¿Celebramos que volvemos al trabajo? Es probable que más de uno/a esté pensando que quien dice o hace eso no está en su sano juicio. Pues levanto la mano. Este fin de semana hemos abierto una botella de vino cara, tomado unas comidas exquisitas para celebrar que terminan las vacaciones, ¿pero te has vuelto loco? ¿Estás bien? ¿Bebiste algo? ¿La comida te hizo daño? ¿Has perdido la cabeza?

No. Simplemente que hay que celebrarlo todo. Además, generalmente, celebro todo. Todo lo que puedo y que se debe celebrar. Obviamente no hago una fiesta de cien mil invitados para el fin de las vacaciones, sino que lo celebro, simplemente. En mi cumpleaños tampoco hago un fiestón, con unos pocos familiares y amigos suficientes.
Pero a lo que vamos, ¿Por qué celebrar el fin de las vacaciones y el principio del trabajo? La respuesta es bastante sencilla. Si le atribuimos al comienzo del trabajo connotaciones negativas, las va a tener. Si pensamos que volver a trabajar es lo peor que nos puede pasar, seguramente así será.
En más de una ocasión hemos comentado la importancia de las cosas que decimos y, lo que es peor, lo que nos decimos. Es bastante frecuente, de hecho ya he recibido algunos chistes gráficos —memes—, en los que se burla, se muestra disconformidad o tristeza por el fin de las vacaciones o la vuelta al trabajo. Si pensamos así, si nos damos mensajes así, terminaremos por creérselo.
Sin embargo, si celebramos que volvemos al trabajo, si volvemos felices, en lugar de a regañadientes a nuestras ocupaciones, tras las vacaciones, seguro que todo será muchísimo mejor. Si piensas que volver a trabajar es malo, así será, si piensas que los lunes son terribles, así será. Por tanto, la cosa es más bien desafiar ese pensamiento inútil que no mejorar nuestra felicidad ni nuestra vida, sino que más bien, la empobrece. Disfrutemos del trabajo, de las vacaciones, de los fines de semana y de cualquier otro momento en el que vivamos. Pero si nos instalamos en la queja, en la negatividad, en el mal rollo, nuestra vida será de esa manera.
Así que te invito que al final de las vacaciones, brindes por todos los momentos buenos que has tenido, que al comienzo del periodo de trabajo, de estudios o de cualquier otra actividad en la que te involucres, celebres que puedes hacerlo, que te pagan por ello, que tienes la posibilidad de aprender, de trabajar, de acceder a algunos recursos y actividades que algunos en otro lugar del mundo no tienen.
Celebra la vida. ¡Celebra el fin de las vacaciones, el comienzo de un nuevo curso!
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