Se aproximan cambios. Comienza el verano, finalizan las clases, algunos tendrán vacaciones, parece que volvemos a la “nueva normalidad”, de modo que se avecinan cambios a los que algunos son reacios. En general, somos conservadores. Nos gusta la tranquilidad, tener una vida más o menos sosegada. Sin embargo, los cambios, son buenos. No sacuden, nos mueven, nos sacan del letargo, como un terremoto que nos obliga a cambiar.

