Un viejo dicho nos propone que recoges aquello que cosechas. Si plantas tormentas, cosechas tempestades, dice otra afirmación parecida. Me gusta plantearlo más en positivo: Planta aquello que quieras ver florecer. Pero no se trata sólo de lo que dices o haces, sino también tus deseos y preocupaciones… todo eso que haces con tu vida es lo que florecerá a tu alrededor. Planta en ti, lo que quieres que crezca a tu alrededor.
Etiqueta: ser feliz
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Cuando no puedes perdonar
Estaba viendo una película en la que una de las protagonistas no era capaz de perdonar a su madre. Ella, la madre, la abandonó de pequeña y, aunque había regresado para verla y recuperarla nuevamente, era incapaz de perdonarla. Por más que avanza la trama, pese a que el resto de la familia sí que la perdona, esta muchacha no puede. Así que pensé en lo terrible que es no poder perdonar. Debe ser tremendo cuando no puedes perdonar.
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Desear lo que no tenemos
Diría que somos expertos en deseos. Estamos esperando poder ir las playas, acudir nuevamente a los centros comerciales, volver a tener una vida normal. Casi siempre, deseamos aquello que no tenemos. Hay quien dice que no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Pero me gusta más pensar que lo ideal es disfrutar de lo que tenemos, cuando lo tenemos. ¿Qué sentido tiene añorar lo perdido?

Cuando todo vuelva a ser normal, cuando pueda ir a comprar, cuando pueda tomarme un café en el bar, cuando… y así, podríamos hace una lista interminable de deseos. ¿Pero en realidad es necesario todo eso? Seguramente llevamos unas semanas viviendo con poco, con lo indispensable. Y no ha pasado nada. Seguimos bien. Seguimos vivos/as. Lo más importante es lo que somos y no lo que tenemos. ¿Cuándo volverá a ser como antes, si antes es pasado?
Las tradiciones orientales hablan mucho del desapego. Dejar de desear, eliminar el deseo. El deseo aseguran, es fuente de dolor. Y, en cierto modo, tiene razón, casi siempre añoramos aquello que no tenemos, cosa que a veces nos hace bastante daño cuando pensamos que “cuando tenga aquel coche ser feliz, cuando pueda comprarme el aire acondicionado estaré mejor, cuando pueda permitirme las vacaciones, seré muy feliz, cuando consiga la casa de mis sueños…” ¿pero qué pasa si esos deseos nunca llegan? ¿Nuestra vida es una calamidad? Por eso se nos propone eliminar el deseo. Sin embargo, el deseo que habría que eliminar es aquel que nos impide ser felices. ¿Tiene sentido lamentarnos porque este verano no podremos viajar? ¿A qué me conduce castigarme porque durante semanas no he podido ir a mi restaurante favorito? Obviamente no conduce a nada, simplemente al sufrimiento.
Disfrutemos por tanto de lo que tenemos, dejemos de desear aquello que nos falta, porque no tiene ningún sentido. Nos roba la felicidad y el bienestar pensar que estaré mejor cuando…, porque no es así. Comprender que nuestro mejor momento es ahora y aquí, con todo lo que tenemos y, aunque nos falten muchas cosas que tienen otros. Si tenemos un buen móvil, un buen coche, demos gracias por ello, Pero si nuestro coche nos lleva y si tenemos un dispositivo que nos permite hacer llamadas y comunicarnos, también hemos de estar agradecidos. Esperar que la facilidad llegue cuando tengamos… es caminar hacia la infelicidad y negatividad. Pero, sobre todo, es cuestión de elección ¿Eliges ser feliz con lo que tienes o deseas otras cosas?
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Ser agradecidos y recrearnos en lo pequeño, claves para seguir adelante
Estamos encerrados y hay muchas cosas de las que podemos disfrutar. Sobre todo, lo que prefiero es celebrar cada día la vida, lo mínimo, lo sencillo. Cuando pregunto sobre lo bueno de estar en casa durante tanto tiempo, algunas grandes personas me dicen que se recrean en lo mínimo ¡esa es la actitud! Antes nunca fue tan maravilloso ir a buscar el pan, llevar la basura o limpiar la casa, sobre todo en equipo, con nuestros seres queridos ¡que maravilla estar en casa!
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¿La felicidad es egoísta?
Leía un artículo interesante, de esos que tanto salen ahora, de antifelicidad y antipositivismo, que afirman que esas actitudes no nos llevan a nada. Proponen que, únicamente nos hacen devorar un libro tras otro, una técnica tras otra, en busca de una felicidad que nunca llega. Finalmente, concluye que la búsqueda de la felicidad es únicamente un acto egoísta. ¿Será así?
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¿Vives o sobrevives?
Aquí tirando, me dijo una persona hace unos días, cuando le pregunté ¿Cómo estás? Algunas personas no sólo tienen ese tipo de contestaciones, sino que además lo sienten así. No soy quien para juzgar, pero me parece que “ir tirando” no es una forma de vivir la vida. Por eso lo de ¿vives o sobrevives? ¿Cómo es tu vida?
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Si te centras en los problemas, no ves la solución
Esta semana, por distintas circunstancias, me ha venido a la cabeza esta idea. Sucede que, muchas veces, nos centramos profundamente en un problema y no somos capaces de ver la solución. Por ejemplo, cuando nos duele algo, nos centramos en el dolor y no tratamos de pensar en cuál sería la forma de arreglarlo. Me gusta hacer deporte y, a veces, tengo algunas molestias. Precisamente iba subido en mi bici, cuando sentí alguno de esos dolores no muy fuerte, pero molesto. Pensé, no sé si equivocadamente, que la solución sería pedalear más rápido, dar «un poco más caña» por si acaso el problema fuera falta de uso… y así fue: la molestia desapareció. El resto del camino lo pasé pensando en esta frase: si te centras en el problema, nunca verás la solución, si me hubiera centrado en mi dolor, seguramente no habría terminado la ruta.

