Dos ciclistas andaban por la carretera pedaleando tranquilamente cuando un coche se pone a su altura y les increpa airadamente: ¡Podrían ir en fila!, ¡mira la cola que llevan! Seguido de un montón de insultos que no voy a reproducir. Uno de los ciclistas levanta la mano del manillar y hace una peineta, el vehículo acelera, se para más adelante y se arma una trifulca importante en la que casi llegan a las manos. Lo curioso es que, probablemente, los dos tenían razón: Los ciclistas pueden rodar de esa manera, pero si lo hicieran en determinados tramos lentos en fila, la circulación sería más fluida, facilitando el adelantamiento de vehículos rápidos.


