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  • Las emociones negativas tienen algo positivo

    No puede ser. No tiene sentido. Es contradictorio, antagónico, es un disparate. Seguramente pensaremos así.  Seguramente, de primeras nos vendrá a la cabeza que las emociones negativas no pueden tener nada bueno, que siempre nos avisan de cosas que no nos gustan, por tanto no es posible. Pero y si dijéramos que, a partir de las emociones negativas aprendemos, tenemos avisos, nuestro cuerpo nos cuenta cosas, nos pide estar atentos a alguna situación.  Es por eso que esas sensaciones nos están diciendo cosas. 

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    No hay consenso sobre la cantidad de emociones básicas. Hay quien habla de cinco y otros apuestan por algunas más, pero no vamos a entrar en ese debate, la idea es pensar en algunas de esas emociones negativas y ver qué nos pueden decir.

    Miedo Es aquel que surge ante un peligro real o imaginario. Ya hemos compartido alguna idea sobre el miedo. No hay que subestimarlo, pero tampoco podemos dejar que nos paralice.  El buen miedo es aquel que nos protege cuando estamos en lo alto de un precipicio y nos pide que pongamos toda nuestra atención en cuidar nuestra vida o cuando hacemos cualquier otra actividad temeraria y que nos avisa del peligro que corremos. En el lado opuesto tenemos el miedo imaginario. Nuestra mente no distingue entre lo real y lo imaginario y activa muchas de las mismas funciones y estrés. Por eso si imaginamos demasiado situaciones miedosas no hacemos nada. Miedo a ir algún lugar porque no conocemos a nadie, miedo a hablar en público, miedo a conducir en determinadas situaciones. Son miedos que, a la larga nos perjudican. Por tanto la parte más negativa del miedo que puede ser positiva es cuando nos avisa de cualquier imprudencia u osadía que nos puede costar caro. 

    Ira: ¿Podemos decir algo bueno de la ira? Es aquella que se desata al percibir un trato injusto o un obstáculo. Pasarnos el día iracundos/as por cualquier cosa sería la parte más inútil, porque luego ante cualquier acontecimiento nos disparamos y, si no la controlamos, acabaremos enfadados hasta con el sol que alumbra o con el asfalto de la carretera. Todo nos molestará y por tanto hemos de saber canalizar la ira, aprendiendo a respirar y valorar antes de estallar como un cohete.  Lo bueno de la ira, podría ser que sirva como detonador para movernos a la acción. Especialmente en situaciones injustas, puede activarse, siempre que no sea de manera violenta, para movernos a reclamar una mejora o revertir una situación.  

    Asco. Es probable que no le encontremos nada bueno al asco.  Se trata de rechazo ante algo que resulta nocivo o sucio. Diremos que el asco es asco. Y ya. No hay más. ¿Qué es lo bueno del asco? Por ejemplo, ante un alimento. Si nos produce rechazo o asco, es porque no debemos comerlo. Nos avisa de algo en mal estado. Ciertamente, si vemos un producto podrido en el refrigerador o nos llega el olor de carne o pescado en mal estado, salimos corriendo. Luego el lado positivo del asco es protegernos ante una posible intoxicación.  

    La tristeza es aquella que aparece ante una pérdida o un daño que sufrimos. ¿Qué cosa buena podemos encontrar en la tristeza? Seguramente nada. O tal vez nos indica que algo en nuestro interior no va bien y deberíamos pedir ayuda. Es normal sentirse triste ante una pérdida o sufrimiento. Pero si se prolonga en el tiempo es cuando deberíamos buscar algún tipo de ayuda o solución. No es normal estar siempre triste. Sin embargo, pasar por periodos de tristeza no es nada extraño. No siempre se puede estar en la cresta de la ola. Hay momentos mejores y peores. Existen las mareas altas y bajas, vemos lunas crecientes y menguantes.  

    Con todo, la idea es pensar que no debemos rechazar las emociones negativas, sino ante ellas formular la pregunta ¿Qué me está queriendo decir esta emoción? ¿Qué puedo aprender de ella? y a partir de entonces tomar las decisiones adecuadas. Lo importante es no actuar de manera instintiva. No saltar como un resorte ante cualquier cosa que nos pase, sino mirar, dialogar, ver y actuar en consecuencia. 

  • El papel positivo de las emociones negativas 

    Parece otra burrada contradictoria, pero no lo es.  Tus emociones no están aquí para hacer tu vida más difícil, sino para decirte algo. Sin ellas, no podrías crecer. A veces no nos gusta sentir nada malo, sino que preferimos un estado de felicidad y bienestar ¡A todo el mundo le gusta estar happy todo el día! Pero la vida no es así,  nuestra vida no es así, porque nos encontramos de todo.  Tenemos cosas buenas y malas, tenemos momentos mejores y peores, tenemos situaciones con las que vivimos mejor y otras peor. No existe, o al menos no debería existir, una vida siempre feliz, siempre happy —por mucho que nos lo quieran hacer creer—, como tampoco existe, ni debería existir una vida que es un drama continuo, porque sería insoportable. 

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  • Si te sientes mal… siéntate bien

    Esa era una de las frases simpáticas que nos decían de pequeños. Con la intención, imagino de contestar de manera sarcástica o para quitar importancia a las posibles dolencias de cualquier enano. Algo que, obviamente, enfadaba a cualquiera. Por si fuera poco, el repertorio con este tipo de respuestas es amplio: me duele la barriga, pues tira de ell para arriba, Me duele el… (aquí cualquier parte del cuerpo) pues duélele tu a él y así el repertorio puede ser larguísimo. Sin embargo, ahora un poco más en serio, leí hace unos días algo relacionado con nuestras sensaciones y cómo nos afectan ¿Podemos controlarlas? ¿Estamos a merced de lo que dicta arbitrariamente nuestro organismo y no podemos hacer nada para cambiarlo? O, lo que nos interesa más, ¿si me encuentro mal puedo cambiarlo y empezar a sentirme bien?

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  • ¿Las emociones son razonables?

    Hace tiempo que se habla de inteligencia emocional y de las emociones. A través de películas y diferentes situaciones se nos pone de relieve la importancia de gestionar adecuadamente nuestras emociones. Sin embargo, en los ritmos días he estado leyendo y, han llegado por varios canales la necesidad de sobreponer la razón a las emociones como manera de ser feliz. Quienes sostienen esta idea proponen que, si dejamos nuestra vida en mano de lo emocional, podremos parecer un poco marionetas. Vamos a estar con altibajos frecuentes, con cambios de humor constantes y con poca estabilidad porque estaremos en manos de las conocidas emociones básicas (la sorpresa, la tristeza, el desprecio, el miedo, la ira, la alegría y el asco) que, dependiendo a quien sigamos pueden ser desde cuatro hasta siete. Así que las cité todas para no dejar atrás nada.

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  • Nadie te puede hacer sentir algo que no no quieres

    Es frecuente escuchar me hicieron sentir fatal. También hay quienes dicen que se sienten mal en compañía de algunas personas. Otros afirman sentirse agobiados en determinadas situaciones. Sin embargo, debemos tener la certeza de que nadie nos puede hacer sentir nada que nosotros no queramos. Porque nuestros sentimientos son nuestros y no de las circunstancias externas.

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