Cuenta la chica que ya no sentía lo mismo y por eso la relación tenía que terminar. Ya no sentía lo mismo que antes, todo había cambiado, nada era igual, ella esperaba que todo fuera como el primer día, pero aquellos buenos momentos de alegría y complicidad se desvanecían como las hojas del otoño y no volvieron nunca más. Cuenta que ya no tenía las mismas sensaciones, que por su estómago no revoloteaban las mariposas. Ni siquiera otro tipo de animal volador que le hiciera sentir lo mismo. Ya no sentía… ya no sentía…
