Mala frase esa. Que una sola cosa sea la que nos mantenga con ganas de vivir. Si que es muy necesario tener metas, retos y motivaciones para seguir adelante, porque esas actividades son las que nos hacen sentir bien, dan sentido a la vida, nos motivan y nos hacen felices. ¿Entonces cuál es el problema? El problema es que no podemos depender solo de una cosa.
Categoría: Vivir Feliz
Reflexiones y propuestas, que bajo mi humilde punto de vista, nos pueden ayudar a ser un poquito más felices…
-
Para. Detente, frena un poco cada día
El otro día me preguntaban por herramientas para relajarnos. Seguramente hay muchas y más en la red donde se puede encontrar casi de todo. Sin embargo no es nada fácil encontrar momentos para relajarnos y estar algo más felices. Sin duda, esa cuestión me hacía recapacitar sobre la necesidad de detenernos y parar un poco cada día. Algo que deberíamos hacer todos, siempre.
-
Repartir abrazos
A nadie se le escapa que somos seres relacionales, sociales, que nos necesitamos unos a otros. Sin embargo, según hemos ido «progresando», se ha considerado la parte social—sentimental como algo poco valioso o que no hemos de tener en cuenta, ya que algunos se empeñan en que forme parte únicamente de la parte más íntima de la persona. Así nadie habla de sentimientos, pero, en cambio sí se considera y se valora como importante otros saberes de la vida.
-
Muchos años buscando y… cometiendo los mismos errores
Cuando pregunto el objetivo de nuestra vida en una sola palabra, tras cierta deliberación, coincidimos en que se puede resumir en FELICIDAD. Sin embargo, tal como propongo en el titular: seguimos sin ser felices, miles de años de pensamiento, de entrenamiento y hay personas que no consiguen ser felices. ¿Por que será?
Libros de autoayuda, sesiones con motivadores, psicólogos y todo tipo de terapeutas para ayudarnos a ser felices y, sin embargo, no se consigue. ¿Por qué será? La respuesta no es fácil y, el mayor problema, que no existe una única solución. No a todos nos hace felices lo mismo. No todos tenemos un mismo concepto de felicidad.
En los últimos años aparece como paradigma de la felicidad los países nórdicos, dato que siempre me ha costado creer, puesto que el frío y la menor cantidad de horas de luz solar actuarían, bajo mi punto de vista, como opuestos al bienestar. Sin embargo; puede ser así porque ¿que entienden ellos por felicidad? Un ambiente acogedor en casa, unas velas, un buen libro y una manta. Sin embargo, para un latino, la felicidad podría ser salir de excursión con los amigos. Por tanto, si a un nórdico lo obligas a estar de excursión o si a un latino lo obligas a encerrarse con un libro, los estaremos haciendo profundamente infelices. Por esa razón no me fío nada de los estudios de felicidad. ¡Es tan subjetiva y personal!
Lo que está claro es que nos cuesta ser felices. Principalmente porque somos tercos. Tantos años de búsqueda y seguimos cometiendo los mismos errores. Sobre este aspecto me viene a la cabeza el relato que leí hace años y que me hizo cambiar mi percepción de la felicidad:
El creador al hacer el mundo quiso poner la felicidad en un lugar donde difícilmente la encontraran los seres. Así que probó a esconderla en la montaña más alta del planeta, pero lógicamente, en un periodo de tiempo la hallaron. Decidió entonces situarla en la profundidad de los océanos. Pero también las criaturas construyeron enormes submarinos con los que llegaron al fondo y la encontraron. Finalmente, tras mucho tiempo de deliberación, supo donde jamás la encontrarían y allí la puso: en el corazón de cada uno.
Por tanto el gran error que cometimos al buscar la felicidad es tratar de encontrarla fuera de nosotros. Así pensamos: cuando tenga una casa propia seré feliz, cuando tenga pareja seré feliz, cuando me compre… Y así se nos va la vida buscando la felicidad como una mariposa imposible de atrapar. Pregúntate sinceramente ¿que cosa no material te hace feliz? y ahora ¿que te impide lograrlo?
-
Sufrir innecesariamente
El otro día estaba en una cola de tráfico. Un accidente, con varios vehículos implicados, había bloqueado completamente la autovía. Al ver que la circulación se detenía completamente, subí la música de la radio y paré el motor. Sin embargo, en el interior de los vehículos de mi alrededor veía personas desesperadas. Se asomaban para mirar por la ventana, se bajaban del coche, hablaban por teléfono con grandes aspavientos. Así que me preguntaba ¿por qué sufrir innecesariamente?
-
Ser importante… ¿para quién?
Leo un titular de una persona que algunos conocen como «famosos» en el que afirma «no me imagino mi vida sin la fama». Se me ponen los ojos como platos y sencillamente no abro la noticia, sino inmediatamente me que surgen estas preguntas ¿Que fama? ¿para quien eres importante? ¿qué pasaría si su fama se pierde? ¿debemos vivir para los demás o para nosotros mismos?
-
Tu eres el motor del cambio
En cuanto la escuché, me pareció una frase poderosa, de las que deberíamos colgar en la puerta del armario para verla cada mañana. Sin embargo, caigo en la cuenta que para que el motor funcione hace falta combustible, algo de energía eléctrica, un sistema de inyección del combustible, de evacuación de los gases… con todo, un sistema alrededor que lo haga funcionar. Porque ¿qué pasa cuando el entorno del motor no funciona?
-
¿Qué pasó con tus sueños?
Todos soñamos, tenemos anhelos, deseos, planes que pensamos en ejecutar pero que, por diferentes motivos, vamos dejando para más adelante. Así, pasan los días, las semanas, meses y años, de forma que ese sueño se va diluyendo hasta que con cierta nostalgia decimos: «soñaba… quería… hace tiempo que…» por tanto, ¿a que esperas? ¿Cuáles son tus sueños? ¿Están todavía en tu agenda?
-
¿Qué te dices? La importancia del lenguaje
Hablamos y hablamos sin parar. Nos comunicamos casi de manera involuntaria sin prestar demasiada atención a las palabras que empleamos. Pero si nos ponemos a mirar con detenimiento lo que pronunciamos seguramente caeremos en la cuenta que no son simplemente palabras. Nuestro lenguaje, nuestras expresiones nos identifican y nos hacen ser de una o de otra forma.