Categoría: Reflexiones

  • Siempre hay heridas…

    Pero hay que sanarlas. Todos/as tenemos heridas de distinta consideración. Unas más grandes que otras. Unas más profundas, otras más superficiales, pero hemos de tratar de curarlas de sanarlas y, sobre todo, lo más importante es no seguir hurgando en ellas, porque de ese modo nunca cicatrizarán, nunca se curarán.

    todos/as tenemos heridas
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  • Pensar los pensamientos

    No podemos dejar la cabeza en blanco. Bueno, algunas personas si lo consiguen durante unos segundos de manera consciente y cuando dormimos que estamos en descanso aunque los procesos vitales siguen su curso. Generalmente en la mayor parte del tiempo nuestra mente trabaja en pensamientos buenos, malos o regulares, pero está todo el tiempo funcionando como una lavadora.

    Darle vueltas a las cosas, pensar los pensamientos…
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  • Los recuerdos no son reales

    Puede parecer extraño, pero es así. Nuestra mente se adapta a los distintos momentos que vamos viviendo, de modo que lo que recordamos no es tal como creemos, no con total exactitud. Distintos estudios demuestran que nos vamos adaptando a las circunstancias y que, lo que recordamos no es exactamente como pensamos.

    Los recuerdos mienten…
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  • Expectativas 0 Realidad 9

    Seguramente las expectativas son el peor enemigo que tenemos. Creer, esperar, considerar que… el “yo creía que…” Las expectativas no son nada buenas. No significa que no tengamos que tener sueños ni aspiraciones, sino más bien esperar cosas que no podemos controlar, que se escapan a nuestras manos. Por tanto, como si fuera un partido de fútbol o de cualquier otro deporte, expectativas 0 – Realidad 9 o más, o que gane por goleada.

    Las expectativas casi siempre se quedan en esperas…
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  • El mundo digital que nos uniforma

    Lejos de darnos más voz, pluralidad, diferencia, diversidad, todo el mundo digital nos hace más iguales, nos uniforma. Hay quien valora estos medios porque permite comunicarnos, establecer relaciones, al final nada ha cambiado. Todo sigue igual. Hay muchas variedades, tenemos micro mundos globales en cada comunidad.

    La digitalización nos hace más iguales
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  • No somos más felices por tenerlo todo, pero tampoco si nos falta

    Escuché esta frase y, como se dice ahora, me voló la cabeza. Ciertamente la felicidad está en el equilibrio, siempre lo he mantenido, los extremos nunca son buenos. Sin embargo surge la duda: ¿Podrá alguien ser feliz si le falta lo que desea? Realmente no, pero tampoco se es feliz sólo por conseguir todo lo que se desea. Entonces, si no es ni una cosa ni otra, ¿Cómo podemos ser más felices?

    Tenerlo todo no da la felicidad
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  • ¿Estudias, trabajas o te diviertes?

    Manolo es un albañil que cada mañana acude a su puesto de trabajo “por obligación”. Tiene deudas contraídas de una vida normal: coche, hipoteca, algún préstamo. Cada día no ve la hora de salir del trabajo para irse a charlar con los amigos o realizar una actividad de ocio. En otra cuadrilla está Pedro, otro albañil que parece dejarse la vida en cada bloque que pone, cada día se enfrenta a un reto distinto: alicatar de la manera más proporcional posible, poner los pisos más alineados o sentar los bloques de la manera más perfecta. Al salir se reúne con sus amigos, hace deporte o cualquier otra actividad de ocio poniendo todo su corazón en lo que practica ¿Qué hace que dos personas con idéntico trabajo, derechos, vacaciones, etc, tengan visiones tan distintas de su vida y su trabajo?

    Vivir intensamente cada momento
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  • Las relaciones que lo determinan todo

    A diario mantenemos muchísimas relaciones. Esas relaciones determinan todo ¿De qué manera te relacionas con tus amigos/as? ¿Y con tus compañeros/as de trabajo? ¿Con la familia? Seguro que fácilmente podemos aportar muchos criterios de cómo nos relacionamos con otras personas. Pero la cuestión no son solo las relaciones personales, sino como nos relacionamos con todo lo que nos rodea.

    ¿Cómo son tus relaciones?
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  • Celebrarlo todo

    Tenemos en casa la sana costumbre de celebrarlo casi todo. Digo casi porque seguramente habrá alguna cosa que se nos escapa. Cumpleaños, santos, aniversarios, el día de…, el final de trimestre, vacaciones, cualquier logro que tengamos, lo celebramos. Me di cuenta que era una buena cosa al leer una entrevista a integrante de una tribu que hablaba de la felicidad. Afirmaba eso: lo celebramos todo: Que llueve, lo celebramos, que hace sol, también. Cuando hay alimentos y cuando no lo hay. Siempre hay cosas que celebrar. Es una buena forma de invitar a la felicidad a nuestras vidas: celebrándolo todo.

    Debemos celebrar nuestro día a día
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  • Siempre hay un margen de mejora

    Ya lo aprendí todo, ya he batido mis records, estoy en la cima. No hay nada más… son frases limitantes en todos los sentidos. De algún modo creer que no hay nada más allá hace que se pierdan las perspectivas y que caigamos en un pozo o depresión. Son signos de estancamiento que nos invita a movernos. Si se dan esos pensamientos o creencias, si consideramos que está todo hecho y que no hay nada más, el deber sería empezar a movernos hacia otro lugar, buscar nuevos retos y propuestas

    Siempre se puede crecer
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