Nos acostumbraos con demasiada facilidad a lo bueno. Disfrutamos de muchísimas cosas que día tras días nos ayudan a incrementar la felicidad. Sin embargo, desde algunas corrientes se nos propone renunciar a cosas para ser más felices. Dejar, solar, cambiar, no sólo nos proporciona bienestar, sino también seguridad en nuestra vida, porque cuando decidimos renunciar somos conscientes de tener el control sobre nuestra vida.
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¿Crisis de lo humano?
Estoy convencido que una de las cosas que nos hacen felices, ser positivos y optimistas es la ayuda a los demás. Por eso, no como receta para obtener esas cosas, sino como algo que llevo interiorizado desde muy joven, presto mi colaboración y solidaridad hacia otras personas de manera individual y también en Organizaciones estructuradas. Sin embargo, en los últimos años detecto que ese tipo de ayuda y cooperación ha descendido. Las asociaciones vecinales cierran sus puertas, las agrupaciones apenas cuentan con voluntarios, ¿existe una crisis de lo humano?
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No uses protector
Seguramente, si un dermatólogo lee el título, se enfadará conmigo. Pero no me refiero al protector solar, que sí es necesario. Lo que sucede es que estos días, viendo el uso del protector solar, he pensado que quizá nos protegemos demasiado. Puede que nos estemos protegiendo mucho de la vida. No nos dejamos tostar por los sentimientos, nos protegemos por si los miedos, por el qué dirán. Usamos demasiado protector.
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Felices, sin pareja y con poco dinero
Así dice el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que somos los españoles. Lo cual no está nada mal, sobre todo en lo referido a la felicidad de la que tanto se habla y se escribe. El dinero debe ser un medio y no un fin, por tanto no ha de ser lo más importante y lo de la pareja, es algo más controvertido; porque como dice el proverbio, a veces más vale solo, que mal acompañado. Pero, en el otro lado de la balanza se sitúa la necesidad de compartir y vivir con otras personas el trayecto de nuestra vida.
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Este es mi mejor…
De esta manera empezamos algunas frases para elogiar el buen momento en el que nos encontramos, Este es mi mejor verano, mis mejores vacaciones, este ha sido mi mejor curso, este es mi mejor amigo… Sin embargo este tipo de sentencias, más que ayudar pueden perjudicarnos porque ¿después del mejor qué viene? ¿Algo peor o más mediocre? La solución está, por tanto, en el equilibrio.
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Por no preguntar
De mi tío recuerdo con cariño una frase que me ha marcado a la hora de tomar decisiones, preguntar, participar o decidirme a algo. El decía que «más vale un minuto colorado antes que toda la vida descolorío» A veces, por no preguntar generamos confusiones dejamos de hacer algo o tomamos decisiones que cambian el curso de un acontecimiento. Por eso es siempre mejor preguntar. Es preferible pasar un minuto colorado.
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¿Todas las desgracias vienen juntas?
Ayer estaba en un establecimiento, cuando empiezan a tener problemas con una cañería que no estaba bien, teniendo que cerrar el aseo. Luego, se estropea el ordenador generando confusión al no poder atender adecuadamente a la clientela. Finalmente optan por cerrar porque todas las desgracias se juntan ¿o no?
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¿Ser o estar?
Estás muy guapa, le dijo el cuando la vio con aquel vestido espectacular. La protagonista se sintió halagada pues había comprado para la ocasión. Gracias, respondió ella tímidamente, sabiendo que tenía razón, aquel vestido realzaba su belleza. Hasta aquí todo bien. Se trata obviamente de una escena de una película. No hay nada extraño salvo en el vocabulario que empleamos. A veces, muchas veces diría yo, empleamos palabras sin darle ninguna importancia. Sin embargo, afecta infinitamente a nuestro bienestar. Fijémonos en la primera frase: Estás guapa. ¿Es lo mismo estar guapa que ser guapa?
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El dolor se incrementa cuando prestamos atención
¿Sirve de algo tener todo el día presente que me puse unos zapatos muy ajustados? ¿me ayuda pensar continuamente en el golpe que tengo en el dedo? Algunos estudios afirman que al pensar en el dolor, éste se incrementa notablemente. Por tanto, aprendamos a focalizar nuestra mente en otras cosas y olvidar los dolores superables. Es todo un aprendizaje ¿te atreves?
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El dolor se incrementa cuando prestamos atención
Estaba leyendo un libro sobre atención plena. Y me llamó poderosamente la atención esta frase con la que doy título a esta entrada: «El dolor se incrementa cuando prestamos atención». Es algo que sabía desde pequeño, que seguramente todos saben, pero no lo tenemos en cuenta. Aprendí de joven que cuando me dolían las muelas o cualquier otra parte del cuerpo tenía que distraerme a toda costa, para evitar pensar en el dolor. De esa manera conseguía, si no aliviarme, porque la molestia continúa, hacer otras cosas sin que el dolor me paralizase.