Autor: suso.marrero@gmail.com

  • El miedo al compromiso

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    El otro día me contaba una persona mayor que antiguamente las personas hacían tratos verbales que se mantenían en el tiempo de manera indisoluble. Negocios, acuerdos, préstamos, trabajos, se apalabraban y, con un simple apretón de manos, se rubricaban. Era gente de palabra. Hoy, sin embargo, nadie se atreve a emprender un negocio, formalizar una sociedad, trabajo o acuerdo, sin pasar por un notario, abogado o persona que formalice por escrito lo que previamente se ha convenido.

    De algún modo existe miedo al compromiso. Especialmente al compromiso personal. No muchas personas están dispuestas a entregarse a una causa determinada durante mucho tiempo. El futbolista firma por unas temporadas, los contratos indefinidos son una utopía, yo colaboro este año, el que viene, ya veremos. Así, por nuestra forma de ser, hemos ido abonando la desconfianza entre las personas y, aquello que hace años quedaba rubricado simplemente con palabras, ahora necesita de muchos trámites para formalizarse.

    De un modo particular me llama la atención, las estadísticas que cada año se publican sobre rupturas matrimoniales. Canarias, encabeza en nuestro país, el índice de separaciones y rupturas, superando la media nacional y al resto de comunidades autónomas. ¿tiene que ver con el miedo al compromiso? ¿con el clima canario muy caluroso, abierto a las salidas nocturnas? ¿Está relacionado, como apuntan otros, con el turismo?

    Siempre me ha llamado la atención el compromiso en la pareja. Hoy, encontrar matrimonios que cumplan sus bodas de plata es un auténtico milagro. Lo normal es hallar familias compuestas por padres y madres con sus novios y novias estableciendo una situación normalizada a la que ya nos hemos acostumbrado. Evidentemente, muchas y variadas situaciones han dado lugar a las rupturas. Pero, para concluir, quiero volver sobre el título de la reflexión, puede que hoy, por los cambios socialesexpreimentados,se dé con cierta frecuencia el miedo al compromiso.

    No se me ocurre juzgar ninguna situación, ni muchísimo menos condenar a nadie. Simplemente plantear una cuestión que siempre me ronda la cabeza. Si hoy queremos comprar una casa, no dudamos firmar un compromiso con un banco durante treinta o cuarenta años. Sin embargo, si tuviéramos que firmarlo con una persona, nos costaría mucho más estampar nuestra firma. Una relación de amistad, de pareja o cualquier otro tipo con otra persona nos cuesta mucho más mantenerla que con una entidad financiera. Y, sinceramente creo, debe ser objeto de una buena reflexión responder a este interrogante, quizá porque tiene razón ese viejo dicho «Allí donde pones tu corazón allí está tu tesoro»

  • Te quiero un montón, pero no te amo

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    Muchas personas, especialmente los más jóvenes, hablan muchísimo de querer. Escriben y le dicen a sus amigos con una facilidad enorme «Te quiero». Podríamos pensar que se trata de chicos y chicas con una enorme sensibilidad y que se enamoran fácilmente. Sin embargo, establecen diferencias que, para otros sectores, no existen. No es lo mismo querer que amar. (más…)

  • Cuando es más fácil odiar que perdonar

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    Perdonar no es sencillo. Solo hay que mirar a nuestro alrededor y vemos que hay personas enfrentadas, familias cuyos miembros no se dirigen la palabra hace años, rencores enquistados en centros de trabajo y en la vida social, por diferentes razones. Lo curioso es que nos empeñamos en mantener los enfados cuando a quien más perjudican es al que odia y no al que perdona. (más…)

  • Los fuegos ajenos nos queman poco

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    Leía hace un momento una frase que había retuiteado un amigo en la que exponía, con razón, que mientras nuestras islas se queman, otros hablan de cosas triviales. Por eso, no cabe duda que «el dolor de los otros molesta poco» o nada. En general, aunque nos cueste admitirlo, somos bastante poco solidarios con las causas ajenas. O también, puede haber ocurrido, que nos acostumbramos a las noticias trágicas que terminan por tener poca repercusión en nuestra sensibilidad. (más…)

  • Candelaria, ¿Folclore o devoción?

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    Ayer fui caminando a Candelaria. Hacia muchos años que no iba. Las últimas experiencias de ese trayecto no fueron muy positivas y me había quedado con mal sabor de boca. Por tanto, había decidido no repetirlo. Sin embargo, como afirma el dicho popular, «lo que no se prepara siempre sale bien», decidimos la tarde anterior ir caminando a la Villa Mariana e improvisamos un recorrido no muy largo de entre tres y cuatro horas. Una vez llegados a la plaza, el grupo con el que iba se detuvo como fin de trayecto. Al reunirme con ellos, les dije que el recorrido no era completo si no entrábamos a ver a la virgen. Por eso, llegadas estas fechas me surge siempre la pregunta ¿Candelaria es más folclore o devoción? (más…)

  • Envejeciendo

    Nunca me he planteado ser eternamente joven. Tampoco añoro la edad que muchos desean tener siempre, los 15 años. Tampoco trato de evitar la edad que tengo. Sin embargo, hay personas que envejecen más rápido que otras, porque el envejecimiento  no es apariencia física, sino que el envejecimiento más grave es el mental. No tenemos porque cambiar esencialmente cuando pasan los años, debemos madurar, pero no posicionarnos en otro lugar completamente distinto al que ocupábamos cuando teníamos veinte años menos. (más…)

  • ¿Es que los rojos no podemos ganar dinero?

    Seguramente esta frase quedará para la posteridad. La pronunció Gaspar Llamazares en una encerrona que le prepararon en un debate televisivo el pasado sábado. Apenas vi el programa. Ese tipo de debates acalorados, no son de mi devoción, especialmente porque no conducen a nada. No obstante, cuando ponían publicidad en otra cadena, coincidí con la oportuna frase ¿Es que los rojos no podemos ganar dinero o qué? Frase con la que se defendió de los ataques que le hacían acusándolo de ganar bastante dinero como diputado. (más…)

  • Bravo por Mereset Defar y Sarah Attar

    En un mundo donde lo políticamente correcto es lo que impera, hay personas, en este caso deportistas, que rompen el guión y no pasan inadvertidos. Semanas antes de comenzar los Juegos Olímpicos de Londres 2012, se advertía a los participantes para que no utilizaran símbolos religiosos, ni hicieran ninguna referencia a sus creencias en la cita olímpica. Con el transcurso de los días hemos visto algunos testimonios de atletas que, una vez más, nos confirman que el fenómeno religioso no puede ser prohibido en la vida pública. Mereset Defar y Sarah Attar son dos muestras de lo importante que puede llegar a ser para la persona su religión. (más…)

  • Apagado o fuera de cobertura en este momento

    Este es el mensaje que más de una vez hemos escuchado cuando intentamos comunicar por teléfono con alguna persona. Sin embargo, pese a no llevar el móvil encima a o estar apagado o fuera de cobertura, muchas personas permanecen desconectadas y apagadas. Me refiero a aquellas personas con las que hablas y no escuchan. Están en otro mundo o con la cobertura en otro lugar. Esto significa que, en lugar de atender a una conversación, parece como si escucharan, pero apenas están oyendo. Muchos califican esta actitud como superficialidad en las relaciones interpersonales. (más…)

  • Perdono, pero no olvido. Olvido, pero no perdono

    No sé muy bien en qué orden, pero muchas personas pronuncian alguna de estas frases. Siempre me han llamado la atención puesto que decir cualquiera de las dos cosas me parece algo contradictorio. Si perdono algo, me olvido, si no perdono, lo tengo siempre presente. Lo más lógico y sano mentalmente, me parece que es Perdonar y Olvidar, lo cual no supone borrar de nuestra memoria algún acontecimiento. (más…)