
Hay muchas y muy buenas personas por este mundo. Gente altruista que ayuda a los demás, quienes siempre están dispuestos a echar una mano, rostros que, con simplemente verlas, sabes que son «buena gente». En cambio hay otras que parece que tienen un doctorado en «amargura y en el arte amargarse la vida». Parece que preferimos las cosas negativas sobre lo positivo y lo bueno. (más…)
Categoría: Vivir Feliz
Reflexiones y propuestas, que bajo mi humilde punto de vista, nos pueden ayudar a ser un poquito más felices…
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¿Cómo ser buena persona? ¿Se puede ser buena persona hoy?
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Cuando nos hacemos mayores
Siempre me ha preocupado hacerme mayor. No es que me considere un niño, ni tampoco tengo nostalgia por regresar a la infancia. Lo que ocurre es que cuando nos hacemos mayores, en cierto modo, amordazamos a ese niño que llevamos dentro, actuamos para contentar a los otros, hacemos lo políticamente correcto, fingimos, mentimos… con lo que, ese chiquillo que todos llevamos dentro, se va marchitando, cerrándonos al humor, a la intuición, la alegría, la inocencia, dando paso a “mayores aburridos”. (más…) -
Te quiero un montón, pero no te amo

Muchas personas, especialmente los más jóvenes, hablan muchísimo de querer. Escriben y le dicen a sus amigos con una facilidad enorme «Te quiero». Podríamos pensar que se trata de chicos y chicas con una enorme sensibilidad y que se enamoran fácilmente. Sin embargo, establecen diferencias que, para otros sectores, no existen. No es lo mismo querer que amar. (más…) -
Cuando es más fácil odiar que perdonar

Perdonar no es sencillo. Solo hay que mirar a nuestro alrededor y vemos que hay personas enfrentadas, familias cuyos miembros no se dirigen la palabra hace años, rencores enquistados en centros de trabajo y en la vida social, por diferentes razones. Lo curioso es que nos empeñamos en mantener los enfados cuando a quien más perjudican es al que odia y no al que perdona. (más…) -
Envejeciendo
Nunca me he planteado ser eternamente joven. Tampoco añoro la edad que muchos desean tener siempre, los 15 años. Tampoco trato de evitar la edad que tengo. Sin embargo, hay personas que envejecen más rápido que otras, porque el envejecimiento no es apariencia física, sino que el envejecimiento más grave es el mental. No tenemos porque cambiar esencialmente cuando pasan los años, debemos madurar, pero no posicionarnos en otro lugar completamente distinto al que ocupábamos cuando teníamos veinte años menos. (más…)
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Apagado o fuera de cobertura en este momento
Este es el mensaje que más de una vez hemos escuchado cuando intentamos comunicar por teléfono con alguna persona. Sin embargo, pese a no llevar el móvil encima a o estar apagado o fuera de cobertura, muchas personas permanecen desconectadas y apagadas. Me refiero a aquellas personas con las que hablas y no escuchan. Están en otro mundo o con la cobertura en otro lugar. Esto significa que, en lugar de atender a una conversación, parece como si escucharan, pero apenas están oyendo. Muchos califican esta actitud como superficialidad en las relaciones interpersonales. (más…)
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Perdono, pero no olvido. Olvido, pero no perdono
No sé muy bien en qué orden, pero muchas personas pronuncian alguna de estas frases. Siempre me han llamado la atención puesto que decir cualquiera de las dos cosas me parece algo contradictorio. Si perdono algo, me olvido, si no perdono, lo tengo siempre presente. Lo más lógico y sano mentalmente, me parece que es Perdonar y Olvidar, lo cual no supone borrar de nuestra memoria algún acontecimiento. (más…)
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Nos empeñamos en desear con más fuerza aquello que no tenemos
Anoche estaba viendo en la tele un documental sobre inventos que ponen en algunos nuevos canales. En el espacio televisivo se mostró como se investigó y se creó una especie de prótesis para que una persona a la que le faltaba una pierna pudiera hacer submarinismo. También apareció el caso de otro hombre al que le faltaba el brazo y se le injertó un brazo artificial para poder boxear.
Miraba con asombro el programa porque no comprendía que una persona a la que le faltaba una pierna quisiera bucear. Porque no se trataba simplemente de bucear, que podía hacerlo perfectamente con algún propulsor que sujetara con las manos. Tenía que bucear con un sistema de propulsión adaptado a la pierna que le faltaba para proporcionarle la misma sensación que a cualquier otro submarinista.
El documental me pareció real como la vida misma. No porque nos empeñemos en querer poseer aquello que no tenemos. Algo que parece natural a las personas, donde el apego, especialmente a aquello que no tenemos, es un gran caballo de batalla para la sociedad de hoy. Lo que particularmente llama la atención es que bajo aquellas imágenes se escondía la falta de aceptación de las posibilidades, lo que produce, lógicamente una gran frustración.
La aceptación, no significa resignación. La aceptación es saber gestionar aquellas cosas que nos suceden de forma que podamos adaptar nuestra realidad a las posibilidades que tenemos. Me parece, por tanto, absurdo, incluso ridículo que una persona que no tiene brazo, se empeñe en ser boxeador. Antes, obviamente, me preocuparía más de una prótesis para poder comer, conducir o realizar actividades de la vida cotidiana. Boxear lo dejaría en un plano secundario. Lo mismo sucede con el otro personaje al que le falta la pierna. Antes de preocuparme por buscar un propulsor para instalármelo en la pierna para nadar, me preocuparía de un sistema que posibilite caminar de la mejor manera posible.
Sin embargo, como decía al principio, el programa me parece un reflejo de la vida que desarrollamos y en la que nos han adoctrinado. ¿Cuántas casas, por ejemplo, no están terminadas, pero en su interior albergan una enorme pantalla de plasma? ¿No hay acaso personas, que tienen dificultad para llegar a fin de mes y que no reniegan de su viaje en verano?
Venimos de una sociedad del bienestar, como muchos la han acuñado. Pero, algunos amigos, especialistas en economía, me han comentado que este modelo de sociedad en el que hemos crecido es un fracaso y no lo volveremos a ver. Se trata de un modelo de vida en el que todo es posible. Si no tienes dinero, te lo prestamos, pero tienes que hacer tu sueño realidad, aunque para eso te “hipoteques” el resto de tu vida. Este es un modelo ineficaz y que sólo produce la felicidad momentánea. Seremos felices justo en el momento en el que conseguimos aquello que tanto quisimos, pero luego, como el niño en su cumpleaños, va dejando los juguetes y volviendo a su rutina normal.
La felicidad, por tanto, no la produce el querer tener cosas, el poseer mucho, sino que nos la proporciona todo aquello que no podemos comprar con dinero. Las relaciones entre personas, el estar bien con uno mismo, la familia, los amigos… Por eso, si la satisfacción y la felicidad nos la proporcionan cosas inmateriales ¿por qué seguimos empeñándonos en tener cosas y cosas y cosas…?
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El brillo de los ojos no se opera

Hace unos días asistí a un taller de coaching en el que, en una de las sesiones, me llevé como aprendizaje esa frase. ¿Qué hemos aprendido hasta el momento? -preguntó el entrenador-, «que el brillo de los ojos no se opera», respondí con entusiasmo. ¡tremenda frase!«El brillo de los ojos no se opera» es una frase que acuñó Lola Flores. Desconozco el contexto en el que la pronunció, pero viene a ser, a mi juicio, algo así como que por mucho que queramos fingir, nuestros gestos, nuestro rostro, la mirada, los ojos, hablan mucho más que nuestras palabras.
Hay otro dicho popular en este mismo sentido: «El rostro es el espejo del alma». No podemos ocultar nuestras emociones. Si estamos bien, nuestro rostro reflejará nuestra felicidad, pero si las cosas no van correctamente, nuestros gestos, nuestra cara, nuestros ojos, nos delatan. Podemos fingir durante un rato, pero no eternamente. Lo que muchos desconocen, es que ese brillo, además, se transmite casi de forma involuntaria entre las personas, con diferentes denominaciones.
No obstante, la frase no concluye de esa forma, sino que podemos revertir esta situación. En el caso de sentir infelicidad, que se delata por nuestras expresiones, podemos cambiarlo. El brillo de los ojos no se opera, significa que nadie desde fuera puede cambiar lo que sentimos en nuestro interior. Nuestro brillo, es propio, es personal, es intransferible, aunque no es definitivo. Podemos cambiarlo.
No hay nadie que haya nacido con estrella y otros estrellados, como también se afirma popularmente. Los estrellados pueden llegar al cielo y los que están en el firmamento se han desplomado, como atestigua toda nuestra historia reciente. Pero ¿quiénes son los que llegan lejos? Todo aquel que se lo proponga. «es que… Nunca he tenido suerte, todo me ha ido mal en la vida». No creo que exista tal situación. Pero, aunque así fuera, podemos cambiarla en cualquier momento, desde que nos lo propongamos. Lo que sucede es que no podemos cambiar cosas haciendo siempre lo mismo. Si quieres, si crees que algo no va bien, lo normal es, en primer lugar reconocerlo, después cambiar. No se puede obtener un resultado diferente haciendo siempre lo mismo.
El entrenador, además, completó la frase cuando la mencioné. «pero se opera desde dentro», lo que significa que ningún estado es permanente. Todo cambia, todo pasa, podemos modificar aquello de nuestra forma de ser que no nos guste. No estamos «predeterminados de fabrica», somos cambiantes y mejorables, hasta donde cada cual quiera llegar, hasta donde nos lo propongamos. Tu felicidad depende de ti. Si hay cosas que no te hacen feliz, que te provocan desdicha, cámbialas, pero no continúes con las mismas rutinas y pensando «siempre me ocurre a mi».
El color de los ojos no se opera, porque las cosas de fuera no cambian nuestro brillo. Tener dinero, una posición social, tener un/a … Esas cosas nos hacen sentir mejor durante un rato, pero no definitivamente. Sólo «lo de dentro» es lo que nos hace sentir bien, lo que da brillo a nuestros ojos, lo que da sentido a nuestra vida.