Vuelvo con otra palabra que no existe: Victimodependencia. Vendría a significar algo así como que nos gusta ser víctimas, estar tristes siempre, parece que veneramos el sufrimiento, es como si en general tuviéramos mas atracción por lo triste que lo alegre. Tengo mi teoría de por qué nos gusta ir de víctimas y es porque así lo aprendemos de pequeños. Es decir, cuando éramos bebés si lloramos, nuestros cuidadores nos atendían, un poco más granditos, cuando nos lastimábamos en el juego, alguien nos socorría y nos hacia los mimos, seguimos creciendo y cuando lloramos alguien nos consuela. Entonces, la lección es clara: “Si queremos llamar la atención ponte triste», así muchos por la vida van dando pena, de víctimas. Llorando para que los consuelen, tristes, cabizbajos, porque de esa forma, es probable que alguien nos pregunte: ¿que te pasa? Y así ya se habrá conseguido el propósito: llamar la atención. (más…)