Me acabo de encontrar con una frase interesante de Antón Chejov: «La felicidad no existe, lo único que existe es el deseo de ser feliz» Siempre me resulta curioso que el término felicidad sea motivo de tanta controversia. ¿Por qué no somos felices y punto? ¿Por que nos complicamos tanto la vida preguntándonos si existe o no, el modo de conseguir felicidad, lo que hacen las personas felices?
Etiqueta: felicidad
-
La positividad va por dentro
La frase que conocemos es muy distinta y nos quiere decir, justamente, lo contrario: los sufrimientos, o la procesión—que dice el refranero— va por dentro. Sin embargo, prefiero cambiarlo a positivo. Porque considero que el bienestar está dentro de nosotros y no en el exterior de un selfie sonriente. Hay quienes se empeñan en mostrar una imagen exterior felices, alegres, sonrientes, pero luego, en su interior la cosa es muy distinta.
-
Invertimos demasiado en cosas
Estamos en verano, un tiempo propicio para disfrutar, para ser felices. Sin embargo, este periodo a veces lo malgastamos persiguiendo cosas que no son tan importantes. A veces, nos centramos más en hacernos la foto del lugar donde estamos, antes que disfrutar verdaderamente de ese espacio. En otras ocasiones invertimos mucho en elementos materiales que, teóricamente, dan más bienestar a nuestra vida, pero que finalmente, quedan arrimados en un rincón de la casa.
-
Este es mi mejor…
De esta manera empezamos algunas frases para elogiar el buen momento en el que nos encontramos, Este es mi mejor verano, mis mejores vacaciones, este ha sido mi mejor curso, este es mi mejor amigo… Sin embargo este tipo de sentencias, más que ayudar pueden perjudicarnos porque ¿después del mejor qué viene? ¿Algo peor o más mediocre? La solución está, por tanto, en el equilibrio.
-
El dolor se incrementa cuando prestamos atención
Estaba leyendo un libro sobre atención plena. Y me llamó poderosamente la atención esta frase con la que doy título a esta entrada: «El dolor se incrementa cuando prestamos atención». Es algo que sabía desde pequeño, que seguramente todos saben, pero no lo tenemos en cuenta. Aprendí de joven que cuando me dolían las muelas o cualquier otra parte del cuerpo tenía que distraerme a toda costa, para evitar pensar en el dolor. De esa manera conseguía, si no aliviarme, porque la molestia continúa, hacer otras cosas sin que el dolor me paralizase.
-
¿Sirve de algo quejarse?
En principio de bastante poco. Especialmente cuando nos quejamos de nosotros mismos y con las personas equivocadas. «Es que tengo un dolor dorsolumbar en la quinta vértebra» —Bien ¿y como puedo ayudarte?— Seguramente de ninguna manera a no ser que seas médico o se tengan amplios conocimientos en medicina. Por lo tanto quejarnos por quejarnos con las personas equivocadas no sirve de nada.
-
Eso es lo único que mantiene con vida
Mala frase esa. Que una sola cosa sea la que nos mantenga con ganas de vivir. Si que es muy necesario tener metas, retos y motivaciones para seguir adelante, porque esas actividades son las que nos hacen sentir bien, dan sentido a la vida, nos motivan y nos hacen felices. ¿Entonces cuál es el problema? El problema es que no podemos depender solo de una cosa.
-
Para. Detente, frena un poco cada día
El otro día me preguntaban por herramientas para relajarnos. Seguramente hay muchas y más en la red donde se puede encontrar casi de todo. Sin embargo no es nada fácil encontrar momentos para relajarnos y estar algo más felices. Sin duda, esa cuestión me hacía recapacitar sobre la necesidad de detenernos y parar un poco cada día. Algo que deberíamos hacer todos, siempre.
-
Necesitamos parar
Nuestra vida a veces se convierte a veces, en una carrera alocada sin destino visible, donde cada día emprendemos decenas de actividades en el hogar y fuera de él, con abundantes compromisos, actividades, trabajos, deporte… Se acerca la Semana Santa que quizá sea un tiempo propicio para detenernos, parar y reflexionar si es que no lo hacemos diariamente.
-
Igualdades
El pasado jueves celebramos el día internacional de la mujer trabajadora. En los últimos tiempos esta celebración se ha quedado recortada a sólo «día de la mujer» con una jornada reivindicativa reclamando la igualdad. Sin lugar a dudas, una reclamación más que justificada a lo largo de la historia donde lo femenino ha sido objeto de discriminación.