Con el mal tiempo, también las preocupaciones. Tengo la impresión que vivimos muy atormentados, tanto en el sentido meteorológico como personal. Nos preocupamos demasiado por las situaciones de alerta, prealerta, alerta verde, naranja, naranja nivel, cinco, tres… ¿nos atormentan las tormentas? Apenas se detecta por el servicio meteorológico algún sistema poco adecuado, nos atormentamos con envío masivo de mensajes, publicaciones poniéndonos en alerta. ¿es bueno atormentarse por esas cosas o mejor dejar que todo fluya?
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¿Crisis de lo humano?
Estoy convencido que una de las cosas que nos hacen felices, ser positivos y optimistas es la ayuda a los demás. Por eso, no como receta para obtener esas cosas, sino como algo que llevo interiorizado desde muy joven, presto mi colaboración y solidaridad hacia otras personas de manera individual y también en Organizaciones estructuradas. Sin embargo, en los últimos años detecto que ese tipo de ayuda y cooperación ha descendido. Las asociaciones vecinales cierran sus puertas, las agrupaciones apenas cuentan con voluntarios, ¿existe una crisis de lo humano?
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Por culpa de…
Hace unos días quedé atónito ante el enfado de una persona. Contrariada por llegar tarde, lanzaba todo tipo de improperios ¡Cuando llegue a casa se va a enterar!, ¡Por su culpa llego tarde!, ¡Ayer me fastidió el día y por eso llego tarde hoy! y otras lindezas que me dejaban sin palabras. Simplemente asentía toda aquellas culpabilidades en silencio sin saber qué decir. En esas ocasiones, ante el enfado de una persona, considero que lo mejor es escuchar y guardar silencio.
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Felicidad o placer
Algo se ha hablado esta semana de la felicidad y del placer. Algún estudio ha tratado de analizar la las diferencias que existen entre estas sensaciones y de la tendencia a confundir una cosa con otra. Obviamente, no tienen casi nada en común y, sin embargo, las confundimos. Especialmente, desde el punto de vista comercial se tiende a hacernos creer que la felicidad está en el placer. De esa manera, algunas personas se pasan la vida buscando placer como sinónimo de felicidad, algo que conduce a una callejón sin salida.
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¿La felicidad existe?
Me acabo de encontrar con una frase interesante de Antón Chejov: «La felicidad no existe, lo único que existe es el deseo de ser feliz» Siempre me resulta curioso que el término felicidad sea motivo de tanta controversia. ¿Por qué no somos felices y punto? ¿Por que nos complicamos tanto la vida preguntándonos si existe o no, el modo de conseguir felicidad, lo que hacen las personas felices?
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La positividad va por dentro
La frase que conocemos es muy distinta y nos quiere decir, justamente, lo contrario: los sufrimientos, o la procesión—que dice el refranero— va por dentro. Sin embargo, prefiero cambiarlo a positivo. Porque considero que el bienestar está dentro de nosotros y no en el exterior de un selfie sonriente. Hay quienes se empeñan en mostrar una imagen exterior felices, alegres, sonrientes, pero luego, en su interior la cosa es muy distinta.
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Comienza el curso… ¿otra vez?
Mucho se habla en estos días del comienzo de curso. No sólo en el ámbito escolar comienzan las clases, sino que en otros muchos aspectos se empieza, se recomienza: el curso escolar, el curso político, el curso o temporada deportiva. Nuestra vida está marcada por la reincorporación al trabajo, tras las vacaciones. Una vuelta que no está exenta de críticas y etiquetas del estilo «vuelta a la rutina», «se acabó lo bueno», «empieza lo aburrido» y otras lindezas que en nada ayudan a nuestro bienestar.
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No uses protector
Seguramente, si un dermatólogo lee el título, se enfadará conmigo. Pero no me refiero al protector solar, que sí es necesario. Lo que sucede es que estos días, viendo el uso del protector solar, he pensado que quizá nos protegemos demasiado. Puede que nos estemos protegiendo mucho de la vida. No nos dejamos tostar por los sentimientos, nos protegemos por si los miedos, por el qué dirán. Usamos demasiado protector.
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Las rupturas y las vacaciones
Creo que ya he escrito sobre esto en otros veranos. Los datos avalan esta afirmación. La mayor parte de las separaciones se produce en vacaciones. ¿Por qué? Muy sencillo: porque tenemos que convivir más horas y, precisamente, la convivencia no es fácil. Entonces ¿Cómo es posible terminar el verano sin rupturas? Muy fácil: dejando espacios y con pequeños detalles.
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Invertimos demasiado en cosas
Estamos en verano, un tiempo propicio para disfrutar, para ser felices. Sin embargo, este periodo a veces lo malgastamos persiguiendo cosas que no son tan importantes. A veces, nos centramos más en hacernos la foto del lugar donde estamos, antes que disfrutar verdaderamente de ese espacio. En otras ocasiones invertimos mucho en elementos materiales que, teóricamente, dan más bienestar a nuestra vida, pero que finalmente, quedan arrimados en un rincón de la casa.
