Nos dejamos guiar por el siempre ha sido así, porque es lo menos malo, porque ¿Qué voy a hacer? ¿Que hago si no? ¿A dónde voy? Y al final nuestra vida se convierte en un tedio total en el que somos esclavos de las circunstancias o de lo que los demás quieren de nosotros/as. La clave será, por tanto, sin darle demasiadas vueltas a la cabeza, pensar bien lo que hacemos.
No te dejes llevar por lo que hacen los demás (más…)
Una de las cosas importantes para conseguir la felicidad es el movimiento. La vida no es estática, así que es fantástico cambiar cada cierto tiempo en algunas de nuestras actividades. No está nada mal que cada periodo de años, cambiemos de actividad, de trabajo o cualquier otra cuestión que remueva de algún modo nuestros cimientos.
Estaba leyendo un artículo sobre la importancia de cambiar y, ciertamente, me doy cuenta que cada ciertos periodos de vida, de manera voluntaria o inconsciente he ido cambiando de trabajos, de actividad con periodos de unos de entre siete y doce años. En el artículo que leí decía que cada diez años había que hacer transformaciones importantes en nuestra vida, idea que comparto, puesto que los retos, son una buena manera de mantenernos en forma.
No hay nada tan terrorífico como las suposiciones. No hay nada peor que dejar que la imaginación campe a las suyas, inventando todo tipo de historias e historietas ¿sabían que la mayoría de las cosas que suponemos no suceden? Hay quien se aventura a decir que las suposiciones se incumplen hasta en un 90%. O sea que de cada diez cosas que imaginamos sólo una ocurre. Pensando en esto vemos que varias preguntas quedan en el aire: ¿Qué pasa con cumplir los sueños? ¿Qué sucede con todas esas cosas que nos imaginamos?
No es lo mismo. Sentir, según el diccionario es experimentar sensaciones producidas por causas externas o internas, mientras que consentir es permitir algo o condescender en que se haga. Naturalmente todos/as sentimos cosas, tenemos sentimientos, como se suele decir. Lo contrario, no sentir, no es natural a la persona. No sienten quienes no tienen sentimientos, quienes no tienen vida. Por tanto sentir es propio de la persona, de todas la persona. Entonces ¿cual es la clave para sentir sin consentir?
Todo depende el cristal con el que se mire, se suele decir. Una afirmación totalmente cierta y verdadera. No todos vemos igual las cosas, no sólo porque pensamos de distinta manera sino porque nuestra mochila personal añade un peso o valor a todo aquello que sentimos, vivimos, pensamos. Así que la felicidad no queda al margen sino que también depende de cada persona sentir o ser más o feliz o no.
Abrir las ventanas, airear, dejar que entre toda la claridad y la luz. Son buenas propuestas que podemos hacernos para empezar el año. Como dicen algunos, volvemos ya a la rutina —expresión que no me gusta nada—, en el que casi todo vuelve a la normalidad. Tras las fiestas, empiezan las clases, los días de descanso y habrá que pensar en quitar la decoración navideña, si no lo hemos hecho ya. Pero para empezar el año hay que abrir las dos ventanas. Se trata de una expresión que me gustó mucho y que simboliza como tenemos que dejar que todo lo bueno entre en nuestra vida, abriendo de par en par las ventanas de nuestra vida.
Claro que no. La vida no es un cuento de rosas y, ciertamente no siempre estamos bien. Me gusta la cultura positiva, de ello escribo aquí y me gusta, siempre que cae en mis manos, leer alguna publicación contraria a esta propuesta, puesto que si siempre leemos de lo mismo, no nos ayuda a crecer y a poner en entredicho nuestras creencias. Hace poco que me he topado con otro artículo que pone en duda el hecho de estar felices y sentirnos bien siempre. Está claro que no tenemos que sonreír siempre y no podemos estar felices todo el día. Estoy de acuerdo en la propuesta del psicólogo que las redes sociales hacen un flaco favor al mundo positivo, cuando únicamente nos muestran la “cara bonita” de las cosas y obvian el esfuerzo y el trabajo.
Estamos en un mundo lleno de incertidumbres. Es probable que la ansiedad y el miedo nos agobien y no nos dejen vivir pensando el futuro. Seguramente el agobio aparece porque lo que vivimos no es nada halagüeño. Las noticias no paran de hablar de catástrofes, vemos situaciones climáticas que indican claramente que cada día la situación está peor, las perspectivas de los “vaticinadores” no dejan de lanzar mensajes de preocupación. Por tanto el futuro es motivo de preocupación.
Nueva entrega de la tan buscada y ansiada felicidad. Parece ser que las relaciones se sitúan en el epicentro del bienestar personal. No debe ser extraño, puesto como ya se ha dicho en muchas ocasiones, somos seres sociales, necesitamos de relaciones. La persona que huye de la relación personal, que se ensimisma y, es probable que no pueda estar satisfecho/a totalmente. Sin embargo, hoy parece ser un valor el ser antisocial. Hay quien dice no gustarle la gente como una actitud positiva, cuando, como se propone en este nuevo estudio, no es así.
La vida es un partido de cartas… decía alguien con bastante acierto. Nos tocan unas cartas y tenemos que jugarlas. He leído una reflexión profunda sobre esta idea que va más allá de una frase bonita para poner en un estado de tu red social. La frase de marras suele decir que “la vida es una partida de cartas y a cada cual le toca jugarlas.