Hablamos de tener fe, esperanza, de saber que pronto terminará todo y, sin embargo, el encierre se alarga. Tenía la esperanza de poder celebrar pronto un abrazo con compañeros, amigos y familia, reunirnos como lo hacíamos antes, pero todo se demora. Confiaba en poder celebrar la fiesta de mi cumpleaños, la onomástica o cualquier otra que tenía lugar en estas semanas de estancia en casa, pero la realidad me dice que no será posible. Así, cuando la realidad rompe las expectativas, no queda otra que aceptar la realidad.
Etiqueta: positivo
-
Ser agradecidos y recrearnos en lo pequeño, claves para seguir adelante
Estamos encerrados y hay muchas cosas de las que podemos disfrutar. Sobre todo, lo que prefiero es celebrar cada día la vida, lo mínimo, lo sencillo. Cuando pregunto sobre lo bueno de estar en casa durante tanto tiempo, algunas grandes personas me dicen que se recrean en lo mínimo ¡esa es la actitud! Antes nunca fue tan maravilloso ir a buscar el pan, llevar la basura o limpiar la casa, sobre todo en equipo, con nuestros seres queridos ¡que maravilla estar en casa!
-
¿Se abusa del pensamiento positivo?
Vuelve nuevamente la eterna pregunta ¿estamos obligados a ser felices? ¿por qué ese movimiento de quien considera que ser feliz debe ser casi una obligación? ¿Debemos ser positivos siempre? Creo que todas las preguntas se contestan con un NO, rotundo. Se critica desde muchos sectores la imposición del pensamiento positivo y de una vida optimista y feliz, porque lo consideran como una utopía. Y, en cierto modo, tienen razón. No se puede estar feliz, positivo y alegre siempre. Parece que asistimos a una dictadura de la felicidad: Es obligado ser feliz, pero no, no es así.
-
El equilibrio de la felicidad
Hay quien confunde la felicidad con el placer. Hay quien cree que la felicidad es una sonrisa pintada en la cara, otros ponen una sonrisa fingida para aparentar ser felices. Sin embargo la felicidad no es un instante de alegría o placer por un disfrute muy intenso, sino que la felicidad es cuestión de equilibrio.
-
Dejar de hacer cosas que valoramos
Normalmente esperamos a que suceda algo extraordinario para valorar lo realmente importante. Cuando sufrimos una ruptura, al despedirnos de alguien o cuando se nos estropea el móvil o el electrodoméstico que tanto usamos, todo se nos viene abajo. Por eso hay quien invita a “ayunar” de esas cosas necesarias para valorarlas antes de perderlas.
-
La tristeza de la costumbre
Cada día recorremos los mismos lugares, hacemos los mismos caminos, comemos casi las mismas cosas y nos acostumbramos, perdiendo la ilusión que teníamos al principio. A veces, perdemos ese brillo de la alegría “porque siempre ha sido así” o “porque soy así”. La costumbre, hacer lo mismo, nos enclaustra, nos ata y nos impide ser más felices y alegres. Hay que evitar acostumbrarse a lo de siempre y, para eso, nada mejor que ver todo con ojos nuevos.
-
El descontrol nos hace más felices
Parece una tontería, pero no lo es. Vivir una vida en la que no tengamos todo atado y bien atado, produce bienestar. La razón es sencilla, si todo está controlado, si tenemos todo pautado, preparado y previsto, vamos a vivir entre el aburrimiento y la rutina. Para evitarlo hay que soltar las riendas a la improvisación y al cambio. No tenemos, ni debemos tenerlo todo controlado.
-
Como ser creativos
Desde muchos ámbitos se nos propone ser creativos/as y, sin embargo, parece que la creatividad es exclusivo de artistas, escritores o bohemios. Pero no me cabe la menor duda que todos/as podemos ser creativos en nuestra vida diaria y podemos fomentar la creatividad en actividades cotidianas. La creatividad, tal como la veo, se desarrolla teniendo en cuenta algunas cuestiones.
