué cuando me levanto…? ¿Por qué siempre cuando voy a…?
¿Por qué después de almorzar…? y así mirar algunos de los actos que hacemos cada día porque igual nos sorprenderemos de algunas pequeñas o grandes manías que tenemos cada día y que son un poco regulares o cuestionables.
Nuestra vida se compone de pequeñas cosas, de mínimos momentos y a veces ir descuidadamente, nos hace coger costumbres terribles que luego no nos gustan ni entendemos por qué las hacemos.
Prestemos atención a los detalles y de un modo especial a nuestros detalles, a los que hacemos cada día. Si no nos cuidamos… ¿quién va a cuidarnos?
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