En la vida tenemos algunas drogas buenas. La retroalimentación es una de ellas. Nos produce cierto bienestar el que seamos capaces de nutrirnos de experiencias que pueden hacer la vida mejor. Recientemente hablábamos de la fuerza de voluntad o de la escasez de esta. Alguien proponía «no tengo fuerza de voluntad ninguna, me resulta casi imposible hacer una dieta, aprender algo nuevo o hacer deporte. Es como si toda la desgana para todo me invadiera.

