Si buscamos en la red esta frase nos aparecen algunas canciones. No pocos artistas han cantado a los amores y desamores utilizando esta sentencia «No puedo vivir sin ti». Pero de verdad ¿no puedes vivir sin alguien? Creer que no puedes vivir sin alguna persona es el primer error de cualquier relación. Pensar así, idealiza de tal manera a la otra parte de la pareja que nos anula completamente. Por tanto, la afirmación correcta sería a mi juicio: No puedo vivir si mi.
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El egoísmo de la infelicidad
Se nos ha vendido la idea que para ser feliz primero debo ser yo, luego yo y para finalizar yo. Probablemente sea una deformación de una propuesta que nos invita a que para ser felices, hemos de tener buena autoestima y estar bien con nosotros/as mismos. Obviamente, nadie puede transmitir ni hallar felicidad si interiormente no se encuentra bien. Sin embargo, desde el punto de vista del consumismo, esta idea se pervierte para invitarnos a ser felices únicamente haciendo lo que nos place: Si te hace feliz algo, cómpratelo, para ser feliz tienes que tener muchas cosas nuevas y modernas, olvidando a los demás, la relación con los otros/as.
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El arte de amargarse la vida
Parece que algunas personas tienen verdaderas cualidades para amargarse solas. ¡Con lo fácil que es ser felices! Hay personas que están enfadadas con otras, amigos o conocidos que, por alguna situación dejan de hablarse, lo cual genera un estado interior de infelicidad que podemos llamar “amargarse” o “ser un amargado/a”. Hace más de un año escribía una entrada sobre este aspecto en la que proponía que nadie te puede amargar la vida si no quieres. Sin embargo, hay personas que se complican la vida en su relación con los demás, por rencillas y problemas que acaban amargados.
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¿Se acabó lo bueno?
Realmente ¿se acabó lo bueno? Empezar o volver al trabajo, terminar las vacaciones con esa mentalidad no nos ayuda absolutamente en nada. Considerar que los tiempos de descanso, los fines de semana, cuando salimos del trabajo, o las vacaciones, son los mejores momentos es un grave error. Especialmente porque un tercio de nuestra vida lo pasamos generalmente en ese ambiente. Trabajando, estudiando, cosas que, según una errónea creencia social, hemos de odiar.
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Pasado Perfecto y futuro imperfecto
Son tiempos verbales que me gustan. Aunque el Pasado Perfecto no existe en español, pero si en Ingles. Con estos verbos respondo en muchas ocasiones cuando me plantean planes de futuro. Incluso, cuando me proponen realizar alguna actividad dentro de una semana, suelo responder que sí, pero con futuro imperfecto. Resulta que el pasado es perfecto, porque no lo podemos cambiar, mientras que el futuro es imperfecto, porque no sabemos realmente si sucederá tal como queremos. La única realidad posible es el ahora, el momento presente.
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Hay una grieta en todo, así es como entra la luz
Escuché esta frase viendo una película y la anoté. Me pareció interesante, digna de reflexión. Nada es perfecto. Todo tiene algo roto, algo negativo. La perfección absoluta no existe en la persona. Hay una grieta en todo, por ahí entra la luz. Si fuésemos perfectos, insuperables, la luz no podría entrar. De ese modo, quien se cree perfecto está cerrado y no permite que entre nada de luz u otras luces que pueden aportar cosas interesantes en su vida. Hay una grieta en todo, hay un agujero en todo. Así debe ser, para poder crecer y mejorar.
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¿Elegir un camino por miedo al otro?
La vida son elecciones. Cada día tenemos que tomar decisiones. Unas más sencillas otras más complejas. Muchas cosas son las que nos influyen a la hora de tomar ciertos caminos. La cultura, nuestra vida personal, forma de ser, estudios, posición, etc. son factores que nos influyen. Sin embargo, de manera general, en ocaciones nos condiciona de una manera poderosa el miedo. Así elegimos algo por miedo a…, por no tener que pasar por… De esa manera nuestra existencia se convierte en una vida templada, aburrida, llena de una serie de elecciones mediocres, que nos llevan a posiciones mediocres.
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Perder para ganar
Parece una contradicción pero no lo es. Especialmente cuando trabajamos en equipo, cuando convivimos, en ocasiones hay que soltar, dejar para ganar en calidad de vida. A veces hay quien se enfrasca en una discusión en la que puede que tenga razón, pero la persona que tiene enfrente también quiere tener esa razón y al final hay enfado, pelea y todos pierden. De ahí que en muchas ocasiones también sea necesario, perder para ganar.

Otra espacio interesante donde debemos perder para ganar es en el trabajo en grupo. Cuando estamos trabajando con personas, si todos quieren dirigir, ser líderes o ganar, puede que el grupo no funcione demasiado bien. En el caso de los grupos, su trabajo se parece a un barco. Imaginemos un barco con varios remeros, cada cual rema a su ritmo y hacia un lugar diferente. Si es así, no se llegará a ninguna parte. No se conseguirá nada. Lo correcto sería, remar juntos en una dirección y luego en puerto, en un determinado momento de sosiego, analizar y ver otras opciones para mejorar o conseguir lograr esos objetivos. De ahí que en determinados momentos se pierda, alguno de los remeros no esté conforme, pero realiza bien su trabajo y luego, llegado el momento hace ver su posición.
Hay grupos, familias, equipos, totalmente descontrolados. Precisamente porque cada cual rema hacia un lugar diferente. Imaginemos un padre o una madre enferma, uno de los hijos propone que se busque ayuda para su dependencia, pero otro no lo considera necesario, otro dice que no va a poner dinero para eso, otro dice que el o ella se encarga de sus necesidades. Otros familiares allegados conocen a alguien que podría ayudar, un hermano o un primo propone que se interne en un centro. Al final, en ese grupo, familia o equipo, acabarán enfadados, o en el mejor de los casos, no se hará nada.
Algunas Claves para ganar, perdiendo son:
Dejar hacer a quien toma la iniciativa: Si alguien del grupo quiere hacer algo, déjale. No mines su decisión creándole dudas, deja que las ponga en práctica.
Apoya esa decisión: Sin paliativos. Si estas en un grupo, en un primer momento apoya la propuesta. Ya habrá tiempo de revisiones y cambios, pero en principio apoya.
Realiza bien tu parte: Aunque no te guste o no estés del todo conforme con la decisión del grupo, realiza bien tu trabajo. Si llega el momento de discutir puntos de vista, que no salga a relucir que no has trabajado para fastidiar o ir en contra de la decisión tomada.
Critica asertivamente: Llegado el momento de la revisión no utilices temas personales, no critiques por hacerlo, sino de manera asertiva, poniéndote en el lugar del otro.
Siempre puedes salir: Como en un grupo de whatsApp, siempre puedes abandonarlo, si no te gusta. Es más fácil a veces abandonar algún proyecto, aunque te parezca bonito, creas en él, pero no estás conforme, antes que darte golpes contra la pared sin conseguir nada positivo. Por tu bien y por tu salud, es más fácil, perder en ese momento pero ganar en tu vida.
En cualquier caso, de una decisión bien tomada, siempre has de salir fortalecido/a. Cuando ya has decidido algo, sigue adelante, no le des más vueltas. Ya sea hablar, salir, perder para ganar… pero no te comas demasiado la cabeza.
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¿La felicidad una búsqueda de toda la vida?
Hace unos días me sorprendió este titular, la felicidad es algo que hemos de buscar hasta el fin de nuestros días. Dicho así, sin más, parece una locura o algo dificilísimo de conseguir. Si nos proponen que busquemos la felicidad siempre, seguramente nos cansemos sólo de pensarlo. Pero obviamente, si realmente queremos algo, hemos de buscarlo siempre, no es suficiente con encontrarlo en un momento determinado y quedarnos ahí, sino que ha de ser una búsqueda continua.
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El arte de sumar
No estamos acostumbrados a lo positivo. Por costumbre o por contagio nos «negativizamos» haciendo que nuestra vida sea un poco más triste, negativa, restando. Es posible y, además bueno, sumar en lugar de restar. Es mejor hablar y aclarar antes que criticar. Con una actitud positiva, aunque algunos no la consideren válida, nuestra vida es mucho mejor. Apúntate a sumar, a ver el lado bueno de las cosas, a sonreír, a la amabilidad… y todo eso se te devuelve con creces. (más…)