Hay algunas personas que se niegan a crecer. Sin embargo, el paso del tiempo es inevitable para todos. Crecer no está mal y, puede ser asumido satisfactoriamente, cuando nuestra vida es plena y no sólo crecemos físicamente, sino también progresamos como personas. La nota negativa de crecer, es que en muchas ocasiones negamos aquello que fuimos, tratamos de borrar del mapa a aquel niño feliz, al adolescente inquieto y emprendedor, dejando que únicamente habite en nosotros un adulto responsable. (más…)
Categoría: Vivir Feliz
Reflexiones y propuestas, que bajo mi humilde punto de vista, nos pueden ayudar a ser un poquito más felices…
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Cuando crecemos
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Ilumina y no difumines
Hay muchísimas personas que brillan con luz propia. Personas con las que nos encanta estar, compartir nuestras vidas. Nos hacen sentirnos bien, dichoso, feliz, disfrutamos de la vida junto a ellos. Sin embargo, hay otras que se empeñan en difuminarlo todo. Constantemente lo ven todo negativo, al revés. Por eso, deberíamos rodearnos de esas personas que tienen luz Y evitar aquellos que se empeñan en difuminarlo todo. (más…) -
La terrible tentación de comparar
Debería empezar diciendo que somos “seres comparativos por excelencia”, lo que sonaría a guasa. Sin embargo, es cierto. Nos pasamos el día comprobando precios, mirando en que lugar está más barata la compra, donde está la oferta. Y, a veces, caemos en la tentación de hacer lo mismo con las personas.“No eres tan… como tu hermano”, son elogios que a veces se nos escapan sin querer, pero que están bien anclados en nuestro pensamiento. La comparación viene ya en “nuestro sistema operativo”, generalmente para bien, cuando se trata de rastrear el mejor producto, pero bastante mal cuando se trata de personas. No podemos establecer comparaciones en el caso seres humanos, porque cada uno posee su especificidad, aunque sea mínima que nos hace absolutamente maravillosos y únicos… diferentes. Por eso deberíamos desterrar las etiquetas que no conducen a nada. (más…)
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Eres tu propio reflejo
Uno de los relatos cortos que leí hace tiempo y no he olvidado es el de “Los perros y la casa”. No lo recuerdo exactamente, pero decía algo así como que un perrito, cierto día paseando se adentró en una casa abandonada. Subió las escaleras, entro en una habitación y allí encontró otro montón de perritos. Les sonrió y le devolvieron la sonrisa, movió su cola y ellos hicieron lo mismo. Evidentemente, había entrado en una sala de espejos. Tiempo después otro perro hizo lo mismo, pero al entrar en la sala, lo hizo con mucha desconfianza y puso mala cara, gruñó y los otros mil perros hicieron lo mismo. Ladró ferozmente y así mismo le ladraron los otros mil perros. (más…)
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Consuelo de tontos
Mal de muchos, consuelo de tontos, decía el proverbio. De alguna manera pretende aminorar alguna desgracia que padecen un número importante de personas. Sin embargo, el consuelo de los tontos no debe ser una actitud a desarrollar en el día, porque una cosa es que tratemos de apaciguar nuestras inquietudes dándonos algún tipo de pensamiento positivo y otra cosa bien distinta es que nos menosprecien frecuentemente. (más…) -
A veces somos muy desconfiados
Es cierto que la vida y, a veces las malas experiencias, nos hacen ser desconfiados. Lo que ocurre en la actualidad es que por tanta desconfianza, ya no creemos en nada ni en nadie. Hemos pasado de confiar hasta que suceda algo que nos haga cambiar se opinión, al polo contrario. Somos desconfiados y, si nos demuestran lo contrario, empezamos a confiar.Generalmente suelo confiar en las personas. Luego cuando esa confianza es traicionada, entonces es el momento de analizar la situación. Pero la sociedad de hoy nos invita a la desconfianza porque hay algunos que se aprovechan de la buena fe de las personas para traicionarles. Cada cierto tiempo se conoce algún timo, estafa o malversación que hace pensar que el hombre, como decía algún filosofo, es un lobo para el hombre. Aunque yo sigo creyendo en su bondad.
Me da la impresión que no hay nadie que sea malo y que practique el mal por naturaleza. Si se da, bajo mi punto de vista, el caso contrario. Hay muchas y muy buenas personas en este mudo. Personas solidarias, gentes que se entregan a los demás, trabajadores y profesionales que dan mucho más de lo que les obliga su empleo. Porque, aunque no lo parezca, hay una tendencia innata a ayudar a tus semejantes, a los de tu misma especie, familia, grupo…
Pero a base de tanto traicionar esa ayuda que muchos han dado gratuitamente, se ha ido generando la desconfianza, creando malestar en las personas. No es positivo ni bueno para nadie acudir a cualquier reunión, compra, encuentro, con desconfianza porque lo único que genera es miedo y muchos otros sentimientos negativos.
Por eso apuesto porque volvamos al principio. A confiar en las personas hasta que se demuestre lo contrario, como dicen en las películas de policías. Todo el mundo es inocente hasta que… La confianza es un sentimiento positivo, mientras que la desconfianza genera sensaciones contrarias. La confianza genera amor, entendimiento, cariño, mientras que la desconfianza genera rencor, odio, enfrentamientos… Apostemos por la confianza al menos hasta que se demuestre…
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A veces, a nuestro alrededor suceden cosas maravillosas como esta
A veces ocurren cosas maravillosas. Lo que sucede es que tenemos que disponer del «tiempo» (maldita palabra), para detenerte y admirar una maravillosa puesta de sol, como la que esta tarde aconteció en este norte de Tenerife. No escribo más, simplemente dejo las fotos…
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Hay mucho charlatán suelto…
El charlatán, dice el Diccionario que es aquella persona que habla mucho y sin sustancia. Un hablador indiscreto, un embaucador y también una persona que se dedica a la venta ambulante y anuncia a voces su mercancía. Esta última referencia es una profesión loable, sin embargo los realmente preocupantes son los que hablan mucho y sin sustancia. Aquellos que gozan del prestigio de conseguir atraer la atención de las personas, pero que su discurso está absolutamente vacío.Los medios de comunicación, especialmente la tele, nos muestra un modelo de comunicador que no debiéramos imitar pero, probablemente porque goza de la simpatía del público, de los aplausos programados, nos hemos ido convenciendo de que el charlatán es un ejemplo a seguir. El charlatán es aquel que habla más alto que los demás, muchas veces se abre paso en los debates mediante insultos y provocaciones. El charlatán es rápido y audaz en sus apreciaciones de manera que provoca la risa fácil y se gana la simpatía del público. El charlatán, como modelo televisivo es aquel que dice lo que tiene que decir y no tiene pelos en la lengua. Todo esto, lógicamente, tiene repercusión en todas los que siguen la televisión y está provocando una serie de patrones comunicativos entre personas que reproducen aquello que se ve en televisión y que, no siempre es acertado. (más…)
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Nadie es profeta en su tierra
Es una afirmación muy antigua que sirve para la reflexión y para pensar que somos mejores acogidos lejos del lugar de donde procedemos. Pero ¿Por qué se da esta situación? ¿Por qué generalmente nos valoran más lejos de nuestro ámbito? En primer lugar hay que señalar que no siempre es correcta esta afirmación. Es decir, si tu trabajo es normal, desarrollas ciertas habilidades importantes, eres un investigador, el trabajo es dentro de la cultura, pero calladamente. Es muy probable que nadie te reconozca. Sin embargo, si la persona realiza un trabajo deslumbrante dentro del mundo de la comunicación de masas, es valorado en el ámbito del espectáculo, el deporte, etc., entonces sí será profeta en su tierra. (más…)
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Trauma post-vacacional
Seguramente es una de las cosas de las que más se habla en estos días. Al finalizar las vacaciones, con la vuelta al trabajo, algunos experimentan algún tipo de estrés al incorporarse nuevamente a las tareas cotidianas. También creo que cada año me repito en esta reflexión al llegar septiembre. Porque, aunque es lógico que nos cueste adaptarnos a la nueva situación, hablar de estrés, trauma, me parece algo exagerado. ¿Hubo estrés, trauma, cuando empezaron las vacaciones? Si no ocurrió en el comienzo del periodo estival, que también supuso un cambio de horarios, rutinas, etc., no debería haberlo ahora.
Lógicamente hay que dejar de lado las situaciones en las que, por la delicada situación económica que atravesamos, la dificultad en las empresas, la inestabilidad laboral, haga que algunos recomiencen su periodo laboral sin saber a ciencia cierta cuál es su futuro. Ahí, lógicamente, el estrés está más que justificado. Sin embargo, es bastante poco comprensible cuando se trata de alguien que tiene su trabajo asegurado y simplemente tiene que empezar de nuevo, hable de problemas para incorporarse al trabajo.
Los problemas de la vuelta al trabajo están relacionados con falsas creencias que, desde muchos ámbitos, se nos han dado como buenas. Se trata de una serie de afirmaciones que van modelando nuestro pensamiento y, al final, terminamos creyendo en cosas absurdas. ¿Es mejor estar ocioso que trabajar? Algunos responderán afirmativamente, sin embargo, está demostrado que el trabajo, la ocupación, el desarrollar alguna tarea es muy bueno para la persona, porque se siente útil, miembro de un grupo de trabajo activo, cooperador en la sociedad, aparte que recibe una remuneración con la que hacer frente a sus necesidades. Nuestros mayores, cuando se jubilan sí que entran en una depresión, porque dejan de trabajar y casi son apartados como objetos inútiles que no sirven en la sociedad.
Pero se nos siguen dando mensajes dirigidos a unificar el pensamiento como ¡Qué bueno el fin de semana!, ¡Qué buenas las vacaciones! ¿Entonces el que esté encantado con su trabajo es un lunático? Al que disfruta de su trabajo y le encanta lo que hace, ¿es un loco? La clave está, bajo mi humilde punto de vista, en disfrutar de aquello que hacemos, justo en el momento en el que lo hacemos. Algo que, en general, no efectuamos. Es decir, el lunes estamos pensando en que llegue el viernes y, cuando llega el viernes, estamos pensando que el lunes habrá que trabajar, con lo cual ni disfrutamos del trabajo ni tampoco de las vacaciones. Lo bueno y saludable, por tanto sería disfrutar muchísimo de las vacaciones y del tiempo libre y hacer lo mismo cuando trabajamos, porque en cada una de esas tareas es maravillosa.
Pensemos por tanto en todo aquello bueno que tenemos y disfrutémoslo. Hay muchos refranes que apoyan esta teoría a la que no hacemos mucho caso, tales como “La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse”, “La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada”, “Celebra tu vida antes de que sea demasiado tarde”, “Carpe Diem”, “la vida no consiste en querer tener cosas sino en disfrutar de lo que tenemos” y podríamos llenar mil libros con frases como esta. Lo bueno sería que tomáramos una y le hiciéramos caso.





