
La vida se nos pasa sin darnos cuenta. Las horas, los días, las semanas, van transcurriendo, a veces de manera monótona, sin disfrutar el momento. Algunos, atrapados en el pasado o agobiados por el futuro ven desfilar las jornadas sin prestar mucha atención. Lo que ocurre es que cuando empezamos a darnos cuenta que la vida se nos escapa de las manos, quizá ya es demasiado tarde para recuperar el tiempo perdido. (más…)
Categoría: Sociedad
Sobre temas sociales y políticos
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Vivimos despistadamente
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Todos buscamos prestigio
A nadie le gusta ser el último. Es raro encontrar personas que no quieran ser los mejores en lo que hacen y destacar por ello. Es natural que nos esforcemos en destacar en los estudios, el trabajo, los amigos… tanto de forma positiva como negativa. Hay quienes llaman la atención por hacer cosas buenas y los hay quienes destacan por lo malo. Llamar la atención, destacar, ser el primero, es algo, probablemente consustancial a la persona. El ser humano está necesitado, no sólo de la relación con los demás, sino de ser valorado por los otros. (más…)
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¿Por qué nos caen tan mal los ricos?
Los que tienen mucho dinero no suelen tener muy buena fama. Algunos los critican, otros les envidian, hay quienes los odian… pero en general, pese a que algunos quisieran para sí una vida rodeada de riquezas, ser rico no tiene buena reputación. Sin embargo, generan un sentimiento ambivalente. Los ricos no gustan pero muchos no despreciarían vivir entre el boato y la fastuosidad.
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El miedo al compromiso

El otro día me contaba una persona mayor que antiguamente las personas hacían tratos verbales que se mantenían en el tiempo de manera indisoluble. Negocios, acuerdos, préstamos, trabajos, se apalabraban y, con un simple apretón de manos, se rubricaban. Era gente de palabra. Hoy, sin embargo, nadie se atreve a emprender un negocio, formalizar una sociedad, trabajo o acuerdo, sin pasar por un notario, abogado o persona que formalice por escrito lo que previamente se ha convenido.De algún modo existe miedo al compromiso. Especialmente al compromiso personal. No muchas personas están dispuestas a entregarse a una causa determinada durante mucho tiempo. El futbolista firma por unas temporadas, los contratos indefinidos son una utopía, yo colaboro este año, el que viene, ya veremos. Así, por nuestra forma de ser, hemos ido abonando la desconfianza entre las personas y, aquello que hace años quedaba rubricado simplemente con palabras, ahora necesita de muchos trámites para formalizarse.
De un modo particular me llama la atención, las estadísticas que cada año se publican sobre rupturas matrimoniales. Canarias, encabeza en nuestro país, el índice de separaciones y rupturas, superando la media nacional y al resto de comunidades autónomas. ¿tiene que ver con el miedo al compromiso? ¿con el clima canario muy caluroso, abierto a las salidas nocturnas? ¿Está relacionado, como apuntan otros, con el turismo?
Siempre me ha llamado la atención el compromiso en la pareja. Hoy, encontrar matrimonios que cumplan sus bodas de plata es un auténtico milagro. Lo normal es hallar familias compuestas por padres y madres con sus novios y novias estableciendo una situación normalizada a la que ya nos hemos acostumbrado. Evidentemente, muchas y variadas situaciones han dado lugar a las rupturas. Pero, para concluir, quiero volver sobre el título de la reflexión, puede que hoy, por los cambios socialesexpreimentados,se dé con cierta frecuencia el miedo al compromiso.
No se me ocurre juzgar ninguna situación, ni muchísimo menos condenar a nadie. Simplemente plantear una cuestión que siempre me ronda la cabeza. Si hoy queremos comprar una casa, no dudamos firmar un compromiso con un banco durante treinta o cuarenta años. Sin embargo, si tuviéramos que firmarlo con una persona, nos costaría mucho más estampar nuestra firma. Una relación de amistad, de pareja o cualquier otro tipo con otra persona nos cuesta mucho más mantenerla que con una entidad financiera. Y, sinceramente creo, debe ser objeto de una buena reflexión responder a este interrogante, quizá porque tiene razón ese viejo dicho «Allí donde pones tu corazón allí está tu tesoro»
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Los fuegos ajenos nos queman poco

Leía hace un momento una frase que había retuiteado un amigo en la que exponía, con razón, que mientras nuestras islas se queman, otros hablan de cosas triviales. Por eso, no cabe duda que «el dolor de los otros molesta poco» o nada. En general, aunque nos cueste admitirlo, somos bastante poco solidarios con las causas ajenas. O también, puede haber ocurrido, que nos acostumbramos a las noticias trágicas que terminan por tener poca repercusión en nuestra sensibilidad. (más…) -
Envejeciendo
Nunca me he planteado ser eternamente joven. Tampoco añoro la edad que muchos desean tener siempre, los 15 años. Tampoco trato de evitar la edad que tengo. Sin embargo, hay personas que envejecen más rápido que otras, porque el envejecimiento no es apariencia física, sino que el envejecimiento más grave es el mental. No tenemos porque cambiar esencialmente cuando pasan los años, debemos madurar, pero no posicionarnos en otro lugar completamente distinto al que ocupábamos cuando teníamos veinte años menos. (más…)
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Apagado o fuera de cobertura en este momento
Este es el mensaje que más de una vez hemos escuchado cuando intentamos comunicar por teléfono con alguna persona. Sin embargo, pese a no llevar el móvil encima a o estar apagado o fuera de cobertura, muchas personas permanecen desconectadas y apagadas. Me refiero a aquellas personas con las que hablas y no escuchan. Están en otro mundo o con la cobertura en otro lugar. Esto significa que, en lugar de atender a una conversación, parece como si escucharan, pero apenas están oyendo. Muchos califican esta actitud como superficialidad en las relaciones interpersonales. (más…)
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Robar para comer y otras paradojas de la vida
Hoy observo incrédulo los noticiarios que publican el asalto a supermercados en Andalucía para repartírselo a personas necesitadas. Al tiempo, también leo en diarios locales de hoy, que se están detectando hurtos en pequeños supermercados de Tenerife. Evidentemente, la situación empieza a ser preocupante porque la próxima semana finaliza el periodo en el que se le proporcionaba 400 euros a personas sin recursos.
Sin embargo, el objeto de la reflexión es otro, preguntarme una vez más, ¿cómo es posible conciliar estas situaciones de pobreza con la alegría de quienes viven holgadamente? ¿Cómo conjugar un noticiario donde se habla de estas situaciones de pobreza, con el programa que se emite a continuación en el que se muestran las viviendas de personas ricas?, ¿Es viable ver reportajes de pobreza en nuestro país y a continuación admirar como muchas personas se van de viaje en vacaciones? ¿Dónde queda la solidaridad entre personas?
Hace días, también en televisión, esta vez en un documental, veía como una pequeña manada de jabalíes era atacada por depredadores. Los animales más grandes y rápidos , consiguen escapar. Lógicamente eran más hábiles y rápidos, mientras que las fieras se cebaron con el benjamín del grupo. Como suele ocurrir, son momentos desesperantes. El cachorro trataba de conservar la vida, ante los embates de las fieras. Seguramente en aquellas escenas podíamos ver reflejado el comportamiento de nuestra sociedad actual. Muchas personas lo pasan mal, como el cachorro, mientras los demás están a salvo. El tiempo del ataque se prolonga más de la cuenta, llegando a ser desesperante, hasta que este sentimiento se cambia por sorpresa. Los jabalíes que escaparon fueron a avisar a una enorme manada que acude al rescate del cachorro. Poco a poco, muchos poniendo en juego su vida, consiguen ayudar al pequeño.
Este reportaje ilustra perfectamente la situación actual. Algunos apenas tienen para subsistir, están a punto de quedarse sin ningún ingreso en el caso de suspender la ayuda de los 400 euros y el resto nos vamos, seguimos a nuestro ritmo. No somos capaces, siquiera de organizarnos, como la manada, para ayudar a los que lo necesitan… Me pregunto ¿Dónde queda la solidaridad?

