La felicidad, de la que tanto hablamos no es fácil de encontrar. Y surgen nuevas propuestas e ideas para tratar de ser felices durante algunos momentos al día. Una propuesta sugerente ha llegado a mis manos recientemente y la comparto. Es bastante sencilla y se trata de buscar un momento feliz en el día y llevarlo a cabo. La he puesto en marcha y ciertamente funciona.
Los estudiosos de la motivación han propuesto desde hace bastante tiempo que existen dos tipos de motivaciones: La intrínseca y la extrínseca. Es decir aquella que tenemos por nosotros mismos y otra, la externa la que conseguimos porque obtenemos algo con nuestra acción o actitud.
Es muy frecuente escuchar: “no estoy motivado”, “no gané la partida porque no estaba motivado”, “hoy no jugó porque no tenía motivación suficiente”. En la vida cotidiana es frecuente escuchar a estudiantes decir: esta clase no me motiva o no me motiva para salir… y en el campo del trabajo lo mismo: este trabajo es poco motivador o también hoy no estoy motivado para esa actividad o para ir a trabajar. Así que el campo de la motivación da para mucho. La cuestión es ¿Cómo motivarse?
Yo puedo decir que me gusta el color blanco y puede ser que alguien lo entienda como algo racista o que estoy en contra de los negros cuando nunca he querido decir una cosa semejante. Simplemente expresado una forma de entender los colores. Así que, por tanto, tendremos que empezar a ver el mundo con verdadera empatía, tratando de ponernos en el lugar del otro y entendiendo que lo que nosotros sentimos no es igual a lo que sienten los demás. Lo que queremos decir, muchas veces no es interpretado, tal como lo pensamos.
Nos dejamos guiar por el siempre ha sido así, porque es lo menos malo, porque ¿Qué voy a hacer? ¿Que hago si no? ¿A dónde voy? Y al final nuestra vida se convierte en un tedio total en el que somos esclavos de las circunstancias o de lo que los demás quieren de nosotros/as. La clave será, por tanto, sin darle demasiadas vueltas a la cabeza, pensar bien lo que hacemos.
No te dejes llevar por lo que hacen los demás (más…)
Probablemente sea una de las mayores formas de buscar protagonismo. Tratar de dar pena, puede ser, para algunos, una forma adecuada de relación.
Llamar la atención de los demás en aspectos negativos es una forma de actuar aprendida en la infancia y que reproducimos cuando somos mayores por no conocer otras maneras de relación o por considerar que esa extraña forma de tener consideración de los demás es la adecuada. Pero nada más lejos de la realidad.
Una de las cosas importantes para conseguir la felicidad es el movimiento. La vida no es estática, así que es fantástico cambiar cada cierto tiempo en algunas de nuestras actividades. No está nada mal que cada periodo de años, cambiemos de actividad, de trabajo o cualquier otra cuestión que remueva de algún modo nuestros cimientos.
Estaba leyendo un artículo sobre la importancia de cambiar y, ciertamente, me doy cuenta que cada ciertos periodos de vida, de manera voluntaria o inconsciente he ido cambiando de trabajos, de actividad con periodos de unos de entre siete y doce años. En el artículo que leí decía que cada diez años había que hacer transformaciones importantes en nuestra vida, idea que comparto, puesto que los retos, son una buena manera de mantenernos en forma.
No hay nada tan terrorífico como las suposiciones. No hay nada peor que dejar que la imaginación campe a las suyas, inventando todo tipo de historias e historietas ¿sabían que la mayoría de las cosas que suponemos no suceden? Hay quien se aventura a decir que las suposiciones se incumplen hasta en un 90%. O sea que de cada diez cosas que imaginamos sólo una ocurre. Pensando en esto vemos que varias preguntas quedan en el aire: ¿Qué pasa con cumplir los sueños? ¿Qué sucede con todas esas cosas que nos imaginamos?
No es lo mismo. Sentir, según el diccionario es experimentar sensaciones producidas por causas externas o internas, mientras que consentir es permitir algo o condescender en que se haga. Naturalmente todos/as sentimos cosas, tenemos sentimientos, como se suele decir. Lo contrario, no sentir, no es natural a la persona. No sienten quienes no tienen sentimientos, quienes no tienen vida. Por tanto sentir es propio de la persona, de todas la persona. Entonces ¿cual es la clave para sentir sin consentir?
Todo depende el cristal con el que se mire, se suele decir. Una afirmación totalmente cierta y verdadera. No todos vemos igual las cosas, no sólo porque pensamos de distinta manera sino porque nuestra mochila personal añade un peso o valor a todo aquello que sentimos, vivimos, pensamos. Así que la felicidad no queda al margen sino que también depende de cada persona sentir o ser más o feliz o no.
Abrir las ventanas, airear, dejar que entre toda la claridad y la luz. Son buenas propuestas que podemos hacernos para empezar el año. Como dicen algunos, volvemos ya a la rutina —expresión que no me gusta nada—, en el que casi todo vuelve a la normalidad. Tras las fiestas, empiezan las clases, los días de descanso y habrá que pensar en quitar la decoración navideña, si no lo hemos hecho ya. Pero para empezar el año hay que abrir las dos ventanas. Se trata de una expresión que me gustó mucho y que simboliza como tenemos que dejar que todo lo bueno entre en nuestra vida, abriendo de par en par las ventanas de nuestra vida.