Muchas situaciones de la vida nos invitan a trabajar en grupo. Como no me canso de decir, somos seres sociales y necesitamos relacionarnos. No podemos vivir aislados. Sin embargo, esa relación crea, en muchas ocasiones fricciones. No es fácil ver que un compañero de trabajo no se implica, no es fácil mirar como un vecino estropea un espacio común, no es fácil percibir que no todos vamos siempre con la misma intensidad y la misma dirección. Lo primero que nos viene a la cabeza es la crítica, pero ¿es saludable y positivo fijarse en lo que hacen los demás?


