En alguna ocasión he comentado la importancia del lenguaje que utilizamos. Especialmente interesante las palabras que nos decimos a nosotros/as mismos/as. Nuestro diálogo interno puede ayudar a estar mejor o peor. No es igual que continuamente nos digamos que somos un desastre, que todo nos sale mal, que no damos una a decirnos que lo estamos intentando, la próxima vez saldrá mejor, tampoco está tan mal… esa forma de hablarnos nos constituye y nos hace ser de una manera o de otra
Etiqueta: vida
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Ser agradecidos y recrearnos en lo pequeño, claves para seguir adelante
Estamos encerrados y hay muchas cosas de las que podemos disfrutar. Sobre todo, lo que prefiero es celebrar cada día la vida, lo mínimo, lo sencillo. Cuando pregunto sobre lo bueno de estar en casa durante tanto tiempo, algunas grandes personas me dicen que se recrean en lo mínimo ¡esa es la actitud! Antes nunca fue tan maravilloso ir a buscar el pan, llevar la basura o limpiar la casa, sobre todo en equipo, con nuestros seres queridos ¡que maravilla estar en casa!
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Celebrar lo inesperado
Nos encontramos ante una situación inusual. Una enfermedad que se propaga y siembra el pánico, estado de alarma, clases suspendidas, calles vacías, aplausos en las calles, compras compulsivas en los supermercados. Ante toda esta situación surge la angustia, el miedo a lo que puede suceder, pero ante todo, no debemos perder la positividad y las ganas de seguir adelante, celebrando las dificultades.
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Revisiones y propósitos
Terminamos un año y a punto estamos de comenzar otro. Es frecuente realizar balance de lo que ha supuesto el periodo que terminamos y hacer buenos propósitos para el siguiente. Hay mucha literatura de cómo afrontar lo que se nos viene encima, sin embargo no me preocupa demasiado.
Recuerdo que hace años este momento era muy importante. Anotaba los propósitos, miraba bien los errores y aciertos del año que termina. Sin embargo, hoy en día, no sé si por la edad o por el aprendizaje, ya no me traumatizo por ninguna de las dos cosas. Simplemente vivo el presente.
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¿Por arte de magia?
Esperamos que las cosas sucedan. Tentamos a la suerte, esperamos que nos caiga encima una sobredosis de felicidad y alegría. Rezamos, nos encomendamos a…, echamos cartas, pero ¿realmente esperas que todo suceda por arte de magia? La magia necesita de un mago. Por lo tanto, si queremos conseguir algo, tendremos que poner algo de nuestra parte y no esperar a que todo ocurra “por puro arte de magia”
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¿No esperar nada para ser feliz?
Los modelos de felicidad y paz orientales tienen como hilo conductor la reducción o eliminación del deseo. Hay quien opina que parte de nuestra infelicidad reside en tener expectativas que no se cumplen. Sin embargo, en la otra cara de la moneda se sitúan quienes afirman que, para tener éxito, tienes que visualizarlo. Es decir, imaginarte, ver como serás cuando consigas aquello que te propones. Entonces, ¿Quien tiene razón?
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El arte de amargarse la vida
Parece que algunas personas tienen verdaderas cualidades para amargarse solas. ¡Con lo fácil que es ser felices! Hay personas que están enfadadas con otras, amigos o conocidos que, por alguna situación dejan de hablarse, lo cual genera un estado interior de infelicidad que podemos llamar “amargarse” o “ser un amargado/a”. Hace más de un año escribía una entrada sobre este aspecto en la que proponía que nadie te puede amargar la vida si no quieres. Sin embargo, hay personas que se complican la vida en su relación con los demás, por rencillas y problemas que acaban amargados.
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Si te centras en los problemas, no ves la solución
Esta semana, por distintas circunstancias, me ha venido a la cabeza esta idea. Sucede que, muchas veces, nos centramos profundamente en un problema y no somos capaces de ver la solución. Por ejemplo, cuando nos duele algo, nos centramos en el dolor y no tratamos de pensar en cuál sería la forma de arreglarlo. Me gusta hacer deporte y, a veces, tengo algunas molestias. Precisamente iba subido en mi bici, cuando sentí alguno de esos dolores no muy fuerte, pero molesto. Pensé, no sé si equivocadamente, que la solución sería pedalear más rápido, dar «un poco más caña» por si acaso el problema fuera falta de uso… y así fue: la molestia desapareció. El resto del camino lo pasé pensando en esta frase: si te centras en el problema, nunca verás la solución, si me hubiera centrado en mi dolor, seguramente no habría terminado la ruta.
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No te hunde el mar, sino el agua que entra en tu barco
En forma de viñeta recibí esta frase hace unos días y me dejó impactado por la verdad lapidaria que nos muestra. No debería hundirnos el mar que está a nuestro alrededor, sino lo que dejamos que entre en nuestras vidas. A nuestro alrededor hay un océano inmenso lleno de cosas maravillosas, pero también de mucha negatividad. Como ocurre en el mismo mar, hay especies animales afables y bonitas, unas son comestibles y otras son verdaderos depredadores que dan miedo ¿Cuál dejas entrar en la barca de tu vida?

