Algunos buscan la felicidad en momentos, situaciones, viajes, experiencias que, sin duda, son lugares donde podemos encontrar momentos agradables y felices. Sin embargo, esos espacios, son sólo momentos efímeros de felicidad, luego aparece la rutina, el tedio, el aburrimiento, la vida normal. Comprometerse con una causa justa, nos hace sentir vivos y felices y nos deja una felicidad duradera en el tiempo, siempre que ese compromiso también se prolongue y resulte agradable. No me cabe ninguna duda que el Compromiso y la solidaridad genera felicidad y nos hace más dichosos.
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Perder para ganar
Parece una contradicción pero no lo es. Especialmente cuando trabajamos en equipo, cuando convivimos, en ocasiones hay que soltar, dejar para ganar en calidad de vida. A veces hay quien se enfrasca en una discusión en la que puede que tenga razón, pero la persona que tiene enfrente también quiere tener esa razón y al final hay enfado, pelea y todos pierden. De ahí que en muchas ocasiones también sea necesario, perder para ganar.

Otra espacio interesante donde debemos perder para ganar es en el trabajo en grupo. Cuando estamos trabajando con personas, si todos quieren dirigir, ser líderes o ganar, puede que el grupo no funcione demasiado bien. En el caso de los grupos, su trabajo se parece a un barco. Imaginemos un barco con varios remeros, cada cual rema a su ritmo y hacia un lugar diferente. Si es así, no se llegará a ninguna parte. No se conseguirá nada. Lo correcto sería, remar juntos en una dirección y luego en puerto, en un determinado momento de sosiego, analizar y ver otras opciones para mejorar o conseguir lograr esos objetivos. De ahí que en determinados momentos se pierda, alguno de los remeros no esté conforme, pero realiza bien su trabajo y luego, llegado el momento hace ver su posición.
Hay grupos, familias, equipos, totalmente descontrolados. Precisamente porque cada cual rema hacia un lugar diferente. Imaginemos un padre o una madre enferma, uno de los hijos propone que se busque ayuda para su dependencia, pero otro no lo considera necesario, otro dice que no va a poner dinero para eso, otro dice que el o ella se encarga de sus necesidades. Otros familiares allegados conocen a alguien que podría ayudar, un hermano o un primo propone que se interne en un centro. Al final, en ese grupo, familia o equipo, acabarán enfadados, o en el mejor de los casos, no se hará nada.
Algunas Claves para ganar, perdiendo son:
Dejar hacer a quien toma la iniciativa: Si alguien del grupo quiere hacer algo, déjale. No mines su decisión creándole dudas, deja que las ponga en práctica.
Apoya esa decisión: Sin paliativos. Si estas en un grupo, en un primer momento apoya la propuesta. Ya habrá tiempo de revisiones y cambios, pero en principio apoya.
Realiza bien tu parte: Aunque no te guste o no estés del todo conforme con la decisión del grupo, realiza bien tu trabajo. Si llega el momento de discutir puntos de vista, que no salga a relucir que no has trabajado para fastidiar o ir en contra de la decisión tomada.
Critica asertivamente: Llegado el momento de la revisión no utilices temas personales, no critiques por hacerlo, sino de manera asertiva, poniéndote en el lugar del otro.
Siempre puedes salir: Como en un grupo de whatsApp, siempre puedes abandonarlo, si no te gusta. Es más fácil a veces abandonar algún proyecto, aunque te parezca bonito, creas en él, pero no estás conforme, antes que darte golpes contra la pared sin conseguir nada positivo. Por tu bien y por tu salud, es más fácil, perder en ese momento pero ganar en tu vida.
En cualquier caso, de una decisión bien tomada, siempre has de salir fortalecido/a. Cuando ya has decidido algo, sigue adelante, no le des más vueltas. Ya sea hablar, salir, perder para ganar… pero no te comas demasiado la cabeza.
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¿La felicidad una búsqueda de toda la vida?
Hace unos días me sorprendió este titular, la felicidad es algo que hemos de buscar hasta el fin de nuestros días. Dicho así, sin más, parece una locura o algo dificilísimo de conseguir. Si nos proponen que busquemos la felicidad siempre, seguramente nos cansemos sólo de pensarlo. Pero obviamente, si realmente queremos algo, hemos de buscarlo siempre, no es suficiente con encontrarlo en un momento determinado y quedarnos ahí, sino que ha de ser una búsqueda continua.
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¿Hay que saber perder?
Muchos dirán que sí, pero con resignación o con la boca chica. Perder parece ser una palabra que no está escrito en el diccionario personal. Hemos de ser ganadores siempre. la sociedad nos educa para eso: hemos de ser los primeros, hemos de lograr un ascenso, hemos de conseguir ser «los mejores», incluso, pisando o aplastando a los que tenemos a nuestros alrededor. No estamos entrenados para perder. No nos educan ni educamos para solventar adversidades.
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La culpa es de…
Y podemos continuar la frase con cualquier cosa dejando fuera de nuestra área de influencia cualquier problema que tengamos. Si algo malo me sucedió es por culpa de alguien, si se me perdieron las llaves de casa porque alguien las quitó de su sitio, si un trabajo salió mal, es porque otros se equivocaron, si la comida no salió buena es porque en el super me dieron productos de poca calidad, si las cosas no salen como estaban previstas es porque alguien es un incompetente… así podríamos hacer una lista infinita… Siempre es culpa de otros.
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Espacios de paz
La Semana Santa me parece un espacio privilegiado para desconectar, para detenernos, mirar con otra perspectiva todo aquello que nos rodea. Tanto si somos religiosos como si no, hay que aprovechar los espacios libres para poner el freno, parar, reflexionar y dedicarnos algo de tiempo. Todos necesitamos tener espacios de paz y tranquilidad durante unos días al año.
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Hacer el ridículo
A muchos les asusta hacer el ridículo porque no quieren ser el centro de atención, se reirán, podrían burlarse pero, ¿qué es el ridículo? ¿Quién pone las normas sobre lo que es ridículo y lo que no? ¿Qué diferencia hay entre ridículo y extraordinario?
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Motivarnos para ser positivos y felices
Probablemente la motivación es una palabra relativamente nueva y que tiene muchos significados. Entre sus acepciones figura dar causa o motivo para algo; da o explicar la razón para hacer algo; influir en el estado de ánimo, para que proceda de un determinado modo y estimular a alguien para despertar interés. Como se ve, la motivación se sitúa en casi todos sus significados en otros, no tratando a la primera persona. Por tanto cabe la pregunta ¿puede una persona desmotivada motivar a otras? Seguramente no. Es preciso motivarse para poder motivar y como forma de ser felices. La pregunta es entonces ¿Cómo automotivarnos?

Automotivarse
La primera clave importante es que la motivación no viene sola. Hay que trabajarla. Una primera idea es: No dejes nada esperando a tener ganas de hacerla. Si quieres algo ve a por ello. Si quieres hacerte alguna pregunta es ¿Qué me lo impide? Si no hay nada importante que te lo impida: ¡Adelante! No lo dejes, no postergues, si tienes un proyecto ve a por el: da el primer paso aunque sea pequeño y cada día sigue buscando para desarrollar ese proyecto o idea. No abandones, persevera.
Pero tanto esfuerzo requiere un premio. Por tanto, date un premio de vez en cuando, alguna cosa sencilla, una celebración con una chuche o un brindis con amigos o familiares es suficiente para celebrar los pequeños logros que siempre han de tener una compensación.
Otro detalle importante es ser realista. No te propongas un viaje por el Universo o ser el mejor jugador de baloncesto del mundo si mides 1,50. Si queremos conseguir cosas, debe ser algo que esté al alcance de las posibilidades, porque proponernos cosas que no están en nuestra mano, únicamente conseguirá frustrarnos y minar nuestra motivación. Por tanto en nuestras metas podemos proponernos cosas en relación con el trabajo que desarrollamos, con el deporte que hacemos o con los hobbies que tenemos, pero nada fuera de nuestro alcance.
Sobre el aspecto de las metas también habría que recordar una frase que me gusta mucho: la felicidad no está en la meta, sino en el camino. Hagamos cosas para conseguir lo que nos proponemos pero no depositando toda nuestra energía en la meta, sino en el disfrute del proceso y el camino.
Finalmente me parece interesante desarrollar nuevas habilidades. Busca en internet videos, tutoriales, artículos de otras personas que escriben o hablan sobre el tema que nos interesa, de ahí podemos aprender y desarrollar las habilidades que tienen otros entendidos en la materia.
Con todo, recordemos que la motivación no viene sola. No podemos dejar que nos caiga del cielo. Hemos de poner todo de nuestra parte, abandonar los pensamientos negativos que muchas veces rondan por nuestra cabeza y hacerles frente: Cuando aparece el tu no puedes, no vales, siempre me sale mal… Hemos de descubrirlos inmediatamente esas ideas negativas y se debe encender una luz de alarma que nos diga lo contrario: yo si puedo, yo si valgo, no siempre me sale todo mal.
Seamos generadores de motivación, alegría y felicidad, como manera de tener una vida mas satisfactoria y crear un mundo mejor a nuestro alrededor.
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¿Es importante ser importante?
Casi como en el ADN se nos va metiendo la idea que «debemos ser alguien en la vida», «hemos de luchar por estar en primera posición», ser los jefes, los mejores, ascender en la carrera profesional y en la vida. Por tanto, algunos creen que hemos de ser muy importantes para que nuestra vida tenga sentido. Pero, ¿para quién hemos de ser importantes? ¿Es importante en nuestra vida ser importante?