El título del post coincide con una canción de Presuntos Implicados que recuerdo mucho porque estoy convencido de que nos falta humor. Ayer, sin ir más lejos, de regreso a casa, un vehículo tocaba insistentemente la bocina. Al cruzarnos, comprobamos que se trataba de unos recién casados que mostraban así su alegría. Lo llamativo era que los que por allí paseaban miraban como si fueran unos locos fugados del manicomio. Al llegar junto al coche grité ¡vivan los novios! y los ocupantes del vehículo respondieron con más ruido, sonrisas y saludos. (más…)
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No hay humor
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El Cáncer del mal rollo
Escuchar hoy, en cualquier ambiente, la palabra “cáncer” nos pone los pelos de punta. Una sola palabra es capaz de generar miedo, incertidumbre, tristeza… quienes padecen la enfermedad saben que se enfrentan a una lucha terrible. Por lo que sabemos popularmente de esta enfermedad, se trata de células que se dividen de manera incontrolada y que invaden otros órganos. Así, cuando no se localiza y se trata a tiempo puede tener en la persona, terribles consecuencias. (más…) -
Mirar al futuro o la enseñanza de La Escalera
La época estival en la que estamos inmersos, es muy propicia para realizar distintas actividades. Entre las cosas que, con rigurosa puntualidad aparece cada verano, es la pintura. Este año la empresa no ha sido fácil porque estamos inmersos en el pintado exterior de la casa, teniendo que trabajar a una altura de seis y ocho metros subidos a una escalera. Al principio no quería utilizar el artilugio metálico para llegar a las zonas más altas, pero no sé si por orgullo o por novelería decidí subir a las alturas. (más…) -
Cosas que pasan en urgencias
En los últimos días, no se muy bien si por suerte o por desgracia, me ha tocado pasar algunas horas en la sala de espera de urgencia. Allí suceden muchas cosas, personas que vienen y van, familiares preocupados, gente triste, alegres, que hablan o que enmudecen. No cabe duda que, encontrarse con un problema de salud, nos enfrenta sin miramientos y bruscamente, con la fragilidad humana. Por la sala de espera y, en unas pocas horas, algunas realidades de nuestra sociedad pasaron ante mis ojos: (más…) -
Cada casa es un mundo y cada persona un ayuntamiento
No me quedó más remedio que explotar de risa cuando escuché esta afirmación, indudablemente cierta, pero graciosa. Fue en el transcurso de una conversación banal, hablando de las decisiones que a veces toma tal o cual persona. Soy partidario de respetar las decisiones de cada cual, por lo que mi interlocutora, hizo la afirmación que da título a este texto. (más…) -
Andrés López Curbelo y el volcán
Los días pasan demasiado rápido. Las aventuras, las vivencias, calan hondo en aquel joven deseoso de aprender, de comprender, de vivir… Por la mañana, como cada día, acudieron a desayunar copiosamente. En el hotel servían alimentos irresistibles, que al comienzo de cada jornada, Eliasú degustaba de muy buen agrado.

Interior actual de «a casa de José Saramago» El día comenzó en Tías, un municipio que sorprendió por su modernidad. Aunque no habían edificios grandes y se guarda la línea de casas blanquecinas, su estructura, edificios públicos y vías se asemejan más a lo urbano que a lo rural que predomina en Lanzarote. Su aventura de hoy estaría guiada por escritores.
La primera parada tuvo lugar en «A casa Jose Saramago», premio Nobel de literatura afincado en Lanzarote. Estuvieron poco tiempo en la casa, pero Eliasú se quería contagiar se del espíritu del escritor. Le parecía un mundo fascinante poder escribir con soltura y ser capaz de llegar son sus ensayos y obras a muchas personas. Apenas visitaron el despacho y los jardines porque no había tiempo para más, puesto tenían otros planes para el resto del día. No obstante, aquella corta visita, buscando entre sus libros, paseando por el jardín, le sirvió para percibir la mágica esencia que tienen aquellas personas de reconocido prestigio. Se imaginó al escritor mirando por la ventana, mientras redactaba, sentado en el jardín o en un viejo escritorio que adornaba la estancia. (más…)
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La visita de Manuel
Eliasú dormía plácidamente en su confortable cama, cuando le despertaron. Le llamaban desde recepción, así que no tuvo más remedio que acudir. Al llegar a la entrada del hotel no vio a nadie, por eso se dirigió a una de las chicas que atendía tras el mostrador. Ella le informó que le esperaban fuera. Salió por la puerta giratoria y había un hombre mal vestido, con lonas de alpargata, pantalones oscuros raídos y sucios. Y una camisa que en su momento fue blanca, pero ahora estaba desagrada y parecía más de color beis.

Se trataba de Manuel, un campesino de san Bartolomé que dedicaba toda su vida a la labranza. El chico no se resistió a acompañarle, pues pensaba que la agricultura es una parte importante de la vida de la isla y, por tanto, había de conocerla. En poco tiempo se encontraron en el pueblo natal de Manuel, San Bartolomé. Allí Eliasú se quedo impresionado por las murallas que rodeaban cada una de las plantas de viña. Creyó que era el paisaje más hermoso que había visto nunca. Un contraste enorme entre la negrura del suelo y lo verde queriendo salir de la tierra. Consideraba que era una enorme hazaña de la vida por subsistir en un medio tan inhóspito. (más…)



