Categoría: Sociedad

Sobre temas sociales y políticos

  • Ni comen ni dejan comer

    Es un viejo dicho que se aplica a personas que abundan en nuestro entorno. Gente que únicamente busca destacar, tener mucho y más, ser el objeto de todos los elogios, sin caer en la cuenta que ninguna de esas cosas son importantes en la vida. Ni comen ni dejan comer se dice de quienes ocupan algún lugar destacado en el entorno y no quieren dejarlo por nada del mundo, porque consideran que sin esa distinción dejan de ser importantes, sin darse cuenta que el destacar no tiene es relevante…

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    La sociedad hoy nos inclina a una serie de valores que no generan la felicidad, al menos no nos dan una felicidad duradera. Hoy admiramos a quien luce un cuerpo bonito en la playa, a quien la vida le sonríe porque ha tenido suerte, a quien tiene dinero y puede permitirse ciertos lujos. Pero, si pensamos un poco y le quitamos a esas personas esas situaciones accidentales, ¿Que ocurriría? Al guapo lo despojamos de la belleza, al que tiene suerte de su fortuna y al rico de sus lujos, nos quedaríamos con pobres personas que no saben vivir, necesitan recibir la aprobación de los demás para ser quienes son. Si pierden esa distinción pierden la vida. Son individuos que demandan alimentar su ego con nuestra aprobación y admiración. Se convertirían en quienes ni comen ni dejan comer.

    La felicidad no se encuentra en lo que opinen de nosotros. La felicidad está en lo que tu opines de ti. De tu autoestima. No puedes esperar que los demás aprueben tu conducta, tu suerte, tu físico para poder ser feliz. Así muchos se afanan en machacarse en el gimnasio, en trabajar como negros para conseguir tener el coche último modelo y así gozar de cierto prestigio, pero si se desposeen de todo lo que les rodea, ni comen ni dejan comer.

    Por eso hay quienes se empeñan en darnos esos falsos ideales de felicidad. El placer da la felicidad. Lo mejor es unas vacaciones de ensueño en el Caribe, lo ideal es consumir. Y muchos siguen comiendo de esa falsa felicidad, que nos alegra y nos hace sentirnos bien mientras dura el éxtasis de las vacaciones o con la ultima adquisición. Perro en cuanto nos aburrimos volvemos a la misma monotonía. A no tener hambre ni ganas de comer.

    Por eso la libertad y la felicidad no está en hacer caso a los que «ni comen ni dejan comer», sino en el diálogo interior, en la autoestima, en tu fe y tus creencias, siendo critico con todo aquello que nos rodea. Teniendo muy claro que lo material no es eterno y que debemos buscar nuestro «yo» alejado de todos nuestros accidentes para no convertirnos en personas que ni comemos ni dejamos comer.

  • Por no molestar a los demás

    Las personas nadamos entre muchas aguas. Elegimos comportamientos en función del lugar en el que nos encontremos. De ese modo, no hacemos absolutamente lo mismo cuando estamos con compañeros de trabajo que en casa. No es igual una comida familiar que una de empresa. Siempre nuestro comportamiento se mueve por una serie de objetivos. Y, en general, lo que tratamos es de no escandalizar, mostrando aquello que se espera de nosotros. (más…)

  • No hagas lo que los demás te dicen

    Continuamente estamos recibiendo consejos, indicaciones, normas que debemos cumplir. Muchas personas, especialmente los educadores, dicen a sus pupilos lo que deben hacer, de forma que todo nuestro aprendizaje se configura en torno a lo que los demás nos dicen, pero ¿es correcto hacer siempre caso a lo que nos piden? (más…)

  • Vivimos despistadamente

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    La vida se nos pasa sin darnos cuenta. Las horas, los días, las semanas, van transcurriendo, a veces de manera monótona, sin disfrutar el momento. Algunos, atrapados en el pasado o agobiados por el futuro ven desfilar las jornadas sin prestar mucha atención. Lo que ocurre es que cuando empezamos a darnos cuenta que la vida se nos escapa de las manos, quizá ya es demasiado tarde para recuperar el tiempo perdido. (más…)

  • Todos buscamos prestigio

    A nadie le gusta ser el último. Es raro encontrar personas que no quieran ser los mejores en lo que hacen y destacar por ello. Es natural que nos esforcemos en destacar en los estudios, el trabajo, los amigos… tanto de forma positiva como negativa. Hay quienes llaman la atención por hacer cosas buenas y los hay quienes destacan por lo malo. Llamar la atención, destacar, ser el primero, es algo, probablemente consustancial a la persona. El ser humano está necesitado, no sólo de la relación con los demás, sino de ser valorado por los otros. (más…)

  • ¿Por qué nos caen tan mal los ricos?

    Los que tienen mucho dinero no suelen tener muy buena fama. Algunos los critican, otros les envidian, hay quienes los odian… pero en general, pese a que algunos quisieran para sí una vida rodeada de riquezas, ser rico no tiene buena reputación. Sin embargo, generan un sentimiento ambivalente. Los ricos no gustan pero muchos no despreciarían vivir entre el boato y la fastuosidad.

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  • El miedo al compromiso

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    El otro día me contaba una persona mayor que antiguamente las personas hacían tratos verbales que se mantenían en el tiempo de manera indisoluble. Negocios, acuerdos, préstamos, trabajos, se apalabraban y, con un simple apretón de manos, se rubricaban. Era gente de palabra. Hoy, sin embargo, nadie se atreve a emprender un negocio, formalizar una sociedad, trabajo o acuerdo, sin pasar por un notario, abogado o persona que formalice por escrito lo que previamente se ha convenido.

    De algún modo existe miedo al compromiso. Especialmente al compromiso personal. No muchas personas están dispuestas a entregarse a una causa determinada durante mucho tiempo. El futbolista firma por unas temporadas, los contratos indefinidos son una utopía, yo colaboro este año, el que viene, ya veremos. Así, por nuestra forma de ser, hemos ido abonando la desconfianza entre las personas y, aquello que hace años quedaba rubricado simplemente con palabras, ahora necesita de muchos trámites para formalizarse.

    De un modo particular me llama la atención, las estadísticas que cada año se publican sobre rupturas matrimoniales. Canarias, encabeza en nuestro país, el índice de separaciones y rupturas, superando la media nacional y al resto de comunidades autónomas. ¿tiene que ver con el miedo al compromiso? ¿con el clima canario muy caluroso, abierto a las salidas nocturnas? ¿Está relacionado, como apuntan otros, con el turismo?

    Siempre me ha llamado la atención el compromiso en la pareja. Hoy, encontrar matrimonios que cumplan sus bodas de plata es un auténtico milagro. Lo normal es hallar familias compuestas por padres y madres con sus novios y novias estableciendo una situación normalizada a la que ya nos hemos acostumbrado. Evidentemente, muchas y variadas situaciones han dado lugar a las rupturas. Pero, para concluir, quiero volver sobre el título de la reflexión, puede que hoy, por los cambios socialesexpreimentados,se dé con cierta frecuencia el miedo al compromiso.

    No se me ocurre juzgar ninguna situación, ni muchísimo menos condenar a nadie. Simplemente plantear una cuestión que siempre me ronda la cabeza. Si hoy queremos comprar una casa, no dudamos firmar un compromiso con un banco durante treinta o cuarenta años. Sin embargo, si tuviéramos que firmarlo con una persona, nos costaría mucho más estampar nuestra firma. Una relación de amistad, de pareja o cualquier otro tipo con otra persona nos cuesta mucho más mantenerla que con una entidad financiera. Y, sinceramente creo, debe ser objeto de una buena reflexión responder a este interrogante, quizá porque tiene razón ese viejo dicho «Allí donde pones tu corazón allí está tu tesoro»

  • Los fuegos ajenos nos queman poco

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    Leía hace un momento una frase que había retuiteado un amigo en la que exponía, con razón, que mientras nuestras islas se queman, otros hablan de cosas triviales. Por eso, no cabe duda que «el dolor de los otros molesta poco» o nada. En general, aunque nos cueste admitirlo, somos bastante poco solidarios con las causas ajenas. O también, puede haber ocurrido, que nos acostumbramos a las noticias trágicas que terminan por tener poca repercusión en nuestra sensibilidad. (más…)

  • Envejeciendo

    Nunca me he planteado ser eternamente joven. Tampoco añoro la edad que muchos desean tener siempre, los 15 años. Tampoco trato de evitar la edad que tengo. Sin embargo, hay personas que envejecen más rápido que otras, porque el envejecimiento  no es apariencia física, sino que el envejecimiento más grave es el mental. No tenemos porque cambiar esencialmente cuando pasan los años, debemos madurar, pero no posicionarnos en otro lugar completamente distinto al que ocupábamos cuando teníamos veinte años menos. (más…)

  • ¿Es que los rojos no podemos ganar dinero?

    Seguramente esta frase quedará para la posteridad. La pronunció Gaspar Llamazares en una encerrona que le prepararon en un debate televisivo el pasado sábado. Apenas vi el programa. Ese tipo de debates acalorados, no son de mi devoción, especialmente porque no conducen a nada. No obstante, cuando ponían publicidad en otra cadena, coincidí con la oportuna frase ¿Es que los rojos no podemos ganar dinero o qué? Frase con la que se defendió de los ataques que le hacían acusándolo de ganar bastante dinero como diputado. (más…)