Parece que está de moda ser minimalista. Yo lo entiendo como pobreza, pero minimalista queda más chic, más moderno, pero al fin y al cabo, vivir de forma minimalista y pobre, creo que viene a ser más o menos lo mismo.
Etiqueta: vivir
-
¿Debemos quedarnos con la primera respuesta?
El uso de los nuevos sistemas de búsqueda de información está haciendo mella en nuestra formar de aprender y, en algunos casos, eliminando el sentido crítico. Nos acostumbramos a quedarnos con el primer resultado en nuestro buscador y eso empieza a notarse en la escuela.
-
Hemos de madurar o ser eternamente jóvenes?
Juventud, divino tesoro, decía Rubén Darío. Algunos dicen que ha sido mejor momento de su vida, otros hacen lo posible para no envejecer nunca, por eso ¿Debemos alabar este periodo o pasar página y seguir adelante?
(más…) -
El desconocido mundo interior
Frecuentemente oímos hablar de conocimientos, de evaluaciones, de notas, suspensos… Sin embargo el mundo interior está completamente descuidado.
-
No llueve al gusto de todos
Llegaron las necesarias lluvias y con ellas las protestas y, naturalmente, mi asombro. No comprendo demasiado a las personas que maldicen por todo lo que no sucede. Da la impresión que hay personas que nada de lo que les ocurre les complace, todo es un problema, la lluvia, el calor, el frío, el tráfico, el tiempo, la primavera, el verano… Todo en general. Indudablemente es una forma negativa de ir por la vida. (más…) -
¿Es posible que las personas cambien?
La respuesta es sí. Porque estamos en continuo cambio. No sólo es posible, sino lo más probable que las personas cambien con el tiempo. Otra cosa bien distinta es pretender que otros se adapten a nuestras expectativas. A veces, erróneamente, alguien nos puede prometer cambiar para agradarnos o queremos cambiar a alguien para que sea como nosotros queremos. ¡Tremenda equivocación! El cambio, si es que se da en la persona, compete únicamente al interesado. Es en singular. Por tanto sí que es posible el cambio profundo, radical, opuesto, definitivo… pero siempre desde el convencimiento individual, casi nunca se produce un cambio duradero bajo la influencia de otros. (más…) -
Es que tratamos con personas
La vida, nos lleva con su vorágine, a comportarnos como autómatas. Nos levantamos casi siempre a la misma hora, hacemos las mismas cosas, vemos más o menos a la mismas personase diario y eso, probablemente, nos automatiza, nos desconecta con el mundo, nos hace menos humanos. En las empresas se busca lograr los objetivos, en las familias llegar a fin de mes, en la escuela cumplir con lo programado y así nos convertimos en máquinas olvidándonos que estamos rodeados de personas. (más…) -
El estrés del cambio de hora
Cada año, el último domingo de octubre y de marzo, cuando hacemos el cambio de hora, algunas personas viven este acontecimiento con cierto estrés. ¿Es una hora más o menos?, ¿Ahora dormimos más que antes?, ¡Mañana seguro que llego tarde a todos sitios!, y encima ahora nuevos horarios de comida y de sueño ¡me va a costar acostumbrarme! Con todas esas cosas en la cabeza, lo único que hacemos es generar un estrés innecesario que nos impide fluir con la vida y sus diferentes acontecimientos. Si dormimos una hora más, ¡bien! Y si dormimos una menos ¡bien también! (más…) -
Dejamos de crecer cuando…
Una de las características de la adolescencia es la ruptura con la generación anterior. Es, quizá, una rotura justificada por la necesidad de experimentar, de comprobar por uno mismo el mundo desconocido que se despliega. Sin embargo, esa actitud en lugar de enseñarnos, se convierte en todo lo contrario, y así, dejamos de crecer.
No me refiero a crecer desde el punto de vista biológico, sino más bien al crecimiento como persona. Cuando aprendemos, crecemos. El aprendizaje nos hace más maduros, más grandes interiormente, pero hay personas que se cierran a ese crecimiento, de un modo especial cuando se responde, aunque no sea de manera explícita, «ya eso me lo sé» o ¿que me vas a enseñar tu, si eres antiguo? (más…) -
Todo es empezar
Había un dicho que afirmaba algo así como el título de la entrada: «Todo es empezar». Ciertamente cualquier cosa tiene un comienzo (también un final), pero quisiera centrarme en el comienzo, en el principio. Todo cambio, toda mejora, cualquier iniciativa, comienza por una decisión, por un deseo. Cada día comienzan cientos de movimientos: comienza un día, un amanecer, una jornada, una aventura… infinitas cosas se inician cada día. El comienzo de algo, además, lleva implícita una ilusión, alegría, ganas… nadie empieza, o al menos no debería, emprender un proyecto decepcionado, fracasado, pensando que no va a funcionar. (más…)