Es cierto. Es algo que se nos enseña desde niños: si haces algo mal o bien, tienes un castigo o un premio. Así, supongo, aprendemos lo que es nuestra responsabilidad. Nuestros actos tienen consecuencias, causa y efecto. Eres responsable, si no, no haber hecho lo que hiciste. En general, se nos pide ser responsable. Tienes que cumplir con las tareas que se te ponen de pequeño, tienes que ser responsable con tus actos —si haces algo malo o bueno debes asumir las consecuencias—. De mayores esa forma de funcionar también tiene su desarrollo en nuestra vida. Si cumples con tu trabajo no te despiden, si no cometes ninguna infracción llevarás una vida normal y no serás castigado. De ese modo nos acostumbramos a ser responsables. Es seguro que no hay ninguna duda a ese respecto.

