Categoría: Vivir Feliz

Reflexiones y propuestas, que bajo mi humilde punto de vista, nos pueden ayudar a ser un poquito más felices…

  • Una vida de copiar y pegar

    Estaba leyendo algo de neurociencia sencillo y de cómo trabaja nuestra mente en el que se afirma que prácticamente llevamos una vida de copia y pega.  Los estudios, dicho de manera muy sencilla, apuntan a que sería un verdadero problema para nuestra mente atender absolutamente a todos los procesos que realizamos cada día, por lo que copia y pega casi todo lo que hacemos. Lo cual tiene sus ventajas e inconvenientes, las ventaja para el cerebro que no trabaja mucho, el inconveniente que visto así, parece una vida aburrida y triste

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  • Para vivir más, sé optimista

    Si lo que quieres es vivir cien años… como dice la canción de Sabina, lo mejor es cultivar el optimismo. Y no es broma porque la revista “Journal of the American Geriatrics Society” ha publicado un estudio en el que deja patente que el optimismo es una variable a tener muy en cuenta si se quiere tener una vida longeva. De modo que sale a debate el tan traído y llevado tema del optimismo y la actitud de vida como forma de vida y, en este caso relacionándola con la salud.

    El optimismo, clave para la longevidad
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  • La felicidad esas gafas que llevas puestas

    El otro día andaba como un loco buscando las gafas por todos sitios y no la encontraba. Si me las quité para cocinar, porque se me empañan con el vapor y no veo ni torta ¿Dónde las habré puesto? Ciertamente, en casa, la mejor manera para no perder las cosas son tener un lugar fijo para dejar los objetos y así lo hago. Sin embargo, las gafas son un caso aparte, las puedo soltar en cualquier lugar como me ocurrió ahora, porque iba a cocinar y no podía tenerlas puestas. Lo mismo me ocurre cuando voy a hacer deporte o hacer alguna chapuza, con las gafas, el sudor y todo lo demás, hace que las deje en cualquier sitio y, así me pasa como ahora, que me vuelvo loco buscando.

    Esas gafas de felicidad
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  • Tanta felicidad me pone enfermo

    A la tan discutida felicidad le crecen más enanos. La Cherofobia. La cosa consiste en personas que tienen aversión a la felicidad. Como decía antes: tanta felicidad me pone enfermo. Y no es para menos, visto que todo el mundo aparenta ser feliz en sus perfiles, en sus vacaciones, con sus bailes y con todo lo demás.

    Tanta felicidad me pone enferma
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  • Siempre hay heridas…

    Pero hay que sanarlas. Todos/as tenemos heridas de distinta consideración. Unas más grandes que otras. Unas más profundas, otras más superficiales, pero hemos de tratar de curarlas de sanarlas y, sobre todo, lo más importante es no seguir hurgando en ellas, porque de ese modo nunca cicatrizarán, nunca se curarán.

    todos/as tenemos heridas
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  • Pensar los pensamientos

    No podemos dejar la cabeza en blanco. Bueno, algunas personas si lo consiguen durante unos segundos de manera consciente y cuando dormimos que estamos en descanso aunque los procesos vitales siguen su curso. Generalmente en la mayor parte del tiempo nuestra mente trabaja en pensamientos buenos, malos o regulares, pero está todo el tiempo funcionando como una lavadora.

    Darle vueltas a las cosas, pensar los pensamientos…
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  • Los recuerdos no son reales

    Puede parecer extraño, pero es así. Nuestra mente se adapta a los distintos momentos que vamos viviendo, de modo que lo que recordamos no es tal como creemos, no con total exactitud. Distintos estudios demuestran que nos vamos adaptando a las circunstancias y que, lo que recordamos no es exactamente como pensamos.

    Los recuerdos mienten…
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  • ¿Estudias, trabajas o te diviertes?

    Manolo es un albañil que cada mañana acude a su puesto de trabajo “por obligación”. Tiene deudas contraídas de una vida normal: coche, hipoteca, algún préstamo. Cada día no ve la hora de salir del trabajo para irse a charlar con los amigos o realizar una actividad de ocio. En otra cuadrilla está Pedro, otro albañil que parece dejarse la vida en cada bloque que pone, cada día se enfrenta a un reto distinto: alicatar de la manera más proporcional posible, poner los pisos más alineados o sentar los bloques de la manera más perfecta. Al salir se reúne con sus amigos, hace deporte o cualquier otra actividad de ocio poniendo todo su corazón en lo que practica ¿Qué hace que dos personas con idéntico trabajo, derechos, vacaciones, etc, tengan visiones tan distintas de su vida y su trabajo?

    Vivir intensamente cada momento
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  • Celebrarlo todo

    Tenemos en casa la sana costumbre de celebrarlo casi todo. Digo casi porque seguramente habrá alguna cosa que se nos escapa. Cumpleaños, santos, aniversarios, el día de…, el final de trimestre, vacaciones, cualquier logro que tengamos, lo celebramos. Me di cuenta que era una buena cosa al leer una entrevista a integrante de una tribu que hablaba de la felicidad. Afirmaba eso: lo celebramos todo: Que llueve, lo celebramos, que hace sol, también. Cuando hay alimentos y cuando no lo hay. Siempre hay cosas que celebrar. Es una buena forma de invitar a la felicidad a nuestras vidas: celebrándolo todo.

    Debemos celebrar nuestro día a día
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  • Comienza la felicidad

    Hace algunos días, el 20 de marzo, se celebró el Día Internacional de la Felicidad. Desde 2013, las Naciones Unidas nos proponen celebrar el Día Internacional de la Felicidad como reconocimiento del importante papel que desempeña la misma en la vida de las personas de todo el mundo. Sin embargo, la cuestión de la felicidad parece cada día estar más en entredicho. Hay quien afirma que es un utopía, en otros ambientes hablan de la tiranía de la felicidad porque parece una exigencia. Parece que no se concibe una vida sin sonrisas, sin mostrar una felicidad que algunos/as no acaban de encontrar.

    Día internacional de la felicidad

    Una de las cosas interesantes que leído en estos días es la relación de la temperatura y la felicidad. Parece ser que hay una relación directa entre el clima y esa sensación. Parece que en los lugares más cálidos la población es más feliz, mientras que se tiende a la depresión o la tristeza en lugares más fríos. Parece lógico pensar que con menos horas de sol y algo más de frío tendamos a estar menos alegres. Sin embargo, esta propuesta choca con los índices de felicidad que apuntan a países nórdicos como lugares más felices, que supongo están más vinculados al bienestar que a la propia climatología.

    El día internacional de la felicidad coincide con la llegada de la primavera, por algo será. Empieza un periodo con más horas de sol, asociado a vacaciones tiempo libre y alegría. Pero en ese sentido sí que soy más crítico con esa imagen de la felicidad.

    Mucho se ha hablado de la felicidad y, ya he dicho en alguna ocasión, el principal problema de la felicidad, es la definición que hacemos de ella. No todos tenemos el mismo concepto de felicidad. Mientras para uno la felicidad está en acudir a la fiesta más imponente durante el fin de semana y las vacaciones, para otros la felicidad está en disfrutar de un buen camino en medio de la naturaleza.

    La felicidad sobrevalorada

    Le damos demasiada importancia a la felicidad. Es probable que no tendríamos que preocuparnos tanto de parecer felices, sino de estar bien. No deberíamos pretender mostrar una falsa apariencia de felicidad, con tal de quedar bien, sino más bien de buscar nuestra felicidad interior. No deberíamos tampoco asociar la felicidad a un lugar, espacio o momento, sino a una forma de ser y estar en el mundo. Habría que eliminar, por tanto, de nuestro vocabulario algunas afirmaciones como: “cuando consiga tal cosa seré feliz, cuando esté de vacaciones seré feliz, cuando llegue el fin de semana seré feliz o tu me haces feliz…” y tantas otras frases que nos decimos en las que vinculamos nuestra felicidad a situaciones externas.

    No me cabe ninguna duda que la felicidad es un trabajo personal. Algo que hemos de buscar y desarrollar personalmente y no esperar a que se den las circunstancias necesarias para ser feliz. El gran error de la felicidad nace de esperar a estar en primavera o verano para ser felices, pretender que cuando nos toque la lotería, cuando tengamos ese objeto que añoramos, cuando algo suceda seremos felices.

    La felicidad está aquí y ahora.

    En este preciso instante. Sin esperar a que algo extraordinario suceda. Con lo que tenemos y, especialmente, con lo que somos. Esperar, desear, pretender que la felicidad llegue en un determinado momento que dependa de las circunstancias es un tremendo error. La felicidad puede ser una decisión personal. Decido ser feliz aquí y ahora. Me da igual que haga sol, que estemos en primavera o en invierno. Soy feliz con lo tengo y con lo que soy. Así de simple. De esa manera no sería necesario que nos recuerden cuando es el día internacional de la felicidad, porque todos los días lo son.