Hay quien confunde la felicidad con el placer. Hay quien cree que la felicidad es una sonrisa pintada en la cara, otros ponen una sonrisa fingida para aparentar ser felices. Sin embargo la felicidad no es un instante de alegría o placer por un disfrute muy intenso, sino que la felicidad es cuestión de equilibrio.
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La tristeza de la costumbre
Cada día recorremos los mismos lugares, hacemos los mismos caminos, comemos casi las mismas cosas y nos acostumbramos, perdiendo la ilusión que teníamos al principio. A veces, perdemos ese brillo de la alegría “porque siempre ha sido así” o “porque soy así”. La costumbre, hacer lo mismo, nos enclaustra, nos ata y nos impide ser más felices y alegres. Hay que evitar acostumbrarse a lo de siempre y, para eso, nada mejor que ver todo con ojos nuevos.
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El descontrol nos hace más felices
Parece una tontería, pero no lo es. Vivir una vida en la que no tengamos todo atado y bien atado, produce bienestar. La razón es sencilla, si todo está controlado, si tenemos todo pautado, preparado y previsto, vamos a vivir entre el aburrimiento y la rutina. Para evitarlo hay que soltar las riendas a la improvisación y al cambio. No tenemos, ni debemos tenerlo todo controlado.
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¿Ficción o Realidad?
A los niños pequeños les cuesta distinguir al principio de sus vidas entre lo que es real y lo que no. Imaginan y creen que lo que aparece en las pantallas es real. Así, hay que explicarles bien cuando se trata de una película, cuando es una noticia real, para que aprendan que a veces no todo lo que vemos es cierto. En la actualidad parece que ocurre lo mismo, las redes sociales, los medios de comunicación nos plantean un mundo que no sabemos muy bien si es verdadero o falso. ¿La imagen que muestran las personas en sus perfiles es real, siempre están así de felices, siempre lo pasan así de bien… es ficción o realidad?
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Todo es perfecto
La vida es simple: es así. Muchas veces nos empeñamos en pretender que las cosas sean como queremos, como pensamos o soñamos. Sin embargo, la vida es así: perfecta en todas sus dimensiones. Este es un gran secreto para evitar frustraciones porque las algo no sale tal y como lo teníamos previsto.
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¿Por arte de magia?
Esperamos que las cosas sucedan. Tentamos a la suerte, esperamos que nos caiga encima una sobredosis de felicidad y alegría. Rezamos, nos encomendamos a…, echamos cartas, pero ¿realmente esperas que todo suceda por arte de magia? La magia necesita de un mago. Por lo tanto, si queremos conseguir algo, tendremos que poner algo de nuestra parte y no esperar a que todo ocurra “por puro arte de magia”
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¿No esperar nada para ser feliz?
Los modelos de felicidad y paz orientales tienen como hilo conductor la reducción o eliminación del deseo. Hay quien opina que parte de nuestra infelicidad reside en tener expectativas que no se cumplen. Sin embargo, en la otra cara de la moneda se sitúan quienes afirman que, para tener éxito, tienes que visualizarlo. Es decir, imaginarte, ver como serás cuando consigas aquello que te propones. Entonces, ¿Quien tiene razón?
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Tu felicidad depende de la gestión de tus recuerdos
No cabe duda que nuestra vivencia personal nos condiciona. No es lo mismo nacer y vivir en una familia acomodada, que en un barrio periférico o marginal. Sin embargo, tanto, naciendo en un lugar como en otro, nuestra felicidad depende de lo que hagamos con todo lo que tenemos en la cabeza.
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El terrible mundo de la queja continua
Oigo a algunas personas quejarse. Unos del trabajo, de lo mal que va el país, de las elecciones sin solución, del consumismo, de lo caro que están los precios y lo poco que suben los salarios…asi, conviene preguntarse ¿tiene sentido quejarse? Unos afirman que tiene sentido la queja, porque al menos, de esa manera, se quedan aliviados. Sin embrago, en ocasiones, tras la queja, subyace una actitud negativa y catastrófica, con cierta inclinación a verlo todo mal y sin solución. En ese caso la queja si que no tiene sentido, no soluciona nada.
