Si. Has leído bien. NO TE SALGAS de tu zona de confort. Hace algún tiempo que tuve consciencia del valor del lenguaje, de la importancia de lo que decimos y de cómo nos hablamos. Es frecuente escuchar “hay que salir de la zona de confort” o también que el lugar donde aprendemos es “saliendo de esa zona de seguridad o tranquilidad”. Como además, escuchamos estas frases de personas entendidas, gurús y otros personajes de esta jungla del crecimiento personal, damos por hecho que están en lo cierto, sin cuestionar nada.

Antes de entrar en la profundidad de esta reflexión, recordaré que me opuse con todas mis fuerzas al “himno” que todo el mundo aceptó a pie juntillas durante la pandemia: Resistiré. Me negué a aceptarlo porque no hay que resistir. Hay que caminar, seguir, progresar, por eso utilicé otra canción que me parecía más evocadora: Color Esperanza de Diego Torres.
Lo mismo sucede con salir de la zona de confort. Hay que salir de la zona de confort. Frase que hemos aceptado, hasta que escuché algo diferente: No hay que salir de la zona de confort, hay que ampliarla. ¡Qué grande! Cuánta razón. ¿Por qué?
Sencillo porque tratar de salir de un sitio, de un espacio, de un lugar, significa que estamos atrapados/as. Así de simple. Al decir o, lo que es peor, decirnos: tienes que salir de tu zona de confort, supone que estamos en un lugar donde no tenemos que estar. De manera indirecta nos estamos llamando vagos, del mismo modo estamos diciendo que no servimos, porque estamos ahí y no somos capaces de salir. ¡Pero si la zona de confort es maravillosa!
Por otra parte, si salimos de la zona de confort, ¿qué ocurre luego? ¿Volvemos a entrar? ¿Nos quedamos fuera? Es probable que entendamos lo que quiere decir la expresión, pero salir es abandonar, no significa que el lugar sea mejor, ni que nos ofrezca mejores condiciones, simplemente abandonamos un lugar y poco más. Por tanto, ampliar la zona de confort sí que me parece una expresión acertada. Se trata de seguir cómodos/as en un lugar que no controlábamos y que ahora sí que controlamos o manejamos.
Es probable que sea un matiz muy leve, pero no es lo mismo salir que ampliar. Fijándonos bien, ampliar es un concepto más rico, nos enriquece, nos hace más grandes, mejores. Salir, en cambio, es un simple cambio, abandono, mudarse de un lugar a otro, sin más. Ampliando, somos capaces de adquirir, mejorar, crecer, sumar, potenciar, agrandar, incrementar, extender, acrecentar, desarrollar… Salir, obviamente tiene sinónimos mucho más negativos, como partir, irse, ausentarse, marcharse, huir y como sabemos el sentido de la expresión salir de la zona de confort no es ese, sino más bien ampliarla.
Con todo, vigilemos el lenguaje, porque de manera disimulada, casi sin darnos cuenta, nos estamos diciendo cosas. Así que dejemos esa expresión y pasemos a ampliar nuestra zona de confort, donde nos sintamos a gusto, felices de aprender y mejorar cada día un poco más…
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