Comenzamos un año y, para algunos, es el inicio de otro círculo o espiral que se cierra cada vez más. Se escuchan ahora las mismas consignas: hay que bajar de peso, otros ya piensan en carnavales, vuelta a la rutina, otra vez lo mismo. Para algunos, parecen estar atrapados en un círculo vicioso del que no se puede salir. Sin embargo, para escapar de esa visión catastrofista de la situación, sólo queda una alternativa, ser capaces de cambiar, tener el valor de tomar la decisión de…
Ayer leía un tweet que decía: «Ya vienen los tres reyes Magos: Comprar, Gastar y Malgastar». Es verdad que el consumo se dispara en esta época del año. Probablemente gastamos más de lo que deberíamos en estos días de diciembre y enero. Sin embargo, me gusta ver las cosas con optimismo y sigo considerando, especialmente el día de Reyes el día de la ilusión.
Son muchos los rituales que realizamos en la despedida del año y comienzo del nuevo. El más conocido, sin duda, es el de «las uvas de la suerte». Las tiendas lucen este fin de semana todo tipo de artículos de ropa interior de color rojo. Dicen que también atrae la buena suerte. Por si fuera poco, además, hay otras cosas que se suelen hacer por tradición en ortos países y que algunos también realizan, tales como beber con los anillos dentro de la copa, abrir las ventanas para que entre la buena suerte, escribir en un papel lo malo y quemarlo al terminar el año, lanzar un zapato al aire y muchas cosas más… Pero ¿qué podemos hacer para comenzar bien el año?
Ahora si. Mañana se celebra la nochebuena y pasado Navidad. Fiesta de la alegría, donde todos hemos de estar contentos y dichos. De verdad es ¿feliz navidad? Cada año caen en mis manos artículos de detractores de la Navidad. Personas que dicen sentirse mal en Navidad por diferentes motivos. Añoranza por los que no están, agobios por las compras, oposición a las reglas impuestas de cenas, comidas, fiestas, diversión y regalos.
Las redes sociales nos invitan a contarlo todo. Pocas cosas quedan para la intimidad. Todo o casi todo debe ser público y comentando en el mundo digital para que los conocidos y no tanto sepan como celebras tu cumpleaños, como adornas la casa por navidad o lo bien que lo estás pasando en una fiesta. En contraposición hay otro modelo de felicidad interior, silenciosa, de bienestar que nos invita a disfrutar de nuestra vida en lo íntimo en lo personal, sin exteriorizarlo todo ¿con cuál te quedas?
Parece una tontería y una perogrullada, pero no lo es. A veces, creo que no disfrutamos lo suficiente de aquello que tenemos y que nos hace feliz. Nos complicamos demasiado tratando de buscar una felicidad lejana, inalcanzable, que nunca llega, cuando en el día a día hay cientos de cosas sencillas, pequeñas, diminutas que nos hacen la vida feliz y maravillosa.
Son muy frecuentes estos artículos y videos en internet. Sin duda la autoayuda es campo muy interesante y sirve para que cada cual pueda utilizar herramientas para encontrarse mejor. Además, me parece una idea formidable automotivarse, buscar la manera de ser gestionar tus propia vida. Considero que es la mejor manera de cambiar y buscar soluciones a las vicisitudes de la vida. Estoy plenamente convencido que nadie aprende si no quiere, nadie encuentra la felicidad si no la busca, nadie se pone en forma si no desea estarlo. Para cambiar o mejorar, aprender… el primer paso tiene que darlo cada cual en su yo más interno. Sin embargo, lo que no me convence demasiado es que funcionen de manera genérica esos tips para ser feliz, para ser inteligente, para…
Nos acostumbraos con demasiada facilidad a lo bueno. Disfrutamos de muchísimas cosas que día tras días nos ayudan a incrementar la felicidad. Sin embargo, desde algunas corrientes se nos propone renunciar a cosas para ser más felices. Dejar, solar, cambiar, no sólo nos proporciona bienestar, sino también seguridad en nuestra vida, porque cuando decidimos renunciar somos conscientes de tener el control sobre nuestra vida.
Con el mal tiempo, también las preocupaciones. Tengo la impresión que vivimos muy atormentados, tanto en el sentido meteorológico como personal. Nos preocupamos demasiado por las situaciones de alerta, prealerta, alerta verde, naranja, naranja nivel, cinco, tres… ¿nos atormentan las tormentas? Apenas se detecta por el servicio meteorológico algún sistema poco adecuado, nos atormentamos con envío masivo de mensajes, publicaciones poniéndonos en alerta. ¿es bueno atormentarse por esas cosas o mejor dejar que todo fluya?
Estoy convencido que una de las cosas que nos hacen felices, ser positivos y optimistas es la ayuda a los demás. Por eso, no como receta para obtener esas cosas, sino como algo que llevo interiorizado desde muy joven, presto mi colaboración y solidaridad hacia otras personas de manera individual y también en Organizaciones estructuradas. Sin embargo, en los últimos años detecto que ese tipo de ayuda y cooperación ha descendido. Las asociaciones vecinales cierran sus puertas, las agrupaciones apenas cuentan con voluntarios, ¿existe una crisis de lo humano?