Le dijo el chico a ella. —No quisiera que te sintieras mal por mi culpa, continuó diciendo, mi vida es complicada y no quiero que por mis historias, por todo lo que me ha pasado te sientas mal.

Le dijo el chico a ella. —No quisiera que te sintieras mal por mi culpa, continuó diciendo, mi vida es complicada y no quiero que por mis historias, por todo lo que me ha pasado te sientas mal.

No cabe ninguna duda que las palabras tienen un poder inmenso. Las palabras son un vehículo de comunicación enorme y, a veces casi el exclusivo entre personas, de ahí las interpretaciones, malos entendidos, lo que queremos decir y que no nos salen las palabras, lo que no dijimos y alguien interpretó como dicho por nuestra boca. Pero ante todo, tiene especial importancia las palabras que usamos y que decimos, porque nos constituyen como persona.

Esa era una de las frases simpáticas que nos decían de pequeños. Con la intención, imagino de contestar de manera sarcástica o para quitar importancia a las posibles dolencias de cualquier enano. Algo que, obviamente, enfadaba a cualquiera. Por si fuera poco, el repertorio con este tipo de respuestas es amplio: me duele la barriga, pues tira de ell para arriba, Me duele el… (aquí cualquier parte del cuerpo) pues duélele tu a él y así el repertorio puede ser larguísimo. Sin embargo, ahora un poco más en serio, leí hace unos días algo relacionado con nuestras sensaciones y cómo nos afectan ¿Podemos controlarlas? ¿Estamos a merced de lo que dicta arbitrariamente nuestro organismo y no podemos hacer nada para cambiarlo? O, lo que nos interesa más, ¿si me encuentro mal puedo cambiarlo y empezar a sentirme bien?

Ayer leyendo un artículo sobre educación, me sorprendió esta frase. Es una afirmación que ya conocía, especialmente relacionada con la actitud que tomamos ante las cosas que nos suceden. Sin embargo, nunca la había relacionado con los sentimientos. No cabe duda que nuestra actitud determina todo. Por un lado tenemos nuestros sentimientos, que son impredecibles. No sabemos como nos afecta una noticia o evento. No somos máquinas programadas que ante un acontecimiento siempre respondemos igual. Hay muchas variables como educación, aprendizaje, ambiente, vivencias… (más…)